Football League Tales: Tiempos duros en Brisbane Road

A general view of the stadium before the Sky Bet League 2 match at the Matchroom Stadium, London
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28/03/2016

La misma historia se repite una y otra vez en el mundo del fútbol: nuevos dueños compran un club como quien adquiere una franquicia de un restaurante de comida rápida y lo gestionan sin tener en cuenta a la gran masa social que está detrás de él. Cuando a nivel deportivo el equipo rinde bien, no suele haber problemas más allá de algunas decisiones en concreto que puedan ser discutidas por la hinchada. Pero si la situación deportiva es preocupante, la situación se vuelve insostenible y la afición apunta con el dedo índice —y a veces con el corazón— al palco. Esto se ha visto recientemente en Blackpool, Blackburn, Nottingham, Morecambe, Charlton y Coventry, donde los fans han protestado en contra de sus propietarios. En el caso del Leyton Orient, la situación es tan complicada que el club podría incluso desaparecer.

El Leyton Orient es el segundo club más antiguo de Londres. Su casa es Brisbane Road, un estadio situado al este de la ciudad, y al equipo se le apoda The O’s porque antes de llevar dorsales los jugadores llevaban la letra ‘O’ a la espalda. Actualmente juegan en League Two (cuarta división), pero pronto podrían hacerlo en Conference (quinta) o, en el peor de los casos, en ningún sitio. Tanto sobre el césped como en los despachos, el Leyton atraviesa un momento delicado. Su registro en la clasificación indica que son penúltimos a seis puntos de la salvación; su registro en el banco, que están plagados de deudas con un saldo negativo de cinco millones de libras, una cifra superior al valor de los bienes del club. Hacienda ya le ha pedido a la entidad que se disuelva.

El antiguo dueño Harry Hearn se arrepiente de haberle vendido el club a Francesco Becchetti. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.
El antiguo dueño Harry Hearn se arrepiente de haberle vendido el club a Francesco Becchetti. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.

El declive del Leyton a lo largo de los últimos tres años ha sido muy rápido. En 2014 quedaron terceros en League One y pudieron haber ascendido a Championship. Ese verano, el por aquel entonces dueño del Leyton Barry Hearn le vendió el club al italiano Francesco Becchetti. “Nunca le hubiera vendido el club si me pudiese haber imaginado que esto iba a pasar”, contaba un arrepentido Hearn a la BBC. La temporada siguiente, el Leyton no volvió a pelear por subir a segunda, sino que terminó en vigésimo tercera posición y bajó a cuarta. Su primer curso en League Two lo cerraron siendo octavos, una posición con la que soñarían con ocupar a día de hoy. En la presente campaña, el Leyton ha ido progresivamente perdiendo puestos en la tabla hasta estancarse en la zona de descenso en la que todavía se encuentra.

La llegada de Francesco Becchetti al club trajo de todo menos estabilidad. Los datos son demoledores y justifican la indignación de la hinchada: en los dos años y medio que lleva como dueño, el equipo ha visto pasar hasta 10 entrenadores y ha bajado 41 escalones en el fútbol inglés. Becchetti no descarta vender el Leyton, pero por ahora no parece haber recibido ninguna oferta que le mereciese la pena.

Por muy complicada que sea la situación, la masa social del Leyton no está dispuesta a ver cómo su equipo se hunde poco a poco y es por ello que se ha movilizado para evitarlo. Su supporter’s trust (la asociación que representa a los aficionados) ha lanzado una campaña de recaudación de fondos que está recibiendo donaciones constantes. “Necesitamos nueva financiación y un nuevo dueño”, afirmó Tom Davies, el vicepresidente de la supporter’s trust, a la BBC. “Otros equipos han sobrevivido a momentos como éste y después han progresado”, añadió.

Al Leyton Orient le va mal tanto dentro como fuera del terreno de juego. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.
Al Leyton Orient le va mal tanto dentro como fuera del terreno de juego. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.

Casos como el del Leyton hacen que la organización de clubes como el Portsmouth, el AFC Wimbledon o el Wycombe Wanderers (a la que le dedicamos un artículo) parezca el modelo ideal: estos son tres ejemplos de clubes de la Football League en los que los dueños son los propios aficionados. Tengan o no éxito en liga, ayuda mucho para el bienestar de la entidad el hecho de que todas las decisiones se tomen pensando no sólo en los beneficios económicos, sino que también en lo mejor para el equipo y la afición.

Foto de portada: Alan Stanford/Focus Images Ltd

Football League Tales: cada viernes, una historia sobre la segunda, la tercera o la cuarta división inglesa.

