Verratti desatasca a un PSG muy directo

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Noche cerrada en París. Es una noche fría de noviembre, pero en Parc des Princes el frío apenas se siente. Sus gradas están abarrotadas y su público dispuesto a vivir uno de los Clásicos más trascendentes en el pasado reciente del fútbol francés. El Olympique de Marseille de Marcelo Bielsa visita la capital de Francia para enfrentarse a un Paris Saint-Germain invicto y que con el paso del tiempo va a mejor. Los jugadores están en el túnel de vestuarios dispuestos a saltar al verde. El equipo arbitral da la señal y, a la salida de los primeros protagonistas, suena a todo volumen el habitual Who said I would. Al paso de los efectivos del OM unos cañones disparan humo hacia el cielo como método de intimidación, con la intención de que alguno alzase la vista y viera ese “Esto es París” (Ici, c’est Paris) que engalana uno de los fondos del coliseo capitalino. Por muy poco nueva que resulte, esta escenografía crea tensión en los jugadores locales. Todos tienen el rostro serio, con muecas de concentración. Todos menos uno. Hay un bambino de metro sesenta en la fila que mira a los lados y sonríe. Disfruta del momento. Solo le falta ponerse a bailar el atronador tema de Phil Colins. Marco Verratti no sabe qué es eso de ir a jugar a fútbol y estar nervioso por ello. Da igual que sea un Clásico, un duelo por todo lo alto de la tabla, un choque entre cosmopolitas parisinos y duros marselleses. Le da igual que por la sanción de Motta tenga que recuperar la demarcación en la que se hizo hombre. Porque sabe que lo va a hacer bien y, sobre todo, que va a disfrutar haciéndolo. El PSG tuvo problemas en el arranque de partido ante el OM, pero supo salir de ellos guiado por un fluido, elegante y cómodo Verratti. Le dio igual la presión del equipo de Bielsa. Estuvo cómodo, disfrutó y empezó a darle la victoria por 2-0 a su equipo. Aunque hubo mucho más en el encuentro…

Verratti-Cameh_Marco Verratti. Foto: Cameh_.

Los ataques del OM y el Verratti versus Payet

El Olympique de Marseille se plantó en el césped del Parc des Princes con un 4-2-3-1 condicionado por 3 sanciones: las del volante André Ayew, el lateral o central Jérémy Morel y el mediocentro o central Alaixys Romao. En consecuencia, Nicolas N’Koulou y el adaptado Rod Fanni (lateral derecho) formaron el eje de la zaga, Gianelli Imbula y Mario Lemina formaron el doble pivote, Florian Thauvin ocupó el costado izquierdo, Romain Alessandrini el derecho y Dimitri Payet escoltó centrado a André-Pierre Gignac. El vigente campeón de liga los recibió con su 4-3-3 habitual pero sin Thiago Motta, Grégory van der Wiel (sancionados) ni el recién salido de lesión Zlatan Ibrahimović (físicamente no apto aún para partidos enteros). En consecuencia, Verratti volvió al mediocentro, Blaise Matuidi y Javier Pastore fueron los interiores, Serge Aurier fue lateral derecho en la banda de Lucas Moura y Edinson Cavani fue el ‘9’ de Laurent Blanc.

Los pupilos de Marcelo Bielsa quisieron incomodar al PSG desde los primeros instantes con una presión alta intensa y con el sistema de marcas propio del preparador argentino. Gignac entorpecía a los centrales, Thauvin y Alessandrini a los laterales, Payet a Verratti, el doble pivote a los interiores y los laterales a Ezequiel Lavezzi y Moura. El sistema pretende maniatar al rival y forzarlo a que juegue en largo desde campo propio, lo cual ocasiona pérdidas de balón en zonas no muy retrasadas y desde las cuales se puede iniciar un buen contragolpe. No obstante, el PSG consiguió que sus pérdidas no fuesen de este tipo al buscar a un Cavani retrasado que se escapaba de la vigilancia de N’Koulou y de Morel (pero que no lograba montar jugadas de ataque).

marcasomInfografía: Share My Tactics.

El OM recuperaba la posesión y tenía que proponer. Intentó atacar ante un PSG replegado a media altura. Imbula tenía espacio para recibir, pero las líneas de pase se enturbiaban a la hora de dar el primer pase por la presencia de Matuidi y de Pastore en el horizonte. Los visitantes pretendieron saturar el costado de Maxwell con subidas de Brice Dja Djedjé, ofrecimientos de Alessandrini, Payet y Gignac y avances sin balón de Lemina. El PSG reaccionaba tapando esa zona con Verratti, Maxwell, Matuidi y Lavezzi (4 para 4), pero el empuje inicial de los marselleses motivó la gestación de sus mejores ocasiones en el partido. El PSG repelía balones y provocaba córneres como el que Gignac remató al travesaño en el minuto 5. Y cuando no los repelía sufría disparos como el de Alessandrini en el minuto 7. El OM persistió en esta actitud durante la primera media hora de juego, pero Verratti hizo crecer al PSG en el partido.

ompsg2Infografía: Share My Tactics.

