Una ciudad sin un club a su altura

Este es el Carl-Benz-Arena de Mannheim.

Con cerca de 300.000 habitantes, Mannheim es una de las veinte ciudades más pobladas de Alemania. Claramente a la sombra de Stuttgart, la ciudad más importante del Land de Baden-Württemberg, Mannheim se pelea con Karlsruhe por la denominación de segunda urbe de la región. A nivel futbolístico es evidente que está perdiendo esta batalla, pues el Karlsruher SC juega en Segunda. En cambio, el Waldhof Mannheim milita en el cuarto escalón del fútbol teutón.

Entre las poblaciones que completan el TOP20 alemán, solo Essen, Wuppertal y Bonn tienen equipos de un nivel similar o peor al de Mannheim. Aunque en su caso también es un daño colateral de su ubicación, en pleno Renania del Norte-Westfalia, la región más poblada del país y con varios clubes en Primera y Segunda. Sin embargo, el caso que nos atañe no siempre fue así, puesto que el Waldhof llegó a jugar en la Bundesliga durante varias temporadas en la década de los 80. Hace poco más de 10 años militaba en Segunda, pero una crisis económica se llevó al club al infrafútbol teutón, donde intenta rehacer el camino.

Mannheim.
Mannheim es una ciudad con mucha vida en su centro económico.

Sin embargo, lo que más llama la atención de Mannheim es su imponente estadio. El Carl-Benz-Stadion (bautizado así en honor al creador del primer automóvil, uno de los personajes más famosos de la ciudad) tiene capacidad para más de 25.000 espectadores. Es un complejo futbolístico a la altura de una ciudad tan poblada, pero muy superior a la categoría en la que milita el club. Sorprende porque abundan las vallas publicitarias, la sala de prensa está repleta de anunciantes, hay un videomarcador que muchos clubes españoles envidiarían, los cambios que se anuncian por megafonía están patrocinados, se habilita una zona VIP en el palco para las personalidades e incluso se da de comer y beber a los periodistas acreditados. Solo por este tipo de detalles, se intuye que el Waldhof Mannheim maneja un presupuesto considerable para el nivel en el que se mueve y goza de grandes ambiciones.

Este es el Carl-Benz-Arena de Mannheim.
Visión panorámica del Carl-Benz-Stadion de Mannheim.

Al fin y al cabo, es el club más poderoso de una ciudad demográficamente potente, por lo que no es difícil ver camisetas en el centro de la urbe varias horas antes de que arranque el partido, pegatinas en los semáforos e incluso niños que desde muy pequeños acuden al estadio vestidos con los colores de la entidad. A pesar de ello, el Waldhof apenas tiene impacto en los medios de comunicación. Para generar repercusión tienen que esforzarse y por eso presume de haber formado a una posible figura mundial como Hakan Çalhanoglu, criado en Mannheim. En las últimas semanas también salió un rumor que relacionó a Lucio con el club, que no tardó en desmentirlo. Pero fue otra forma de salir en el mapa, a pesar de que fuese involuntaria.

Este fin de semana repitieron al organizar un amistoso frente a un rival de primer nivel. El Borussia Mönchengladbach visitó el sur de Alemania para disputar su segundo partido de preparación en un año en el que deberá jugar la fase previa de la Champions League. Viajaron casi todos los integrantes del equipo, salvo Sommer, Elvedi y Fabian Johnson, que disputaron algún torneo de selecciones este verano, y un Álvaro Domínguez que está saliendo de una grave lesión.

El central Vestergaard fue uno de los futbolistas más destacados del amistoso.
El central  danés Jannik Vestergaard fue uno de los futbolistas más destacados del amistoso.

Por un día, los aficionados de Mannheim disfrutaron de un equipo de entidad, aunque no fuese el suyo. Plantó cara el Waldhof, que incluso se adelantó en el marcador, pero sucumbió ante un Gladbach que fue muy superior y se permitió regular el depósito de combustible a su antojo. El técnico André Schubert también probó a varios canteranos que pueden tener una oportunidad el año que viene y dejó satisfecha a la afición que se desplazó hasta Baden-Württemberg, o al menos a los aficionados del club de la zona que se acercaron a ver el amistoso. Los futbolistas se pararon a firmar autógrafos y se prestaron a fotografiarse con los hinchas antes y después de un partido que vieron 4.724 espectadores. Aunque con el pitido final Mannheim volvió a una realidad de la que intentará evadirse pronto cuando, si se cumplen los pronósticos, acoja una de las semifinales del Europeo sub-19 que arranca este lunes en Stuttgart. Al menos, esta vez, participará en un torneo en el que Karlsruhe no tiene ninguna influencia.

4.724 personas acudieron al estadio a ver al Borussia Mönchengladbach.
4.724 personas acudieron al estadio a ver al Borussia Mönchengladbach.
Fotografías: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

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