Gourcuff desequilibra el choque táctico de Olímpicos

Yoann Gourcuff OL (autor Jejecam)

Por la emoción, el simbolismo y el contenido táctico, parecía el Deep Blue contra Kasparov. Por los toques de genialidad de los implicados y sus rápidas réplicas, parecía uno de esos diálogos infernales entre Maquiavelo y Montesquieu. Pero no era ninguno de estos duelos sino un Choque de Olímpicos; un Olympique de LyonOlympique de Marseille que, como ya es tradición, dejó gran fútbol sobre el tapete de Gerland. En esta ocasión, el contexto hacía más atractivo el duelo. Era la primera salida dura de la temporada para el OM de Marcelo Bielsa, que llegaba como líder a Lyon. Los marselleses se habían adaptado a las particulares propuestas de su estratega tras un costoso arranque de liga y contaban todos sus partidos (9) por victorias desde la jornada 2. En ese periodo de tiempo, el OL de Hubert Fournier había experimentado una reacción muy positiva tras el mal inicio de la temporada. La eliminación de la Europa League a manos del Astra Giurgiu y la suma de tan solo 3 de los primeros 12 puntos posibles se habían dejado atrás con resultados como la victoria ante el AS Monaco (2-0) y el empate en casa del PSG (1-1). Los lioneses se habían acercado a la parte alta de la tabla y, para asaltarla, debían ganarle al líder. Debían cuestionar de nuevo los dogmas bielsistas. Y lo han conseguido (1-0) merced a un golazo de un Yoann Gourcuff que ansía volver al pasado. Quiere volver a ser el de hace unos años y, de paso, quiere que el OL sea el de hace unos años; el que pelea por la Ligue 1 y por cupo de Champions. Por ahora, va por buen camino.

Yoann Gourcuff OL (autor Jejecam)Gourcuff vuelve a ser el centro de atención. Foto: Jejecam.

El OL trabó la salida de balón del OM

Uno de los problemas que impidieron el buen arranque la era Bielsa en Marsella era la salida de balón. El sistema táctico del argentino, 3-3-3-1 (o 5-1-3-1, según se vea), exponía en exceso al Olympique de Marseille en caso de pérdidas o de robos en los primeros metros. El Olympique de Lyon supo impedir la construcción de fútbol marsellés sin salirse del libro de estilo de Fournier. El técnico auvernés mantuvo su 4-4-2 con rombo en el centro del campo. Formó con el reconvertido Corentin Tolisso y el muy completo Jordan Ferri en los interiores y con Maxime Gonalons de pivote, capitán y líder en fase defensiva de los anteriormente mencionados. Por delante, de mediapunta ejercía Gourcuff, libre en un principio de tareas defensivas. Y más arriba formaban la línea atacante un punta móvil como Alexandre Lacazette y un mediapunta adaptado como Nabil Fekir.

Estos dos jugadores ejercían presión sobre los “centrales” que Bielsa dejó más cercanos a las bandas: el otrora mediocentro togolés Alaixys Romao y el lateral zurdo Jérémy Morel. El único central puro del eje, el camerunés Nicolas N’Koulou, quedaba libre de presión. Además, Gourcuff se posicionaba sin actitud activa en la zona en la que el único “pivote” del OM, el interior Gianelli Imbula, se ofrecía para salir. El OL encontró una manera relativamente natural de impedir que los pupilos de Bielsa saliesen por las bandas. Desde que Fournier se instaló en Gerland es habitual ver juego exterior. Los centrales se abren y los laterales ganan altura desde el comienzo de las jugadas, aprovechando el vacío que hay en los flancos por el rombo. Por eso les salió natural a Henri Bedimo y a Christophe Jallet subir sin balón a presionar los ofrecimientos de los carrileros, que partían casi a la altura de Imbula (3-3-3-1). El OL se encontraba con fallos en la salida marsellesa y de ellos sacaba ocasiones de gol. El primer cuarto de hora de partido se jugó cerca del arco de Steve Mandanda.