El futbolista de Pescara fue determinante para impedir que su equipo no fuese sometido por el incisivo Olympique de Marseille. Lo consiguió al invalidar la marca de Payet sobre él, la cual no era excesivamente intensa –muestra del mal partido del francorreunionés, como sus errados disparos a puerta–. Recibía de David Luiz o de Thiago Silva y, pese a la presión, se giraba. A base de muestras de su calidad técnica, se zafaba con elegancia del ’17’ y empezaba a correr. Llegaba a la divisoria y distribuía hacia una u otra banda. El PSG se aceleraba y se estiraba transitando. Ganaba presencia en campo contrario y tenía sus primeras ocasiones de gol, aunque el sistema de marcas de Bielsa impedía excentricidades ofensivas de los parisinos cerca de Steve Mandanda.

El PSG da un paso adelante

Superada la primera media hora, el PSG empezó a combinar el “método Verratti” con otra fórmula de generación de peligro. Aprovechando el desgaste físico de un Gignac muy trabajador en la presión, dio varios pasos adelante, situó al eje David Luiz-Thiago Silva cerca de la línea divisoria y empezó a jugar directo. El OM se compactaba porque –por Verratti– había perdido la iniciativa en el juego y la posesión se había igualado. Los centrales brasileños se encargaban de servir balones largos a los 5 hombres más adelantados, y los laterales Maxwell y Aurier acompañaban las jugadas para asegurarse de que Thauvin y Alessandrini retrocedían (además de para ofrecerse a Lavezzi y Moura si nécessaire). Es un método alejado del estilo posesivo que preconiza Blanc, pero la calidad en el golpeo de los zagueros propició buenas recepciones en campo contrario y dudas en el sistema defensivo marsellés. Las rápidas jugadas posteriores al control de balón eran un reto para los 6 hombres más atrasados del OM, que como en todo equipo de Bielsa no eran los más defensivos posibles (3 laterales, 1 interior). En uno de esos servicios largos, Thiago Silva le hizo llegar la pelota a Lavezzi, quien la bajó delante del defensor con menos calidad técnica del OM, Dja Djédjé. Al bajar la pelota se asoció con Cavani en el interior del área. El uruguayo le devolvió la pared haciendo que Fanni sintiese impotencia y el argentino centró para el remate de un Moura que se aprovechó de la timidez defensiva del joven (20) lateral Benjamin Mendy. Gol y dominio pese a no tener mayor volumen de posesión.

Moura estira tras el 1-0

Lucas Moura PSG FocusLucas Moura, autor del 1-0, fue clave en el segundo tiempo. Foto: Focus Images Ltd.

En la segunda mitad y con el marcador a favor, el PSG fue más conservador de lo que acostumbra. Sabedor de lo valioso del empate y de lo ofensivo del libro de estilo de Marcelo Bielsa, recuperó el repliegue a media altura de los primeros minutos y cedió incluso algún metro más. El Olympique de Marseille debía encargarse de buscar espacios en menos parcela de terreno que en el comienzo del encuentro y, encima, hacer frente a un Verratti que volvía a ganar protagonismo al iniciar contraataques tras robo. Laurent Blanc se permitió a sí mismo replegar en el segundo tiempo por la diferencia de calidad de los atacantes parisinos y los defensores marselleses, la cual garantizaba peligro en casi cualquier contragolpe. Con el PSG más compactado que nunca en el partido, el OM no tuvo espacios para generar superioridades. El ataque posicional de los hombres de Bielsa no llevaba a más que a pérdidas que les condenaban a sufrir. Y lo hacían porque Lucas Moura asumía el liderazgo de las mismas. El volante brasileño estuvo especialmente acertado en el desborde y en la toma de decisiones a gran velocidad, lo cual facilitó el trabajo a sus compañeros de transición (normalmente, Pastore y Cavani por cercanía). Si a esto se le suma el insuficiente nivel de solidez marsellés –Imbula y N’Koulou, los más defensivos, no son clase mundial–, algún pase de calidad de Verratti en el origen de los ataques, algún detalle de un Matuidi algo discreto y alguna incorporación de los laterales se comprende cómo el PSG generó peligro de forma más clara que el OM dominador. En el minuto 63, Pastore fue el último jugador que falló al final de una transición de este tipo. Las primeras sustituciones cambiaron el partido.

