Football League Tales: El Wycombe Wanderers, un equipo profesional que pertenece a sus aficionados

Los jugadores del Wycombe Wanderers celebran un gol ante su afición. Foto: David Horn/Focus Images Ltd.

ESPECIAL WYCOMBE WANDERERS

PARTE I


En un mundo futbolístico lleno de magnates y grupos inversores en el que los clubes son vistos como meros negocios, siempre tiene algo de romanticismo que un equipo pertenezca a sus aficionados. Para ver esto, no obstante, hay que alejarse de la élite. De los más de cuarenta clubes ingleses que pertenecen a sus aficionados, sólo cinco juegan en la Football League. La gran mayoría son equipos del modesto non-league football que se encuentran por debajo de la cuarta división. Las cinco excepciones, en cambio, forman parte de un fútbol profesional en el que la competencia es feroz y el dinero gana importancia. En League One (tercera división) está el AFC Wimbledon -antiguo Wimbledon FC- y en League Two (cuarta) el Portsmouth, el Exeter City –del que ya hablamos hace unas semanas-, el Newport County y el Wycombe Wanderers. Visitamos la casa de este último para conocer cómo funciona un equipo profesional cuyos dueños son sus propios fans.

Los campos de entrenamiento del Wycombe Wanderers. Foto: MarcadorInt.
Los campos de entrenamiento del Wycombe Wanderers. Foto: MarcadorInt.

En las instalaciones del Wycombe Wanderers nos recibe Matt Cecil. Aficionado del equipo de toda la vida, él es el responsable de comunicación del club y también desempeña las labores de marketing. Matt, que se conoce al dedillo la historia del Wycombe, nos aporta unos primeros apuntes mientras que nos enseña el sitio. El equipo entrena en un emplazamiento situado a las afueras de High Wycombe, la población a la que el club representa. High Wycombe está a media hora en tren de Londres, tiene alrededor de 120.000 habitantes y en su día fue conocida por su producción de muebles. Como ya vimos con el Burton (los brewers), el Morecambe (los shrimps) y el Northampton (los clobbers), en Inglaterra es habitual que un club tenga un apodo relacionado con la industria más característica de su zona. Cumpliendo con esta costumbre, al Wycombe Wanderers se le conoce como los chairboys (chicos de las sillas) porque fue fundado por un grupo de trabajadores de una fábrica en la que se hacían sillas (el que fuera producto estrella de High Wycombe). Un amplio campo de césped con varias porterías y un pequeño edificio de dos plantas componen las instalaciones de entrenamiento del Wycombe. En la planta baja del edificio hay un gimnasio; arriba, un pequeño comedor. También en el piso superior se encuentra la oficina del entrenador, Gareth Ainsworth, donde manager y cuerpo técnico estaban reunidos.

Desde su fundación en 1887 por aquellos fabricantes de sillas hasta finales del siglo pasado, el Wycombe Wanderers siempre fue un equipo de non-league football. El club finalmente entró en la Football League en 1993 cuando quedó primero en Conference (quinta división) con Martin O´Neil -el actual seleccionador de Irlanda- como entrenador. Un año después consiguieron un segundo ascenso consecutivo. También bajo las órdenes de O´Neil ganaron dos ediciones del FA Trophy, el trofeo más importante que han alzado. Sus otros logros históricos incluyen el haber llegado a las semifinales de la FA Cup en 2001 y a las de la Copa de la Liga en 2007. O´Neil dejó al equipo en tercera división cuando se marchó en 1995. En esa categoría aguantaron cinco años más, pero acabaron descendiendo a cuarta. Es en League Two donde han pasado la gran parte de los últimos años y donde compiten a día de hoy. Tuvieron, no obstante, dos regresos al tercer escalón del fútbol inglés que sólo duraron un año cada uno. El último fue en la 2011-12. Cuando el Wycombe descendió de League One al término de esa temporada, el propietario Steve Hayes le vendió el club a sus aficionados.

El actual seleccionador de Irlanda, Martin O'Neill, fue el entrador que llevó al Wycombe a la Football League. Foto: Lorraine O'Sullivan/Focus Images.
El actual seleccionador de Irlanda, Martin O’Neill, fue el entrador que llevó al Wycombe a la Football League. Foto: Lorraine O’Sullivan/Focus Images.

Comenzaba entonces una nueva etapa en la historia del Wycombe Wanderers. El equipo había pasado a ser de sus fans, ¿pero qué significaba esto exactamente? La venta implicaba que la propiedad del club ahora era de la supporters’ trust. Muy comunes en la cultura del deporte británico desde hace veinte años, las  supporters’ trust son organizaciones que defienden el interés de los aficionados en la directiva de los clubes. Suelen tener voto en las decisiones de peso y su objetivo es que la hinchada no sea ajena al funcionamiento de la entidad. Se podría comparar, en cierta medida, al papel que tiene el sindicato de trabajadores en la dirección general de una empresa. Para ser miembro de la supporters’ trust de su equipo, un aficionado tiene que abonar una pequeña suma de dinero al año. En el caso del Wycombe, para formar parte de su supporters’ trust -que tiene como lema “protegiendo nuestro patrimonio y promoviendo un futuro exitoso y sostenible”– hay que pagar diez libras por temporada.