OL1Infografía: Share My Tactics.

El Olympique de Marseille no quiso jugar en ese momento desde fuera hacia fuera (conexiones carrilero-volante). Bielsa era sabedor de que la solvencia defensiva de Gonalons y la solidaridad de los interiores locales permitirían, junto al retorno de los laterales y el posicionamiento de los centrales, achicar hacia las bandas. Florian Thauvin es veloz y desbordante, pero es solo uno ante 3 o 4 hombres. Y aunque Dimitri Payet no se comporta como ’10’ y apoya siempre a André Ayew, juntos son 2 contra 3 o 4 lioneses. El OM buscó una manera de salir jugando por dentro y le encargó a su carrilero diestro, el marfileño Brice Dja Djédjé, que recibiese por fuera de Romao y condujese hacia Imbula en horizontal. Gourcuff no estaba implicado en la presión, con lo que no había problema sobre el papel en que hiciese conducciones casi horizontales hacia el “pivote” y hacia Payet, que se ofrecía a su izquierda. Probablemente Bielsa optó por darle esta instrucción a Dja Djédjé porque por su banda se encontraban Fekir –menos solidario que Lacazette y menos conocedor del rol de ‘9’– y Bedimo, el lateral más largo y el más activo del OL. Sin embargo, esos movimientos le resultaron antinaturales a un Dja Djédjé que expuso a su equipo en exceso y que fue bien minimizado por Tolisso. Una pérdida en salida con él en el carril central dejaba a Romao desasistido frente a Gourcuff, Fekir, Bedimo e incluso el móvil Lacazette.

OM1Infografía: Share My Tactics.

En esta situación, el OM tuvo que convertir en natural y asiduo algo que comenzó a hacer por pura intuición en los primeros compases: buscar con balones largos a sus atacantes de banda. Thauvin en la derecha y Ayew, apoyado por Payet, en la izquierda. Los envíos eran poco precisos, y se tardaron 25 minutos en encontrar ocasiones de peligro de los visitantes con esta vía de ataque. Los laterales lioneses, en especial Bedimo, estuvieron fantásticos en el retorno defensivo, y la eficacia defensiva de los centrales (Samuel Umtiti y Milan Biševac), de Gonalons y de los interiores minimizó el peligro. Aunque no llegaban siempre a tiempo, cometían faltas lejanas y prudenciales que se encargó de anular Anthony Lopes. André-Pierre Gignac no apareció y el portero francoportugués atrapó los disparos lejanos de los volantes.

Lemina por Dja Djédjé

Tolisso estaba vigilando los movimientos horizontales de Dja Djédjé con especial atención. Cuando el lateral adaptado advirtió peligro en ellos empezó a atar en corto al ex del Évian. Tanto que empezaron a chocar. Y en un choque cabeza con cabeza, Dja Djédjé se hizo mucho daño y no pudo continuar en el partido. La opción más natural para Marcelo Bielsa era darle entrada a Rod Fanni, lateral derecho puro. Pero a tenor de los problemas en salida de su equipo, decidió optar por otra solución. Dio entrada al interior campeón del mundo sub 20 Mario Lemina y lo colocó de central diestro, mandando a Romao al puesto de carrilero diestro. La pretensión aparente era que Lemina, con su salida de balón y con su conocimiento de los roles de los centrocampistas, avanzase con el balón, se librase de Fekir y contactase con Imbula por dentro. Pese a ello, el OL evitó que Lemina tuviese influencia en los 10 minutos de primer tiempo que jugó con la presión mostrada desde el inicio.

Lemina - Gignac - Imbula - Marsella - Ronnie MacdonaldMario Lemina (centro) fue el elegido por Bielsa para suplir a Dja Djédjé. Foto: Ronnie Macdonald.

