Las primeras horas en Malta

La Valeta

Siempre que viajo entre semana tengo el mismo pensamiento erróneo: “Coger un avión un miércoles debe ser lo mismo que subirse a un autobús un domingo, así que seguro que hoy no hay nadie que vaya a Malta”. Como digo, el error es recurrente y esta mañana las 150 plazas del Airbus A320-200 operado por Vueling estaban ocupadas por completo. Mochileros argentinos, enfermeras universitarias celebrando el final de la carrera, turistas japonesas, una madre y una hija que recuperan tiempo perdido, malteses despistados, lectores de periódicos y jubilados devorando el menú a bordo. En momentos así, uno entiende un poco mejor hasta qué punto y con qué intensidad se mueve el mundo.

¿Quieres visitar Malta? ¡Un destino turístico completísimo!

Mientras observo como mis compañeros matan las dos horas que dura el vuelo entre Lings y Yorokobus, me pregunto si alguno de ellos estará aquí por el mismo motivo que yo. Cúantos sabrán el placer que supone ver a Patrick Roberts con una pelota en los pies – incluso sin ser un gran amante del fútbol – o cuántos serán conscientes de la hazaña que logró Joseph Mbong hace apenas dos días. Sentencio orgulloso y en silencio que seguramente ninguno cuando el avión se tambalea bruscamente justo antes de aterrizar. Me concentro para evitar la muerte como si sirviera de algo. Bien, todo en orden. Hemos sobrevivido a otro vuelo.

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Michael, taxista y gestor del apartamento en el que voy a hospedarme, constituye la primera imagen que voy a hacerme de la sociedad maltesa. Ha venido a buscarme en su enorme todoterreno negro y mientras conduce deprisa comenta lo importante que es este Europeo para su país: “Aunque se trate de un torneo sub-17, es una gran oportunidad para que nuestros jugadores aprendan y la gente está muy volcada con la selección. Para nosotros es muy difícil llegar a una fase final y poder jugar contra equipos como Holanda o Inglaterra. Además, está dando mucha repercusión mediática a nuestro país y nos viene muy bien de cara al turismo”.

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Por la tarde, salgo a buscar – sin demasiado éxito – aficionados por las calles de Sliema, sede de uno de los equipos más fuertes de la liga nacional. Y confirmo que Malta está totalmente enfocada al turismo, pero no al fútbol. Aparecen por todas partes tenderetes con ofertas de viajes en barco a las mejores playas de la isla. Me rodean vendedores y me llenan las manos de folletos. Pero ni rastro de banderas o de niños con la camiseta de la selección.

Niños Sliema Wanderers Malta Edu Ferrer

Por suerte, sigo explorando y doy con las instalaciones de entrenamiento de las categorías inferiores del Sliema Wanderers. Allí, entre otros, conozco a Isaac Camilleri. Tiene 11 años, está en el equipo sub-13 del club y analiza así el juego de Malta y sus opciones de mañana ante Turquía: “Nuestro problema es que nos rendimos cuando nos meten un gol, no luchamos y por eso caen uno tras otro. Aún así, estoy seguro de que mañana ganaremos. Turquía viene de perder 4-1 contra Inglaterra, así que creo que les meteremos dos o más goles”.

La Valletta Malta Edu Ferrer

A la vez que el sol se esconde detrás de Sliema e ilumina de dorado la fortaleza de La Valeta, una enorme y rojiza luna llena sale del mar y me acompaña hasta casa. ¿Cada cuánto tiempo sucederá una cosa así? ¿Cada cuánto tiempo un país tan pequeño se hace un hueco entre los grandes?

Fotos: Eduardo Ferrer Alcover (todos los derechos reservados).

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1 comments

A ver si podéis visitar Mdina, que es un pasote. Su catedral tiene poco que envidiar a la de Valletta…y la de Valletta es de las más espectaculares del mundo, con un estulo único súper recargado absolutamente impresionante.

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