-19 de agosto de 2016: El Burton de Clough.
-26 de agosto de 2016: Oliver Burke.
-2 de septiembre de 2016: Morecambe.
-9 de septiembre de 2016: En Northampton hacen zapatos.
-16 de septiembre de 2016: Josh Morris.
-23 de septiembre de 2016: Like father, like son.
-30 de septiembre de 2016: Tammy Abraham.
-7 de octubre de 2016: Un West London Derby en Craven Cottage.
-14 de octubre de 2016: Oxford.
-21 de octubre de 2016: Con clase.
-28 de octubre de 2016: Ethan Ampadu, una nueva esperanza.
-4 de noviembre de 2016: Sawyers, internacional por San Cristóbal y Nieves.
-11 de noviembre de 2016: Entrevista a Massimo Luongo.
-18 de noviembre de 2016: El Wycombe Wanderers, un equipo profesional que pertenece a sus aficionados.
-25 de noviembre de 2016: Gareth Ainsworth, jugador-entrenador y leyenda del Wycombe.
-2 de diciembre de 2016: Matt Bloomfield, un futbolista peculiar.
-9 de diciembre de 2016: EFL Futures.
-16 de diciembre de 2016: Rowett out, Zola in.
-23 de diciembre de 2016: Sunday League Mandeville.
-30 de diciembre de 2016: Pies fríos en Wigan.
-6 de enero de 2017: Play it again, Elokobi.
-13 de enero de 2017: Desde el barro.
-20 de enero de 2017: Bogle, el gol del Grimsby.
-27 de enero de 2017: A Hard Day’s Night.
-4 de febrero de 2017: Del Rovers al City, todo es Bristol.
-10 de febrero de 2017: El desolado Coventry irá a Wembley.
-17 de febrero de 2017: Un paso atrás para ganar minutos.
-24 de febrero de 2017: Segundas oportunidades.

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4 comments

Hola Miguel, yo no veo tan claro que lo mejor para un club sea que los dirigentes sea aficionados que prioricen el tema deportivo sobre el económico. Está claro que la pata principal de un club de fútbol es el aspecto deportivo pero también para que funcione creo que hay que afinar mucho en las cuestiones financieras. Por ésto, creo que es importante que haya profesionales en los puestos directivos pero eso sí, que sientan el club y se preocupen por el medio/largo plazo.

Saludos!

Hola, gracias por tu comentario.

Coincido parcialmente contigo. Quizás me viniese un poco arriba al escribir eso. Evidentemente, como bien apuntas, lo ideal si no hay un modelo fan-owned es que el dueño sea un empresario que sienta los colores del club. El modelo fan-owned probablemente no sea lo más eficiente en categorías superiores al no atraer tanto capital. No obstante, creo que sí que puede funcionar -y es muy bonito cuando lo hace, ya que los aficionados se sienten aún más vinculados al club- en categorías como League One, League Two y, desde luego, en el non-league football. Además, hay una junta directiva aun cuando un club pertenece a sus aficionados. No se consulta a toda la afición para el 100% de las decisiones del día a día, pero sí que se la tiene mucho más en cuenta. Puede que me aventure al decirlo, pero creo que el aficionado medio de un equipo de League Two prefiere que su club tenga un modelo fan-owned y que permanezca en cuarta a que esté en tercera teniendo un propietario externo que aporte más dinero. De lo que sí que estoy seguro es de que cualquiera de los fans que están indignados con lo que está pasando en su club (Coventry, Blackpool, Morecambe…) querrían un modelo fan-owned.

¡Un saludo!

Estoy de acuerdo contigo. Lo ideal para un aficionado es el modelo fan-owned, e incluso para el mundo del fútbol en general, pero a día de hoy creo que este tipo de club estaría en desventaja con respecto a los que están presididos por millonarios (americanos, jeques o asiáticos, es igual).

De hecho estoy seguro de que más de un club de fútbol español abandonó este modelo pero a día de hoy estarían encantados de tener la opción de volver a ser clubes fan-owned.

Los dos clubes más grandes del mundo son “fan-owned”, con lo que creo que se demuestra que ese modelo es válido en todos los estratos del fútbol. Lo que sí es cierto es que tanto en un modelo como en el otro hay entidades que desaparecen. Quizás sean más importantes las personas que el modelo.

Yo desde luego me quedo con el más participativo de los dos. y es que cabría preguntarse hasta dónde se debe/puede permitir que alguien compre algo como un club de fútbol. ¿Se pueden comprar los sentimientos, la masa social, la identificación con una comunidad, su historia? En este mundo eminentemente capitalista todo es susceptible de mercadeo, pero hay cosas que no se pueden contabilizar en dinero… La esencia de un club como el Leyton Orient tiene un valor incalculable. En ella están las vidas de aquellos que construyeron a través de decenios lo que el club es hoy… estamos hablando de generaciones… No hay dinero para comprar eso. Nadie tiene derecho a disponer de ese legado por un puñado de Libras ¿o sí?

PD: Gracias, Sir Mosquera, una vez más. Yo soy de los de las historias…

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