Football League Tales: Day out at Wembley

Wembley

El pasado domingo, la impresionante cifra de 74.000 aficionados acudieron a Wembley para presenciar la final del EFL Trophy entre el Coventry City y el Oxford United, dos equipos de la tercera división inglesa. MarcadorInt estuvo presente. Este es el relato de aquella mágica tarde en la casa del fútbol inglés:

En 1987, Brian vino a Wembley con sus hijas para ver cómo su Coventry City ganaba la FA Cup ante el Tottenham. Ahora, 30 años después, Brian regresa no sólo con sus hijas, sino que también con sus nietos. “Somos aficionados del Coventry de toda la vida. Traer a mis hijas a Wembley aquel día que ganamos la FA Cup fue increíble. Volver hoy aquí tantos años después, ya teniendo nietos, y poder vivir una experiencia similar todos juntos… es un momento muy especial para mí”, nos cuenta.

Brian y su familia. Primero conocía a su hija, que me dijo: "Tienes que hablar con mi padre porque es uno de los mayores aficionados del Coventry que hay". Así que mandó a su hermana en búsqueda de Brian. A los pocos minutos apareció la hermana: "He encontrado a papá y a dos señores que se parecen a papá". Y efectivamente, entre tanta gente, la hermana había confundido a su padre de espaldas con otros dos señores y entre una cosa y la otra, los tres señores, que no se conocían, acabaron conversando. Así que en la foto vemos a Brian (en el centro) junto con sus dos 'dobles', sus hijas, sus nietos y otros dos señores que no sabría decir quiénes son, pero uno lleva una camiseta retro del Coventry muy interesante. Foto: Miguel Mosquera/MarcadorInt.
Brian y su familia. Primero conocí a su hija, que me dijo: “Tienes que hablar con mi padre porque es uno de los mayores aficionados del Coventry que hay”. Así que mandó a su hermana en búsqueda de Brian. A los pocos minutos apareció la hermana: “He encontrado a papá y a dos señores que se parecen a papá”. Y efectivamente, entre tanta gente, la hermana había confundido a su padre de espaldas con otros dos señores y entre una cosa y la otra, los tres, que no se conocían, acabaron conversando. Por lo tanto, en la foto vemos a Brian (segundo por la izquierda), junto con sus dos ‘dobles’, sus hijas, sus nietos y otros dos señores que no sabría decir quiénes son, pero uno lleva una camiseta retro del Coventry muy vieja. Foto: Miguel Mosquera/MarcadorInt.

Ir a Wembley significa mucho para cualquier equipo, pero el Coventry lo necesitaba más que nadie. Un día como este le permite dejar a un lado su dura campaña liguera a los Sky Blues. Como contábamos hace unas semanas, el club vive un momento delicado tanto en el plano deportivo como en el institucional. Colista de League One a más de diez puntos de la salvación, el Coventry parece destinado a sufrir su primer descenso a la cuarta división inglesa en 50 años. A la pobre situación sobre el césped se le une el malestar en las gradas, y es que la gran mayoría de los aficionados se han manifestado en múltiples ocasiones en contra de la gestión de los dueños del club. La hinchada opina que los propietarios no buscan lo mejor para el Coventry City, pues no están invirtiendo suficiente dinero en el equipo, se meten continuamente en polémicas y tampoco dejan que llegue un nuevo inversor — incluso se dice que no quieren vender el club porque al tener la entidad a su nombre pueden desviar dinero de sus otras empresas y pagar menos impuestos. A pesar de afrontar un complejo panorama, este equipo de las West Midlands sí que ha conseguido buenos resultados en una competición: el EFL Trophy. Su triunfo ante el Wycombe Wanderers en las semis les dio el pase a esta final.

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Football League Tales: El desolado Coventry irá a Wembley

En el punto de encuentro de los fans del Oxford United conversamos con dos jóvenes aficionados que han venido con su familia. Uno lleva la camiseta de la temporada 1987-88 y el otro la de la 2010-11. “Para nosotros lo de hoy no es tan importante”, se sincera uno de ellos. A diferencia del Coventry, el Oxford ha visitado Wembley varias veces en los últimos años. Sin ir más lejos, la temporada pasada también jugaron la final del EFL Trophy y perdieron ante el Barnsley por un ajustado 3-2. “Pero desde luego que está genial venir aquí y pasar un buen día de fútbol”. En el Oxford United, equipo al que fuimos a ver hace unos meses, las cosas están yendo muy bien. Tras haber pasado cuatro años en Conference National y ocho en League Two, los Yellows volvieron al tercer escalón del fútbol inglés esta temporada. Lejos de conformarse con la permanencia, siguen mirando hacia arriba. “El equipo lo ha hecho mucho mejor de lo que se esperaba, tanto en liga como en FA Cup (llegaron a octavos)”, comenta el aficionado de la camiseta retro. A día de hoy, el Oxford está en mitad de tabla y puede soñar con un segundo ascenso consecutivo, ya que no se encuentra lejos de los puestos de playoff.

