Football League Tales: Oxford

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Cuando se trata de Oxford, dos instituciones se nos vienen a la cabeza: la Oxford University -segunda universidad más antigua en el mundo- y el Oxford United -club de tercera división-. A nosotros nos corresponde centrarnos en la segunda, pero es inevitable no ignorar la primera. Uno asocia tanto a la población con la universidad que se le hace extraño imaginarse que haya personas viviendo allí ajenas a ella. Y, evidentemente, las hay. La población de Oxford es aproximadamente de 150.000 habitantes y alrededor de 24.000 personas están involucradas de alguna manera u otra con la universidad. La universidad no es una campus university con todas sus instalaciones situadas en un mismo terreno en la campiña inglesa, sino que está integrada en la urbe. Los colleges (cada estudiante y docente pertenece a alguno de estos 38 colegios mayores que tienen autonomía con respecto a la universidad; suelen ser edificios arquitectónicamente imponentes, con patios de un césped impecable) y las facultades de cada departamento se encuentran dispersas por el centro de la ciudad.

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La Radcliffe Camera es uno de los edificios más emblemáticos de Oxford. Foto: Pablo Alcolea.

Pero volvamos a lo nuestro. El caso es que la semana pasada fuimos a esta mítica e histórica ciudad universitaria para ver un encuentro de League One entre dos recién ascendidos: el Oxford United y el AFC Wimbledon. El United es el principal club de fútbol de Oxford. Hasta 1960, el equipo se llamaba Headington United. Lo cambiaron por Oxford y dos años después accedieron por primera vez a la Football League. Tras completar tres temporadas en cuarta división, ascendieron a tercera y, tres años más tarde, subieron a segunda. En la categoría de plata pasaron casi toda la década de los setenta, hasta que volvieron a tercera. Fue a mediados de los ochenta cuando dieron un salto sin precedentes en la historia del club: con dos ascensos consecutivos se plantaron en la First Division y además ganaron la Copa de la Liga. Los noventa se acabaron y el endeudado Oxford -que había regresado a segunda- fue comprado por el empresario Firoz Kassam. Se completaron las obras del nuevo estadio y el equipo dejó el que había sido su feudo desde 1925, Manor Ground -un campo situado en Headington, la zona mencionada anteriormente que en su origen le daba su nombre al club-. La decadencia del Oxford hizo que los planes de construcción pasasen a ser menos ambiciosos y finalmente se edificaron dos tribunas pero tan sólo un fondo. A pesar de que el antiguo dueño vendió el equipo en 2006 -año en el que el Oxford United bajó a Conference (quinta división)-, aún a día de hoy el estadio sigue siendo suyo y es por ello que se llama Kassam Stadium. Las dos principales agrupaciones de aficionados del Oxford actualmente tratan de comprarle a Kassam el estadio. El Oxford United volvió a la Football League en 2010 y, seis años después, la temporada pasada lograron ascender a tercera al haber sido subcampeones de League Two. También estuvieron cerca de ganar el EFL Trophy, pero perdieron en la final ante el Barnsley.

Oxford, una ciudad conocida por su universidad. Foto de MarcadorInt a un poster de Cavallani Papers.
Oxford, una ciudad conocida por su universidad. Foto de MarcadorInt a un poster de Cavallani Papers.