La Wycombe Wanderers Trust cogió las riendas de un club plagado de deudas. Lo primero que hicieron para mejorar su situación económica fue cerrar la academia. Disolver su escuela de fútbol redujo enormemente los gastos, aunque por otro lado, el club ya no puede sacar jóvenes futbolistas de su propia cantera. Uno de sus canteranos es Jordon Ibe, que en su día fue fichado del Wycombe por el Liverpool. Cuando Ibe dejó Anfield y se fue al Bournemouth el pasado verano, el Wycombe recibió un porcentaje de la suma de su traspaso. Actualmente, los chairboys sólo tienen un primer equipo masculino y otro femenino. A largo plazo les gustaría restablecer la academia, pero todavía quedan deudas con las que lidiar y otras prioridades que cumplir.

El estadio del Wycombe se llama Adam's Park y tiene capacidad para 12.000 espectadores. Foto: Seb Daly/Focus Images Ltd.
El estadio del Wycombe se llama Adam’s Park y tiene capacidad para 12.000 espectadores. Foto: Seb Daly/Focus Images Ltd.

La supporters’ trust gestiona el funcionamiento del Wycombe de forma democrática. Pero no se votan todas las decisiones del día a día, ya que el club está estructurado con una directiva (presidente, vicepresidente, jefe de finanzas, director comercial…) cuyos miembros -aficionados del equipo todos ellos- son elegidos en elecciones. Para mantener estrecho el vínculo con los aficionados y que éstos de verdad sientan el club como suyo, hay reuniones y juntas con frecuencia y se ponen en marcha muchas iniciativas en las que la colaboración de los supporters es indispensable. Tal es la relación entre fans y equipo que la gente se ofrece como voluntaria para, por ejemplo, ayudar con el mantenimiento de las instalaciones o trabajar en el estadio en los días de partido.

Sin un dueño que inyecte capital, la supporters’s trust ha de buscar otras fuentes de ingresos. Más allá de los beneficios que aportan las diferentes competiciones en las que juegan (League Two, FA Cup, Copa de la Liga y EFL Trophy), las entradas, el merchandising y los sponsors (el principal patrocinador es una empresa local de helados), el club también obtiene dinero a través de una especie de venta de acciones (un ejemplo de las iniciativas mencionadas anteriormente). Los miembros de la supporters’s trust pueden comprar estas acciones, aunque se podría decir que son simbólicas. Es una manera de contribuir a la economía del club un tanto altruista porque la inversión no genera beneficios a no ser que el Wycombe logre un increíble éxito deportivo. El club suele destinar este dinero extra que invierten los aficionados al presupuesto para contratar nuevos jugadores. En el mercado de fichajes, el Wycombe -al igual que muchos otros equipos de su liga- no se puede permitir pagar el traspaso de ningún futbolista, así que se limita a firmar a jugadores libres o a coger cedidos. Su contratación más sonada del pasado mercado fue la del delantero Adebayo Akinfenwa. Después de ganar la final del playoff de ascenso con el Wimbledon en Wembley, un exultado Akinfenwa -que acababa contrato- dijo en una entrevista a pie de campo: “Creo que técnicamente ahora estoy en el paro, así que cualquier entrenador que esté viendo esto que me mande un WhatsApp”. Y quien le contactó fue el Wycombe Wanderers. El equipo también tiene a varios futbolistas cedidos entre los habituales en el once inicial, como el portero Jamal Blackman (Chelsea), el mediocentro Dominic Gape (Southampton) y el delantero Paris Cowan-Hall (Millwall).

Los jugadores del Wycombe celebran un gol. El patrocinador de su camiseta es una marca de helados de High Wycombe. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.
Los jugadores del Wycombe celebran un gol. El patrocinador de su camiseta es una marca de helados de High Wycombe. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.

Para el Wycombe Wanderers es fundamental permanecer en la Football League. De descender de League Two, el club dejaría de ser profesional y tendría que reducir considerablemente sus gastos, lo cual supondría el despido de varios empleados y la marcha de algunos de los principales miembros de la plantilla. Hay clubes con una gran masa social, como el Bristol Rovers, que cuando bajaron a Conference pudieron continuar su proyecto sin que éste experimentara cambios del todo significativos y pronto volvieron a ascender (el Rovers regresó a League Two sólo un año después). Aunque también está el ejemplo de otros equipos que una vez bajaron a quinta ya no levantaron cabeza. Pero en el Wycombe no miran hacia abajo. Su objetivo tampoco es quedarse donde están. Son más ambiciosos: el plan de cara a los próximos tres años es tener estabilidad en la mitad de tabla de League One. Lo consigan o no, en High Wycombe podrán estar contentos por ser los dueños de su propio equipo.

Foto de portada: David Horn/Focus Images Ltd

Football League Tales: cada viernes, una historia sobre la segunda, la tercera o la cuarta división inglesa.

-19 de agosto de 2016: El Burton de Clough.

-26 de agosto de 2016: Oliver Burke.

-2 de septiembre de 2016: Morecambe.

-9 de septiembre de 2016: En Northampton hacen zapatos.

-16 de septiembre de 2016: Josh Morris.

-23 de septiembre de 2016: Like father, like son.

-30 de septiembre de 2016: Tammy Abraham.

-7 de octubre de 2016: Un West London Derby en Craven Cottage.

-14 de octubre de 2016: Oxford.

-21 de octubre de 2016: Con clase.

-28 de octubre de 2016: Ethan Ampadu, una nueva esperanza.

-4 de noviembre de 2016: Sawyers, internacional por San Cristóbal y Nieves.

-11 de noviembre de 2016: Entrevista a Massimo Luongo.

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1 comments

Q buen curro! Felicidades. Yo viajaba en todas partes como aficionado de ‘The Blues’ entre 1990 y 2001. Epoca espactular:)

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