Yo también quiero hacer mi trabajo

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Son las nueve de la mañana y, como cada día desde hace un mes, estoy en la biblioteca más cercana a mi piso, a cinco minutos en coche. Cuando me desperté, el cielo estaba encapotado. Quise desayunar pero no encontré nada apetecible. Me vestí rápido, busqué las llaves de casa y me vine rápido para aquí. Empezó a llover muy fuerte justo cuando abrí la puerta del garaje. En fin. Crucé el parking esquivando charcos y el conserje, que me miraba desde su garita, se levantó para abrirme la puerta. Es un señor de unos cincuenta años al que no le gusta el fútbol, le gusta el Dépor. Le gustan los frutos secos, pero no las pipas peladas. Y le gusta hablar, porque desde que murió su mujer -y de eso ya hace más de un año- no sabe cómo contarle al mundo que le falta algo. Hace unos días me comentó que, posiblemente, por unos problemillas algo serios de corazón, tenga que dejar su trabajo. Lleva más de 20 años metido en esa garita y a mí no se me ocurren muchas cosas positivas para levantarle el ánimo. “La vida a veces es una mierda”, me dijo hace unos días. “Da igual que tengas mucho o poco, que tengas ahorrado o no. Te levantas un día y, por suerte o vete tú a saber el motivo, estás jodido. Y el trabajo es lo más importante. Si puedes trabajar, todo va bien. Trabajar, no cobrar. Cobrar es lo más importante, sí, no me entiendas mal, pero yo me siento persona trabajando. Mi vida es mi trabajo. ¿Conoces a esos futbolistas que tienen lesiones graves y de repente su vida se va a la mierda? Yo a veces me acuerdo de ellos. Todo Dios te quiere y de un día para otro nadie se acuerda de ti. Y seguro que, por mucho que cobren, lo que quieren es hacer su trabajo. Yo también quiero hacer mi trabajo. Quiero ser persona”.

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Las continuas lesiones han truncado la carrera de Diaby. (Foto: Focus Images Ltd)

Me senté en mi mesa de siempre y, después de que me riñera por no traer un paraguas, le dije que hoy, además de estudiar, tenía pensado escribir algo relacionado con nuestra conversación de la semana pasada. Y así fue cómo empezamos a hablar de Diaby. Él no sabía quién era Diaby. Y es posible que ya haya olvidado su nombre, pero al menos durante diez minutos (hasta que le empezó a vibrar el móvil) despejó un poco la cabeza. Yo también. Salimos al pasillo, le compré un café de máquina y le comenté que Diaby es un futbolista del Arsenal que no ha tenido mucha suerte en su vida profesional; que desde hace un montón de años ha sufrido lesiones graves en todas las partes de su cuerpo: tobillos, gemelos, ingles, cabeza, hombros, espalda. La verdad es que a él no le interesaba si Diaby había jugado con la selección francesa o si había ganado más o menos títulos o más o menos partidos. Sólo le interesaba lo que estaría pasando por la cabeza de Abou desde su recaída. “Tendrá la vida solucionada, pero no puede hacer lo que le gusta. Eso es deprimente. Y me da igual eso de que es futbolista y gane millones, porque ese chaval seguro que no es feliz. No puede hacer lo que le gusta. Mira, este trabajo -el mío- no da para mucho, pero es lo que me gusta. Si la gente se parase a pensar un momento lo que debe estar sintiendo y lo jodida que tiene que ser esa sensación de estar apartado. La soledad te va matando poco a poco. Y no me entiendas mal, no es una queja. Es impotencia. Yo cuando me siento bien es cuando trabajo”.

Diaby sigue recuperándose de su enésima lesión en la rodilla derecha (rotura del ligamento cruzado anterior) y será baja, como mínimo, hasta marzo. Es posible que no vuelva a disputar un partido oficial hasta la temporada 2014-2015. Si todo va bien.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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10 comments

gran artículo!! a mi diaby en su época me gustaba más que Song! lastima esos jugadores que prometían mucho pero se estancaron por lesiones, pero Diaby aun tiene 26-27 años así que si tiene suerte quizás le podemos ver 3 temporadas más. Otro jugador que también tuvo mala suerte fue Eduardo el brasileño-croata del arsenal que ahora milita en el Shakhtar Donetsk

Gracias, Túmismo. El problema de Diaby es que mentalmente tiene que estar destrozado. Estuvo en Catar tratándose de su penúltima lesión y, cuando parecía que todo ya estaba OK -jugando a buen nivel- e incluso Wenger comentó que iba a ser un jugador importante, llegó esto. Al final son otros 12 meses de baja y el Arsenal tendrá que pensar seriamente si le interesa tener en plantilla a un jugador tan propenso a bajas de larga duración.

Cada vez que leo sobre Abou me pongo melancólico, si hay un jugador que me apena es él. Hubo un tiempo que lo.considerabamos el nuevo Vieira, esa zancada, ese parezco torpe por mis piernas gigantes pero de un amago te destrozo, qué jugador nos perdimos! Gran artículo Carlos, este olvidado merece ser recordado.

Así es, Aitor. Merece, al menos, que de vez en cuando nos acordemos de que sigue ahí. Me alegra mucho que te haya gustado.

Lo comentaba recién con un compañero, por lo cortos que nos vimos en medular contra Chelsea con las bajas de arteta y flamini. le dije a mi amigo: “Te imaginas un Diaby con físico Top” es decir, un atleta de 90min cada 3/4 días. ese diaby solo vivira en mis fantasias. Saludos Carlos.

Jajaja. Sería muy útil para el Arsenal, pero me temo que se quedará en una fantasía, Arturo. Es una lástima.

Una lesión de rodilla para una persona normal o aficionada al deporte amateur o por estar en forma como cualquier de nosotros es una putada, pero como bien expresas en el artículo y te contaba tu conserje para alguien que no puede dedicarse a lo que le gusta y le realiza, mas alla de tener millones de euros debe de ser muy frustrante.

PD: Tan solo reseñar que la lesión no es de ligamento anterior cruzado, sino de ligamento cruzado anterior, es una tontería, pero mejor corregirlo debidamente. Lesión que conozco perfectamente porque la tuve hace algunos años.

Un saludo y buen artículo

Gracias por la corrección, Larios. Lo modifico en el texto. Es una frustración que no cesa, porque tiene una lesion, otra lesión, otra lesión… tiene que destrozarle la cabeza. No sé cómo puede gestionar el miedo y la ansiedad cada vez que reaparece.

De hecho, ese miedo del que hablas, no lo gestiona él. Cuando reaparece, reaparece “acojonao”. En un balón dividido estoy seguro de que lo que se le pasa por la cabeza es “meto el pie o no lo meto?” “si meto el pie… me voy a romper?” y eso es lo que más lesiones le causa, su inseguridad física, porque un tío con su cuerpo no tiende a lesionarse con tanta facilidad(como mucho los tobillos).

PD: Cuando digo que reaparece “acojonao” no es con intención de meterme con él. Es normal que así sea.

Exacto. Por cierto, no sé si pudisteis leer ayer lo que comentó uno de los fisios del Arsenal: “Cada jugador lesionado le cuesta al club (al mes) 500.000€ aproximadamente”. Mejor no hacer el cálculo con Diaby…

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