Los dos aficionados del Oxford United. Foto: Miguel Mosquera/MarcadorInt.
Los dos aficionados del Oxford United. Foto: Miguel Mosquera/MarcadorInt.
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Football League Tales: Oxford

El EFL Trophy, llamado Checkatrade Trophy por motivos de patrocinio, es considerado un trofeo menor. Lo reconocen los dos aficionados del Oxford con los que hablamos y también lo comentaba uno del Coventry en el metro de camino al estadio: “Vamos a ganar el único título que no le importa a nadie”. Pero del mismo modo que el FA Trophy (competición copera de equipos entre la quinta y la octava división) y el FA Vase (de equipos por debajo de la octava categoría) son una oportunidad de jugar en Wembley para los conjuntos de non-league football, el EFL Trophy lo es para los de abajo de la Football League. La competición siempre había sido para los clubes de tercera y cuarta, pero esta edición introdujo una novedad que generó mucha controversia: se permitió la participación de los filiales de equipos de Premier League y Championship. Este nuevo formato buscaba potenciar el desarrollo de los canteranos en el fútbol inglés, pero fue muy polémico porque las aficiones de la Football League lo interpretaron como un primer paso: temen que lo siguiente sea que los filiales compitan dentro de su misma estructura (tal y como sucede en otros países como España), algo que considerarían una falta de respeto. Así que los aficionados expresaron su descontento boicoteando el torneo a base de no asistir a los partidos. Las hinchadas de Coventry y Oxford formaron parte del boycott, pero nadie quiere perderse lo de Wembley. O casi nadie, porque aún siendo la final, se estima que unos 5.000 aficionados del Oxford no han viajado porque quieren continuar con el boycott. En el Coventry, por el contrario, estaban todos. Nada más y nada menos que 45.000 personas han venido a animar a su equipo en un día tan especial para ellos.

John Lundstram, capitán del Oxford United, a MarcadorInt: “Siendo sincero, a mí personalmente no me gusta que haya equipos filiales en el torneo. Soy futbolista, pero al fin y al cabo también soy un aficionado más y creo que el formato anterior era mejor. Si a nuestros aficionados no les gusta jugar contra filiales es por algo”.

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El nuevo formato del EFL Trophy

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El nuevo EFL Trophy genera rechazo

Llega el momento de entrar a Wembley. El imponente estadio se va llenando poco a poco como si fuese una bañera. Desde un graderío todavía casi vacío, cuatro aficionados del Coventry se preparan para el partido. Sus jugadores salen al terreno de juego trajeados para la típica inspección del césped y ellos llaman a uno, no gritando en plan locos, sino con normalidad. A pesar de la distancia, el jugador les escucha, se gira y responde con un pulgar arriba. Esta cercanía ejemplifica a la perfección por que muchos de los aficionados de los clubes más modestos tienen un vínculo muy particular con su equipo. Esto no quiere decir que los fans del Chelsea o United tengan menos pasión, pero la cercanía siempre le da una nueva dimensión a la relación entre el aficionado y el equipo.

Va a comenzar el partido. Las gradas de Wembley están teñidas de amarillo a un lado y albiceleste al otro. Es el tercer encuentro del fin de semana en Europa con más espectadores, sólo por detrás del Manchester United-West Brom y el Bayern de Múnich-Augsburg. La tarde es idílica: hace sol y se respira un gran ambiente de fútbol. Una vez completados los típicos preludios -cañones de humo, pirotecnia, himno nacional…- arranca la final. Tras un saque de banda y un centro al área, el Coventry se adelanta a los 11 minutos con un gol de Gael Bigirimana. Su afición lo celebra con júbilo gritando, abrazándose, saltando, ondeando sus banderas e incluso lanzando una bengala que pronto tiñe el aire de un difuminado tono celeste.

El Oxford United ejerce el dominio de la posesión en búsqueda del empate y tiene sus primeras llegadas. Los Yellows ensanchan el campo con sus laterales bien abiertos y tratan de sacar el balón desde atrás, pero les cuesta encontrar verticalidad sin que sea con envíos precipitados por arriba. Mientras, el Coventry aguanta en defensa ordenado e intenta sorprender a las adelantadas líneas de su rival con alguna contra, aunque los Sky Blues tienen pocas respuestas cuando se hacen con el balón. No cesa el Oxford de apretar y da la impresión de que tarde o temprano se hará con la suya. Sin embargo, es el Coventry quien vuelve marcar en el segundo tiempo. Su afición se había venido arriba animando en un momento que parecía intranscendente -el Oxford había mandado el balón fuera por la línea de fondo y ahora les tocaba sacar de puerta- como si ya presagiasen lo que venía. El envío del portero fue a parar a la izquierda, donde la jugada se prolongó con velocidad y acabó derivando en un centro a la frontal. George Thomas controló y mandó el balón a la red con un gran disparo.