El estadio está a unas seis millas del centro de la ciudad y para llegar a él se tarda más o menos media hora en bus. En la parada conocí a dos aficionados del AFC Wimbledon, padre e hijo, que residen en Oxford. El padre, que me recordaba a Jeff Bridges, tendría unos cuarenta y tantos años y el hijo puede que entre diez y doce. La historia del Wimbledon tiene algunos paralelismos con la del Oxford United, aunque luego se vuelve un poco más compleja. Bajo el nombre de Wimbledon FC, este equipo del sudoeste de Londres compite en non-league football hasta que entra a la Football League en los setenta. Tras varios altibajos, en los ochenta logra alcanzar la primera división y en los noventa disputa varias temporadas en la Premier League. Entonces llegó el cambio que marcó un antes y un después: para poder solventar sus problemas financieros, se decidió trasladar el club a Milton Keynes, una new town (ciudad creada en la segunda mitad del siglo xx para redistribuir la población y los centros de trabajo) a sesenta millas de Wimbledon. Esto enfureció a un gran sector de la afición, que prefería sufrir un descenso económico a tener que decir adiós a su equipo. Estos hinchas decidieron fundar un nuevo club y comenzaron compitiendo en lo más bajo de la pirámide del fútbol inglés. Los ascensos se sucedieron en un margen de pocos años y en 2011 ya estaban en League Two. En la cuarta categoría, su rápido progreso se vio frenado y pasaron a ser un equipo de la zona baja de la tabla que peleaba por la permanencia. La temporada pasada, sin embargo, consiguieron terminar en séptima posición, lo cual les permitió jugar el playoff de asenso. En las semifinales superaron al Accrington Stanley por un global de 3-2 y en la gran final en Wembley ganaron por 2-0 al Plymouth Argyle. “Estuvimos en el estadio y fue alucinante” me contaba el padre aficionado del Wimbledon. “El ascenso ya fue todo un logro, así que esta temporada con no descender ya nos conformamos”. Cuando se mudó, el antiguo Wimbledon se convirtió en el MK Dons. Este año los dos clubes que se crearon a partir del Wimbledon FC competirán en la misma liga. El doble de Jeff Bridges me apartó la mirada cuando mencioné a los Dons. “No hablemos de ellos” me dijo, “para mí no existen”. Creo que esas declaraciones son suficientes para hacerse una idea de qué opinan los aficionados del AFC Wimbledon sobre el MK Dons.

El AFC Wimbledon logró ascender al vencer en la final del playoff en Wembley. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.
El AFC Wimbledon logró ascender al vencer en la final del playoff en Wembley. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

Llegamos al estadio y a las 12:15 comenzó el partido, que se retransmitía por Sky Sports. Ambos equipos formaban sobre el papel con un 4-4-2, aunque en el Wimbledon un punta jugaba varios metros por detrás del otro. Como muchos otros encuentros de League One, éste era un partido físico en el que cualquier destello de calidad alumbraba al espectador. Con errores e imprecisiones en la salida de balón propias de la categoría, ambos equipos trataban de desplegar su fútbol. El Oxford optaba por uno un tanto más asociativo, menos directo que el del Wimbledon. La afición se venía arriba con las ocasiones de peligro y se encendía con las acciones polémicas. Los hinchas más ruidosos del conjunto local ocupaban el único fondo del estadio; mientras que los aficionados visitantes se situaban en el lateral de una tribuna. Del Wimbledon me llamó la atención el atacante Lyle Taylor, que jugó en la banda. Este internacional por Monserrat tiene un carácter aparentemente complicado, pero unas cualidades cuanto menos interesantes. No hizo muchos amigos en Oxford, pues le sacaron una amarilla por un clamoroso piscinazo y a partir de ese momento la afición local se encargó de abuchearle cada vez que participó en el juego. Su equipo se vio por delante a los veinte minutos, cuando Tom Elliot marcó en un córner a pase de cabeza de Darius Charles. De nuevo fue Charles, defensa central, protagonista en el segundo gol, ya que envió el balón a la escuadra con un tiro desde la frontal. Justo antes del descanso, el Wimbledon hizo el 0-3. Definió el extremo Andy Barcham tras recibir un brillante pase en profundidad del mediocentro Jake Reeves. La hinchada visitante lo celebró como una fiesta. No pude evitar acordarme de que entre ese grupo jubiloso se encontraban el padre y el hijo que había conocido antes. Cómo se lo deberían de estar pasando.

El estadio del Oxford está a media hora en bus del centro. Foto: MarcadorInt.
El estadio del Oxford está a media hora en bus del centro. Foto: MarcadorInt.

Aprovechamos el descanso para retomar la sección gastronómica por donde la habíamos dejado la semana pasada. Volvimos a degustar una pie de carne. El contenido, irreprochable. No obstante, la masa que la envolvía estaba más dura de lo normal. Sobre todo por la base. He observado que hay gente que simplemente se come la carne y que se deja la masa que la envuelve, pero yo no me incluyo en ese grupo. Entonces, recapitulemos: si la de Morecambe era un 9 y la de Fulham un 8.7, a ésta le ponemos un 7.1.