Romao, pese a ser un mediocentro, supo contribuir a ese juego en largo hacia los volantes. Su sorprendente adaptación al rol de carrilero llevó a Bielsa a apostar por el juego exterior en su banda. Lemina era un central diestro muy profundo en la salida de balón por su condición de interior adaptado. Romao sabía ganar metros por fuera. Imbula se ofrecía a la zona de Fekir y de un Gourcuff algo pasivo y Thauvin empezaba a ofrecerse cerca de Imbula pese a partir como volante derecho. Eran 4 jugadores para 3 o 4 del Olympique de Lyon. Aunque con sacrificios tácticos, por fin merecía la pena atacar por fuera en un costado.

El OL reaccionó y empezó a orientarse sin balón hacia el perfil de Bedimo. Tolisso, Gonalons y Gourcuff empezaron a ayudar en ese costado potente del Olympique de Marseille. El paso de los minutos y la detección de una zona débil llevaron al OL a reducir la presión alta para tapar la herida recién descubierta. Su basculación, aunque ligera, incitó a los pupilos de Bielsa a establecer conexiones en la banda contraria, en la que Ferri y Jallet (2) estaban solos de inicio ante Benjamin Mendy, Ayew y Payet (3). El Olympique de Marseille estaba consiguiendo hacer daño sin tener que salir por dentro.

OM2Infografía: Share My Tactics.

Los fallos en la generación lionesa y el gol de Gourcuff

A pesar de que el Olympique de Lyon de Fournier es un equipo más reactivo y de transiciones que uno constructor, no siempre empezaba sus jugadas por errores visitantes. Como se ha mencionado anteriormente, el OL busca juego exterior cuando inicia sus jugadas. En consecuencia, Gonalons ha reducido su influencia en la generación y ha ganado peso en fase defensiva. Pero eso no implica que haya pasado a ser solo valioso sin balón, como le sucede a su homólogo Jérémy Toulalan en el AS Monaco. Hay momentos en los que el OL lo busca para que dé un primer pase. No uno al uso, sino un desplazamiento largo. Su buen golpeo de balón y su precisión en esta faceta son, paradójicamente, un complemento al juego exterior: los laterales y los delanteros (todos con tendencia a caer a bandas) miran hacia el corazón del rombo para ver cuándo Gonalons sirve un pase para empezar a correr. Son transiciones que nacen por dentro pero se desarrollan en las bandas. No obstante, si el primer pase es errado, el rival puede contragolpear. Y el Olympique de Marseille se topó en la segunda parte del partido con algunos errores de Gonalons  y (sobre todo) de Ferri que castigó con Ayew, Payet, Thauvin y Gignac.

Gonalons Dembélé FocusGonalons ha ganado peso defensivo en el Olympique de Lyon. Foto: Focus Images Ltd.

En el segundo tiempo, el OM estaba más cómodo al no exponerse con una salida central. Empezó a percutir por fuera, a zafarse de la disminuida presión de la primera línea (Fekir contra los profundos Lemina y Romao) y a no cometer errores en los primeros metros. Esto obligaba al OL a tener que buscar sus ocasiones motu proprio, lo cual iba a ser difícil para entonces. Por fuera, Bedimo y Jallet habían tenido que retroceder ante las conexiones exteriores y los contraataques del OM. Además, Thauvin y Ayew tenían cada vez más presencia, y no podían empezar a atacar desde la divisoria como al comienzo del partido. Por dentro, las jugadas iniciadas por Gonalons y Ferri no encontraban continuidad, porque N’Koulou y Morel no tenían más misión que la defensiva y las atendían con su físico y su posicionamiento. El OM mandaba en el partido hasta que, en una jugada aislada, Bedimo volvió a ganar metros muchos minutos después. El OL se asoció rápido por la banda más ofensiva del OM y en tres pases la pelota pasó de Bedimo a Lacazette y de Lacazette a Gourcuff. El ex del Girondins, tras una buena finta, marcó un auténtico golazo. 1-0 cuando peor estaba el Olympique de Lyon. Gerland enloqueció celebrando la gran definición de su mediapunta.

