Un pase con la X

conlax

Están los que cumplen años y los que cumplen temporadas. Yo soy más de los segundos porque si no fuese por el fútbol no tengo claro que me interesase cumplir según qué cosas. Calculo los eventos sobre un calendario que va desde agosto hasta mayo, aunque a veces se extiende a junio en función de si hay Mundial o Eurocopa. No acepto planes los fines de semana con jornada importante o los miércoles de partidos coperos sueltos. Soy un enfermo sin solución con una dependencia extrema de la temporada futbolística, hasta el punto de haber terminado viviendo gracias a ella. Ha sido en esa adicción donde he encontrado un vacío de valor incalculable en el verano, un rincón al que se debería acudir constitucionalmente varias veces por temporada: los días de desconexión para buscarse a uno mismo.

Hace poco quedé con amigos para echar una pachanga a media tarde, esos pequeños lujos que se valoran más con el paso del tiempo, como un vídeo de Zidane. En el bar de al lado, ya jugando el tercer tiempo, se escuchó la mejor frase del día. El autor fue mi amigo Guille, que llevaba años sin ponerse las botas sólo en el sentido literal de la expresión: “¡Qué ganas tenía de dar un pase con la X!“. Lo que me encandiló fue la precisión del concepto pero sobre todo la sencillez demoledora de la sentencia. No era jugar al fútbol, no era correr la banda, no era marcar un gol de cabeza, no era un robo perfecto: era dar un pase con la X. Se estaba refiriendo a ese pase fácil, al pie, raso y fuerte que se consigue pulsando la ‘equis’ en cualquier videojuego de fútbol (aclaración sólo necesaria para aquellos que no hayan echado horas delante de la tele, si esos existen). A lo que aludía Guille era a tocar un balón de fútbol, no más, aunque abarcaba algo todavía más amplio que una vez leí de paso: “El paraíso no está en la Tierra, pero hay fragmentos. Cada uno sabrá dónde buscar los que le pertenecen”.

El pase no era más que un pase, pero guardaba un retazo de ese paraíso: el pase también era una siesta con la ventana abierta, un bocadillo a la orilla de un río o un viaje en coche con amigos, pues qué es una persona sin vivencias y recuerdos, esas voces lejanas que vienen a darte un toquecito en la espalda para ponerse cara a cara contigo y contarte que uno debe nutrirse de ellos sin escatimar en gastos.

Everton v Tottenham Hotspur Barclays Premier LeagueUn pase (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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