Resumen del Oxford United – Wimbledon:

El Oxford salió a jugar el segundo tiempo dispuesto a conseguir la remontada. Marcaron en el 48’. Un centro raso de Chris Maguire -de los mejores futbolistas de los yellows– propició un gol en propia del Wimbledon. Tenía nuevas ocasiones el Oxford, pero el segundo no llegaba. No querían perder nada de tiempo. Maguire se encargaba de plantarle la pelota al portero para que éste sacara rápido y los aficionados se levantaban de sus asientos para devolver velozmente cualquier balón que llegase a las gradas. Y eso que todavía quedaba más de media hora de juego. Por momentos, el partido parecía destinado a un final emocionante, mas los minutos pasaron y el Oxford no logró recortar distancias de nuevo. Si algo positivo pueden extraer los locales de este encuentro, es la gran actuación de John Lundstram. Este canterano del Everton fue clave en el centro de campo, encargándose de distribuir el juego de los suyos haciéndolo fácil, que paradójicamente a veces es lo más difícil. Lundstram llegó a jugar con las categorías inferiores de Inglaterra, pero en ningún momento consiguió hacerse un hueco en el primer equipo del Everton. Estuvo cedido en nada más y nada menos que seis clubes hasta que hace un año se desvinculó del conjunto de Liverpool y firmó por el Oxford United. Tiene sólo 22 años y ya es el capitán.

La pie de Oxford. Foto: MarcadorInt.
La pie de Oxford. Foto: MarcadorInt.

MacDonald: “El año pasado fue muy bueno”

El Oxford United focalizó la mayoría de sus ataques en el perfil derecho, donde se encontraba uno de sus hombres más habilidosos: Alex MacDonald. Dejó muy buenos detalles este futbolista con el que pudimos hablar después del encuentro. “Fue un partido muy difícil, siempre es complicado cuando te vas al descanso perdiendo por 3-0. No era el escenario ideal” declaraba MacDonald. ¿Qué fue mal? “Pues fueron cosas de las que habíamos hablado previamente. Antes del encuentro, hablamos de las jugadas a balón parado, de sus puntos fuertes y de sus debilidades. Analizamos cómo nos podrían hacer daño y los goles precisamente vinieron de acciones que habíamos estudiado. Creo que eso es lo más frustrante” nos contaba. Algo le debió de transmitir el entrenador Michael Appleton al equipo en el descanso para que salieran tan enchufados. “Nos dijo que saliéramos ahí, que nos aseguraremos de no recibir ningún otro gol y que intentáramos ganar en la segunda parte. En cuanto marcamos el primero, fuimos a por el segundo y el tercero, pero hoy no fue nuestro día”.

Alex Macdonald cree que el equipo peleará por un nuevo ascenso. Foto: Andy Kearns/Focus Images Ltd.
Alex MacDonald cree que el equipo peleará por un nuevo ascenso. Foto: Andy Kearns/Focus Images Ltd.

MacDonald salió de la cantera del Burnley. Jugó cedido en Escocia con el Falkirk y el Inverness antes de regresar a Inglaterra para defender los colores del Plymouth Argyle y del Burton Albion. Dejó de pertenecer al Burnley cuando acabó contrato y pasó a ser del Burton. Seguidamente fue fichado por el Oxford United, equipo con el que vivió un dulce curso liguero la pasada temporada. “El año pasado fue muy bueno. Fue muy agradable ser parte de ello. Logramos ascender, que era nuestro principal objetivo, y disfrutamos mucho. Partiendo de la base del año pasado, esperamos disfrutar también esta temporada”. MacDonald, extremo derecho, marcó seis goles y dio diez asistencias en la 2015-16. Cuando se le pregunta por el objetivo del equipo en League One, se muestra ambicioso: “Nuestro objetivo no es la permanencia. No estamos aquí para quedarnos compitiendo en esta categoría, sino que queremos pelear por estar en los puestos altos de la tabla. Esperemos que no se repitan partidos como el de hoy”. En eso último, uno discrepa con MacDonald: esperemos que se repitan partidos como los de aquel domingo a mediodía y que estemos allí para verlos.

Foto: MarcadorInt.
Foto: MarcadorInt.
Foto de portada: Pablo Alcolea.

Football League Tales: cada viernes, una historia sobre la segunda, la tercera o la cuarta división inglesa.

-19 de agosto de 2016: El Burton de Clough.

-26 de agosto de 2016: Oliver Burke.

-2 de septiembre de 2016: Morecambe.

-9 de septiembre de 2016: En Northampton hacen zapatos.

-16 de septiembre de 2016: Josh Morris.

-23 de septiembre de 2016: Like father, like son.

-30 de septiembre de 2016: Tammy Abraham.

-7 de octubre de 2016: Un West London Derby en Craven Cottage.

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