Las direcciones de campo y la roja a Imbula

Blanc y Bielsa movieron ficha a la vez. Ambos querían empujar a su rival hacia su campo para atacar más y mejor. Pero las fórmulas fueron bien distintas. En el PSG, Ibrahimović reaparecía tras una lesión de talón que le ha mantenido en la enfermería desde finales de septiembre. Lo hacía por Lavezzi, lo cual desplazaba a Cavani a la banda izquierda. En el Olympique de Marseille, Michy Batshuayi saltaba al campo en detrimento de un poco inspirado Thauvin que no reaccionó ni con el cambio de banda del descanso. Blanc no cambiaba el esquema mientras que Bielsa eliminaba la media punta para pasar a un 4-4-2 con doble ‘9’. Pese a que el cambio se puede argumentar por la tenencia de la posesión, el OM le dejó vacío a Ibrahimović el espacio por donde se mueve y se ofrece a recibir. Además, Blanc sustituyó en ese mismo minuto a un Verratti desgastado por un Yohan Cabaye que cada vez se parece más a un mediocentro puro. Sin el internacional italiano pero con el internacional sueco, Blanc mandaba un mensaje: “contraataquemos más directamente”. Ahora estaba en la cancha un jugador idóneo para ello como Ibra: un futbolista de 195cm que baja balones pero que también se ofrece cerca de Imbula y se gira para iniciar transiciones y desbordar. Esas transiciones podían contener disparos del propio Ibrahimović o pases hacia los otros atacantes, que normalmente parten en posiciones más adelantadas que él.

Ibrahimovic PSG FocusIbrahimović reapareció tras mes y medio de lesión y generó la jugada del 2-0. Foto: Focus Images Ltd.

En los diez minutos posteriores a los cambios (tramo del minuto 65 al 75) el Olympique de Marseille supo atacar sin perder el balón en zonas sensibles para sufrir contragolpes parisinos. Bielsa siguió buscando el empate y su dirección de campo así lo denotó. Al minuto 76, fuera Lemina y dentro el mediapunta marroquí Abdel Barrada. Imbula se quedaba como único pivote en una especie de 4-1-3-2 en el que los laterales tendían a ganar altura. Pero justo dos minutos después del cambio, una falta aparentemente sin consecuencias de Imbula sobre Cabaye propició una polémica roja directa al pivote visitante. La expulsión forzó a Bielsa a reordenar a su equipo de forma provisional con un 4-1-3-1 en el que Barrada hizo de mediocentro y Gignac de volante derecho.

El OM se partió y el PSG aprovechó para sentenciar. Ibrahimović recibió cerca de la divisoria, atrajo a todos los marselleses presentes en su zona (que estaban volcados pese a la inferioridad numérica) y sirvió un pase para la llegada de Aurier por el costado de Alessandrini. El costamarfileño centró al área y Cavani, llegando de izquierda hacia el centro con permiso de un débil Dja Djédjé, sentenció el Clásico. Sexta victoria consecutiva para el PSG en todas las competiciones, segunda derrota del OM en la Ligue 1 (3 puntos de los últimos 9 posibles) y tabla más compactada todavía en la zona alta. El OM sigue líder con 28 puntos, el PSG suma 27, el Olympique de Lyon les sigue el ritmo con 26 y vigilan de cerca Girondins de Bordeaux (24), Nantes (23) y AS Saint-Étienne (23). Tras su Clásico, la liga francesa está abierta, competida y más emocionante que en las últimas campañas, aunque el ascenso parisino amenaza con restaurar situaciones como las del ejercicio 2012-13. El tiempo dirá si los de Verratti compiten por la Ligue 1 o la tiranizan.

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4 comments

Viendo los bancos de suplentes te dabas cuenta de la gran diferencia de plantel que hay. Los de OM eran todos juveniles a excepción de Barrada. Las ausencias hicieron aún más complicado el trabajo de Bielsa. Así todo los de Marseille compitieron, y no dejaron mala imagen. Muy buen partido de Verratti, Lucas Moura y Pastore.

Muy buen partido y comparto el comentario de Pablo Arbelaiz, la mayor diferencia en este partido fue la calidad de plantilla, me parece que tácticamente el Marsella fue totalmente superior al PSG. Pero la impericia en la definición marcó el resultado.
Verratti me encanta pero creo que en este partido no fue de gran influencia, de hecho los mejores momentos del PSG fueron cuando su participación era menor en las jugadas. Una lástima las bajas del Marsella y por último que expulsión más absurda la de Imbula y con el árbitro tan cerca pero bueno, estos momentos son importantes para ver la fuerza de un equipo y creo que el OM se levantará.

¿Dónde veis vosotros los partidos de la Ligue 1? Yo desde que GolT no la tiene no he vuelto a ver un partido de liga francesa en directo y tengo que tirar de livefootballvideo y similares…

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