El lobo solitario, un aficionado sin equipo

Lupul singuratic Unirea Urziceni

Sólo hace falta pasear la vista un rato por esta web para comprobar lo maravillosamente esperpéntico que puede resultar a veces el fútbol rumano. Equipos que alcanzan la gloria y se desvanecen en un tiempo récord, negocios de naturaleza sospechosa, disputas políticas y personajes dignos del extinto Crónicas Marcianas suelen ser el pan de cada día en Rumanía durante la última década. La de Constantin Leonard es una de esas historias, la de un aficionado que en menos de un lustro pasó de ver a su equipo ganar en Ibrox Park o imponerse al Sevilla de Luis Fabiano y Kanouté a quedar totalmente reducido a cenizas. Constantin es un lupul singuratic, un lobo solitario, un seguidor ya sin equipo.

Urziceni es una pequeña ciudad de apenas 15.000 habitantes situada en el distrito de Ialomița, a unos 50 kilómetros de Bucarest. Como marca la lógica, el equipo de Urziceni era un habitual de categorías regionales, albergando como mayor hito la presencia en la Tercera División Rumana. Todo cambió en 2002, con la nueva propiedad de Dumitru Bucsaru, empresario originario de Coşereni, una aldea vecina todavía más pequeña. Bucsaru es un hombre de negocios con Denominación de Origen de la Rumanía post Ceaușescu: nacido en el seno de una familia muy humilde, sin ningún tipo de estudios, edificó una pomposa fortuna basada en la construcción con unos cimientos al parecer poco sólidos.

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Esta es la entrada a la población de Urziceni, una localidad que no alcanza los 15.000 habitantes. Foto: Pudelek bajo registro Creative Commons.

Bajo el mandato de Bucsaru, el equipo recuperó la antigua denominación de Unirea (Unión) y en cuestión de cinco años consiguió ascender por primera vez en su historia a la Liga I. La escalada no se detuvo ahí, el Unirea Urziceni contrató a Dan Petrescu, los más veteranos del lugar se acordarán de este futbolista que triunfó tanto en el Steaua como en el Chelsea. Precisamente el pasado blue de Petrescu y las ‘similitudes’ de Bucsaru con Roman Abramóvich le valieron al Unirea Urziceni el apodo del Chelsea de Ialomiţa.

El vertiginoso ascenso de los lobos de Bărăgan -también se les conocía así por la llanura que domina la parte sureste de Rumanía- les llevó a alzarse como campeones de la Liga I dos años después de haber aterrizado en la máxima categoría nacional. Esta conquista llevó al Unirea Urziceni a disputar la edición 2009-2010 de la Champions League. Las reducidas dimensiones del Stadionul Tineretului obligaron al Unirea a disputar sus partidos europeos como local en el estadio del Steaua y es que, de hecho, Urziceni es una de las tres localidades más pequeñas que han disputado jamás la Champions League. Esto es importante, por muy alto que apuntara el equipo de Dumitru Bucsaru, el Unirea Urziceni no podía tener una masa social importante. Era imposible, no había gente suficiente.

En menos de cinco años el Unirea Urziceni ascendió por primera vez a Liga I, ganó el título, jugó Champions, descendió y desapareció.

Como un gigante con pies de barro, el Unirea Urziceni protagonizó una Fase de Grupos buenísima, espectacular. Los de Dan Petrescu rascaron ocho puntos en aquel grupo G en el que estaban Glasgow Rangers, Stuttgart y Sevilla. La aventura europea acabó en los dieciseisavos de la Europa League, nada más ni nada menos que ante el Liverpool. Fue a partir de entonces cuando todo se precipitó de forma abrupta; Dan Petrescu, como los animales que huyen hacia la montaña antes de que llegue el tsunami, puso pies en polvorosa cuando el equipo parecía gozar de una salud estupenda. El equipo no pudo revalidar el título liguero en la 2009-2010, al año siguiente Dumitru Bucsaru se cansó de alimentar económicamente a su monstruito y a media temporada, como quien va a una casa de empeños, se desprendió de todo lo que tuviera valor para pagar las deudas con el dueño del FCSB y prácticamente de medio país, el archiconocido Gigi Becali. A cambio, el polifacético e inigualable Becali le cedió todo aquello que le sobraba, una ristra de juveniles y jugadores de medio pelo para que el Unirea Urziceni pudiera completar sus convocatorias y acabar la liga.