Barrada fue mal revulsivo

El gol del Olympique de Lyon llegó a los 65 minutos, 6 después de que Fekir le hubiese dejado su puesto al móvil punta Clinton N’Jie. Con un atacante joven y veloz en el campo, al OL le fue más rentable de lo que esperaba pasar a ser más pragmático y conservador en los instantes posteriores al gol. El equipo de Fournier dio un paso atrás, le colgó balones al camerunés y redujo el impacto que el OM tenía por fuera a base de repliegue. Para reactivarlo, Bielsa metió al volante Romain Alessandrini por Morel. Lo colocó de carrilero zurdo e hizo retroceder a Mendy a la demarcación de central zurdo. Pese a que el OL se había echado atrás, no era rentable salir por dentro en ese momento. El carril central era y seguía siendo la parte del campo más poblada del equipo local, y profundizar por allí con sus miembros replegados iba a ser difícil: Lemina se expondría demasiado ganando metros e Imbula se encontraría solo ante un repliegue por la tendencia de Payet a caer a la banda izquierda. Bielsa, por tanto, apostaba todo al juego exterior y empujaba al OL hacia su propio campo. Hasta el minuto 79.

Marcelo Bielsa - Alejandro Vazquez NuñezLa dirección de campo de Bielsa no produjo beneficios tras el 1-0. Foto: Alejandro Vazquez Nuñez.

En ese momento, el preparador argentino gastó su último cambio. Fuera Payet, dentro Abdel Barrada. Con el mediapunta marroquí activaba teóricamente la opción del juego interior, sin que eso supusiese abandonar el exterior. El OM no asumió el cambio con propiedad: empezaba generando jugadas en una banda, las hacía pasar por Barrada en pases casi horizontales por la zona de Imbula y las llevaba a la otra banda. Al equipo marsellés le resultó imposible ganar altura de esta forma y el OL volvió a robar balones como cuando Dja Djédjé buscaba el medio en la primera parte. Esos robos eran el inicio de contragolpes, viables por el empuje emocional del 1-0 y por el relativo descanso del repliegue posterior al gol. Con el OM desgastado físicamente (Bielsa no suele rotar), el Olympique de Lyon perdonó el segundo gol. Primero Gourcuff y, en el tiempo de descuento, N’Jie, que hizo lucirse a Mandanda. El bello tanto de Yoann Gourcuff bastó para que el OL derrotase al líder. La batalla táctica y el intenso Choque de los Olímpicos de esta noche devuelve al Olympique de Lyon a los puestos de Champions League. Atesora 20 puntos, como el AS Saint-Étienne. Solo le separa 1 punto del PSG y 4 del aún líder OM. Con Nantes, Girondins de Bordeaux, OGC Nice y AS Monaco batallando con argumentos los puestos europeos, la Ligue 1 parece volver a ser esa liga abierta y entretenida que no se definía hasta el final. El paso de las semanas dictaminará si de veras es así.

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4 comments

Umtiti estuvo bastante bien. Minimizó a Gignac, ganó balones aéreos y ayudó bastante a Gonalons y a Bedimo. Imbula… bueno. Discreto. El Olympique de Lyon no dejó salir por dentro al OM en ningún momento y no intervino en exceso. Su equipo pasó de perder la pelota antes de contactar con él a ganar altura por las bandas y no por su zona, con lo que tuvo muy poco protagonismo.

Gran análisis táctico, David. Te transporta al partido sin haberlo visto, como es mi caso.

Parece que Bielsa sigue con su idea de 3 centrales contra 2 puntas, pero este sistema desde el principio ha tenido el problema de la salida por dentro, siempre queda aislado Imbula, y al final acabas perjudicando a unos de tus mejores futbolistas que brilla con un mediocentro a su lado.

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