Ross

mrrobertwade

Ross parece salido de una comedia británica. Lleva unas gafotas grandes que esconden unos ojos cínicos. Poco pelo, barriga cervezera. Se ayuda con una muleta.

Ross mira los clientes que buscan vinilos de la tienda de música donde trabaja en Hilton Street, en Manchester. Mira a la gente con una mirada a medio camino de la ironía y la desconfianza. No se fía de nadie, está seguro que cada jovenzuelo que entra para buscar vinilos viejos puede ser un ladrón. “Yo lo hacía, robé de todo”, me comenta mientras vigila a dos hipsters con barba y un gorro de pescador nórdico.

Ross parece un tipo esquivo. Vende los discos sin ser demasiado amable. Cuando una chica le pregunta si también compra discos, la mira con frialdad. La chica le muestra vinilos de los 60 de baja calidad que ha encontrado por casa. “Eso no vale nada”, le contesta Ross. La chica se va. Ross le mira el culo cuando ella sale del negocio.

Caminando torpemente, Ross busca los vinilos que he comprado. Cómo no, los vinilos de grupos famosos no los puedes tocar tú. Los guarda él y tú sólo miras las carátulas. “Te gusta la música de Manchester, ¿eh?”, me pregunta rebuscando los singles de los Stone Roses que me llevo. “¿Eres de Barcelona?”. Durante los siguientes 20 minutos, Ross ni me deja hablar.

El fútbol ha entrado en acción.

mrrobertwade(Foto: mrrobertwade)

“¿Te acuerdas de esa eliminatoria de la Recopa? Nos bajamos unos cientos de chicos del United en tren. No teníamos billete de tren, ni entradas, ni nada. En París la policía nos persiguió pero saltamos a otro tren. Uno ni volvió, se fue de putas y se quedó en París. Llegamos a Lloret de Mar. Dos pidieron una habitación de hotel y por el balcón entraron 30. Dormimos todos allí borrachos, lo destrozamos todo

Ross no considera que él fuera un hooligan.

No, no lo era. Eran tiempos duros, chico. Todos éramos duros. ¿Pero un hooligan? Yo no. Sólo quería seguir a mi equipo. Nos metimos en el Camp Nou sin entrada y perdimos. Jugaba Maradona. En el partido de vuelta ganamos 3-0. Saltamos al césped y sacamos en andas a Bryan Robson. Luego volví a Barcelona el día que nos metieron un 4-0. Y le ganamos al Barça una Recopa en Suiza. Ese día me pillo la poli suiza. Por enseñar el culo en la calle. ¡Si eso en Manchester es normal!”.

Ross me ofrece de oferta un single de los Happy Mondays.

Música y fútbol, amigo. Aquí tenemos poco más. Pero somos jodidamente buenos en las dos cosas. Yo no me he perdido ninguna final del United en Wembley. En 1974 empecé a seguir al equipo. Y, desde entonces, siempre fiel. Hasta que llegaron los Glazers. Joder, ahora un tipo de Suecia o China se gastan una pasta en la tienda del club y tiene más opciones de conseguir una entrada que yo. Es una locura, nos sacan de nuestro estadio. Mira, yo me he jugado la vida por el United. En Galatasaray (lo dice como si fuera una ciudad) casi me matan. ¿Sabes lo que era ir a ese campo turco en los 90? A unos chicos del Leeds los degollaron. Te esperaban con cuchillos. Casi me matan, entré al campo sangrando. Y ni te cuento lo que fue esto en los 80. Cada partido de liga, una guerra”.

Le saco un descuento a Ross si compro un tercer vinilo.

Ya no puedo ir a Old Trafford. Van solo los turistas, sacando fotos. Una mierda. Yo ni sigo al United of Manchester aunque puedo entender a los que han fundado este club. Ya no se sienten suyo al United. Yo sí, aunque es como si fuera mi esposa y se follara a otro”.

Ross no esta casado. Tampoco es el propietario de la tienda.

Gordon Marino(Foto: Gordon Marino)

No, es de un amigo. Juntos nos jugamos la vida por el United. Me gusta esto, estos discos me recuerdan esos años. Ahora Manchester es una mierda. Se vive mejor, dicen los políticos. Si tienes pasta, claro. Como en el fútbol”.

Al final me llevo tres vinilos.

“¿Moyes? No podemos pensar que se repetirá la historia de Ferguson. Aunque muchos días pienso que sería cojonudo si perdemos todos los partidos. Quizás así dejan de tocar los cojones los turistas, y los Glazers… y puedo volver al campo sin pagar un dineral. Por el mismo dinero me voy a Bangkok”, dice con una sonrisa que no esconde que piensa en sexo.

Me despido de Ross. Por la calle, me cruzo con dos chicos con la camiseta del City y banderas de los Emiratos Árabes Unidos colgando del cuello. Llevan bolsas de tiendas caras.

Manchester ha cambiado mucho, estos años. A Ross la historia le ha pasado por encima.

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11 comments

Qué grande Ross. La verdad es que tiene razón. Antes el fútbol era más de la gente, y eso ha cambiado. Solo existe el negocio, sobre todo en los clubes grandes. En los partidos del Barça, Madrid, United, etc cada vez se ven más asiáticos y turistas que la gente de la propia ciudad. Una pena.

Maravilloso, Toni. Ha sido como estar apoyado en el mostrador de la tienda escuchándoos, fantástica lectura, enhorabuena. Y a pesar de su rudeza y tosquedad, no creas que Ross va muy desencaminado en sus opiniones sobre el fútbol actual. Enhorabuena 🙂

El testimonio de ese viejo hooligan me recuerda un libro en el que se,describían las andanzas de los hinchas del manutd en los años 80 y en el mundial de italia 90.
El libro era brutal pero como bien dice en aquella época todos estaban muy locos, e ir a Turquía, Yugoslavia o Grecia era jugarse el pescuezo. Gran testimonio

“Música y fútbol, amigo. Aquí tenemos poco más. Pero somos jodidamente buenos en las dos cosas" Que grande!!!. Gran relato Toni, espero que no sea el ultimo, estas son las historias que os destacan del resto de webs sobre futbol.

Que buena historia, principalmente por lo bien que refleja la realidad y lo divertida que resulta. Da gusto leer textos como este.

Estuve en el Camp Nou en ese partido de ida de la Recopa, aquel 2-0 con el maravilloso gol de Rojo. La vuelta fue una pesadilla, nos pasaron por encima. Tb estuve en el 4-0, Cantona estaba sentado en la fila de delante mio y le pedí un autografo. No recuerdo porqué no jugó ese partido. Y me identifico mucho con Ross en algún aspecto. En el Camp Nou pasa lo mismo, yo estoy harto de ver siempre turistas en mi zona. Era más auténtico antes, cdo te sentabas siempre con tus vecinos de asiento. Y en las finales de Champions que he ido, 4 desde 2006, es lamentable ver a grupos de invitados entrar con una azafata de Sony, Coca Cola o quien sea al campo, sin aportar ningún colorido, a algunos ni les debe interesar el futbol y luego hay una tribuna entera en el campo que parece que está en la opera. Me hubiera gustado ser inglés en los 70-80.

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