Al Coventry le está saliendo el partido a pedir de boca: marcaron un gol tempranero, aguantaron, e hicieron el segundo en una jugada aislada. Ahora se centran en gestionar su ventaja resguardados en campo propio. Pero en un córner encajan el 2-1 y el tramo final cobra emoción. El Oxford sigue generando ocasiones, aunque cada vez le queda menos tiempo. La afición del Coventry son todos uno: se llevan las manos a la cara de la tensión que les producen los ataques del Oxford, aplauden cuando sus jugadores recuperan, se ponen todos de pie cuando pasan de mitad de campo, protestan cuando les hacen una falta, y se arrancan a cantar mientras el juego está parado. La grada del Oxford se desespera. Saben que pueden conseguirlo porque las han tenido claras, pero el reloj juega en su contra. Ya in extremis, los Yellows, con su portero incorporado al ataque, casi provocan la prórroga en una carambola en el área que el guardameta del Coventry lograr salvar de forma milagrosa.

Se señala el final y la grada del Coventry se enloquece de alegría mientras que la del Oxford se va vaciando poco a poco. Un aficionado del Coventry de mediana edad se seca las lágrimas. 30 años después, los Sky Blues vuelven a alzar un título al cielo de Wembley y no puedo evitar pensar en Brian y su familia.

El resumen de la final:

Si hay algo que le añade aún más magia al triunfo del Coventry es el hecho de que sus goles los anotaran dos canteranos. El primero fue obra de Bigirimana, de 23 años, que se había convertido en padre un día antes. “No quería perderme el nacimiento de mi primer hijo, pero mi mujer me decía que jugase y yo también quería representar al club en esta final. Gracias a Dios que mi hijo nació ayer, justo a tiempo para que yo haya podido estar hoy aquí sin haberme perdido ninguna de las dos cosas”, contaba el propio Bigirimana en zona mixta.

El autor del 2-1 que le dio el título al Coventry fue George Thomas, futbolista de tan sólo 20 años que lleva en el club desde los ocho años. Thomas ya había marcado en las semis ante el Wycombe el gol decisivo que les valió el pase a la final. En Wembley fue nombrado mejor jugador del partido y a su temprana edad ya vivió un momento único en la carrera de cualquier futbolista. “Muchos jugadores no llegan a jugar aquí en toda su carrera, así que hacerlo estando en el equipo ganador y siendo tan joven es algo increíble”, dice un entusiasmado Thomas a MarcadorInt. “Llevo en el Coventry más de la mitad de mi vida. Poder devolver algo al club es indescriptible”. La celebración de Thomas fue un momento épico: tras marcar ese magnífico gol, corrió hacia una esquina y se dejó llevar de rodillas sobre el césped en frente de su afición. “Se me pasaron por la cabeza todos los sueños que tengo desde pequeño. Marcar un gol que le da la victoria a tu equipo siempre es especial, pero hacerlo en Wembley y que valga un título… eso es increíble”, afirma este canterano que ya ha escrito su nombre en la historia del Coventry City.

https://twitter.com/Coventry_City/status/848565045437100032

Los Skyblues ganaron su primer título en 30 años, una alegría que hará un tanto más llevadera su complicada situación. Quién sabe, quizás este triunfo pueda suponer un punto de inflexión. Pase lo que pase, ni a Brian, ni a su familia, ni a los otros aficionados, ni a Bigirimana, ni a Thomas… a nadie del Coventry le quitarán esta maravillosa experiencia en Wembley. La gente del Oxford United, por su parte, se marchó decepcionada después de haber perdido su segunda final consecutiva, pero su grata situación en liga les da motivos de sobra para conservar la ilusión.

A nivel personal, he de decir que disfruté muchísimo de esta final. Fue mi partido preferido de la que está siendo mi primera temporada cubriendo el fútbol inglés -junto con el emocionante Tottenham-Wycombe Wanderers de la FA Cup– porque fue una de esas tardes en las que el fútbol te hace sentir genuinamente bien y te pone el pelo de punta y la piel de gallina. Una de esas tardes en las que el fútbol te emociona y te recuerda qué es estar vivo.

Así vivimos la final en Wembley (desde el 53:00 al 1:04:00):

Foto de portada: Miguel Mosquera/MarcadorInt.

Football League Tales: cada viernes, una historia sobre la segunda, la tercera o la cuarta división inglesa.

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-14 de octubre de 2016: Oxford.
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-20 de enero de 2017: Bogle, el gol del Grimsby.
-27 de enero de 2017: A Hard Day’s Night.
-4 de febrero de 2017: Del Rovers al City, todo es Bristol.
-10 de febrero de 2017: El desolado Coventry irá a Wembley.
-17 de febrero de 2017: Un paso atrás para ganar minutos.
-24 de febrero de 2017: Segundas oportunidades.
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-10 de marzo de 2017: Tom Cairney disfruta como nunca.
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-24 de marzo de 2017: Late equaliser.
31 de marzo de 2017: The Brian Clough Way.

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4 comments

De historias… definitivamente yo soy de las genuinas y auténticas historias MI. ¡¡¡walaaaa!!!
A final de mes voy un fin de semana a Manchester a ver el United – Swansea, pero un día antes me acercaré a Broadhurst Park a presenciar el FC United – Gainsborough… y algo me dice que tras ese partido nada ya será lo mismo…

Gracias otra vez Sir Mosquera.

Planazo, ¡disfrútalo! Old Trafford impresiona y el FC United siempre suele tener muy buen ambiente. Gracias a ti, un saludo.

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