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Gigi Becali en el salón de su palacete, entrando por vía telefónica en una programa de televisión para un debate sobre la festividad de San Valentín de 2018. Foto: Propiedad de marcadorint.com

He ahí donde empezó a gestarse el mito de lupul singuratic. Ya hemos comentado que el apoyo que pudiera tener el rampante equipo de Ialomița estaba condicionado por el número de habitantes de la zona y el nulo poso histórico que pudiera tener el equipo. En época de auge ganó cierta fama en los medios locales Constantin Leonard, un curioso personaje que seguía al equipo a todos los partidos -excepto los desplazamientos europeos que requerían subirse a un avión- y que se autodenominó como lupul fericit, es decir, lobo feliz. Cuando el equipo entró en barrena, la escasa manada de lobos fue perdiendo adeptos hasta que Leonard se quedó literalmente solo. Con el equipo deambulando de forma penosa por la Liga I, la imagen de la grada visitante ocupada por un único aficionado se convirtió en algo recurrente cada 15 días. Fue entonces cuando Constantin cambió su apodo al de lupul singuratic.

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El lobo solitario ante lo que queda de su campo. Foto: Gigi Stancu.

El lobo solitario vivió su particular Via Crucis por los campos del país, como por ejemplo cuando fue increpado por los aficionados del Cluj y estuvo retenido en el parking del estadio durante un buen rato por el personal de seguridad, en estricto cumplimiento del protocolo respecto a las aficiones visitantes. Pero quizás, una de las escenas más cargadas de patetismo fue la que vivió en un partido de su equipo contra el Dinamo Bucarest, en la que después de una derrota ningún jugador de su equipo se acercó a saludarle. Compadecido por esta triste estampa Valeriu Bordeanu, futbolista del Dinamo, se acercó para darle su camiseta.

El tormento de Constantin acabó con el equipo descendido a segunda división. Dumitru Bucsaru ni se preocupó por montar un equipo y la Federación le denegó la ficha federativa al equipo. Después de un par de intentos de refundar el club en ligas regionales, el Unirea Urziceni es hoy un triste recuerdo de un fenómeno que ocurrió ahora hace una década. Todos olvidaron ya los logros del Chelsea de Ialomiţa. Todos menos el lobo solitario. ¿Qué estará haciendo? ¿En qué ocupará su tiempo ahora que no tiene equipo al que bancar? Ojalá saberlo.

Imagen de Portada: Propiedad de Mugur Băileşteanu.

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8 comments

Magnífico artículo. Aún recuerdo aquel Sevilla-Unirea en el Sánchez Pizjuán. Qué golazo marcó Negredo!!

Genial artículo.
Apunte: me parece que hay un par de equipos que juegan en Liga V (quinto nivel) que podrían estar relacionados con el antiguo Unirea Urziceni, uno se llama “Unirea 2005” y el otro, “FC Urziceni”. Igual no juegan en la cuidad de Urziceni, sino que son de Bucharest…

Sensacional artículo. Los nombres rumanos me han hecho perderme un poco, pero cada una de las palabras de esta publicación merecen la pena. Gracias por estas dosis de fútbol romántico.

Fenomenal Victor!!! Sa re-traiasca Urzicenul!!! La primera vez que pasé por Urziceni, camino de Piatra Neamt, me pareció el paradigma de ciudad triste, gris y desolada de la región. Me alegré cuando subió a 1a, y no podia parar de flipar cuando se metió en grupos de UCL

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