Presión olímpica: Irak

Neymar abrió la lata desde el punto de penalti. Foto: Focus Images Ltd.

Tan inexplicable como real: Brasil ha calcado dos partidos exactos. El empate a cero ante Sudáfrica pareció una casualidad, pero estamos ante un paciente que sufre un mal crónico. La cuestión es que la mayoría de lo dicho en cuestiones técnicas del partido de debut de la Canarinha se puede repetir ahora. Es un equipo con un talento tremendo pero fácil de desactivar. Basta con un poco de orden atrás y con algo de juego duro para parar el tiempo y caldear el partido. No hay recursos. Los jugadores están en el área pero nunca llegan a ella, así que jamás atrapan al rival por sorpresa. Y en las ocasiones claras que se crean, básicamente por insistencia, la ansiedad y el miedo se apoderan de ellos. Lo cierto es que ayer la cosa fue a peor: Irak tuvo varias ocasiones a la contra para matar el partido e inflamar Brasilia al nivel del pebetero. La selección asiática mostró tener el tipo de futbolistas que desquician a rivales y a graderíos histriónicos. Brasil juega los noventa minutos como si fueran el descuento y si Micale (tremenda su imagen en los últimos minutos, sentado y escondido del mundo) no encuentra la manera de cambiar la dinámica, esta olla a presión va a explotar en mil pedazos. Es tal el punto de ansiedad que la torcida enloqueció en el último saque de esquina pidiendo la subida de Weverton para rematar. Teniendo en cuenta que aún queda un partido y que ganando a Dinamarca, Brasil seguirá adelante, lo que pedía el público era más un acto de fe que una buena decisión. La gente va en busca de un latigazo de insensatez, de irracionalidad; algo que busque alterar el espacio-tiempo entre el gol de Gigghia, los siete de Alemania y estos insufribles empates a cero ante selecciones de mucho menos nivel. La gente lo que quiere es un gol de Brasil, que no parece tan difícil. Y en esa espiral se están perdiendo todos; desde Neymar hasta Gabriel Jesus, de Thiago Maia a Luan.

Ali Adnan Irak - Nasya Bahfen
Ali Adnan realizó un partido soberbio / Foto: Nasya Bahfen.

Gabriel Jesus

Cada vez que el nuevo futbolista del City toca el balón se le ven hechuras de futura leyenda. Se aprecia enseguida, sin embargo, que en estos Juegos no le sale nada. Nada es literal, no recuerdo algo que no fuera un casi. “Casi se va, casi marca, casi da un pase”. Todo destila clase, pero no sé explicar lo que realmente sucede. El público la tomó ayer con él y, además, fue señalado siendo el primer cambio antes del minuto 60. A Neymar aún no le ha tocado mucho recibir las iras del respetable. Pero si ante Dinamarca esto sigue igual y, pese a que es él quien está a mejor nivel con mucha diferencia, tiene pinta de que pagará la cuenta final; como líder y capitán no le va a quedar otra que aceptar y agachar la cabeza.

Un iraquí en la capital federal de Brasil

De entre todos los héroes, que igual que los sudafricanos ya tienen su medalla particular, cabe destacar el memorable partido de Ali Adnan. Habitual lateral izquierdo en Udinese, jugó ayer más adelantado, como extremo pero con libertad. Salió siempre bien al contraataque, creó peligro, supo hacer faltas tácticas y, por momentos, se comió al tosco centro del campo brasileño. Si Irak pasa, que es bastante probable, habrá que ver hasta donde puede llegar la aventura de Adnan y compañía. Cualquier cosa puede pasar en la última jornada en un grupo que nos ha dado únicamente un gol en cuatro partidos. 

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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