Una semana para el recuerdo

Guingamp - Mr Camille

Los aficionados del En Avant de Guingamp bretón tardarán mucho en olvidar los últimos 7 días. En este corto periodo de tiempo se han concentrado sensaciones y emociones intensas. El sábado pasado se frotaban los ojos al ver cómo su equipo maravillaba a toda Francia asfixiando al Rennes y ganando en París la segunda Coupe de France de su historia. A comienzos de semana padecían los “nervios calculadora”, esas tensiones que llevan al aficionado del club humilde a dedicarle al menos una decena de minutos diarios al repaso de las combinaciones que salvan a su equipo o lo descienden. El miércoles predominaba el alivio tras el gol en Mónaco que les dio un importante empate (y la liga al PSG). Y hoy sienten felicidad: su equipo ha conseguido salvar la categoría con la personalidad y el carisma al que tienen acostumbrados a los 7.000 habitantes de la villa de Guingamp. La permanencia, matemática, se ha conseguido a falta de una jornada de Ligue 1 con la victoria por 2-0 ante el Toulouse en el Stade du Roudourou.

La esencia del juego del Guingamp son las transiciones. El equipo de Jocelyn Gourvennec no quiere ser el poseedor del balón sino que quiere frustrar al rival, al que le regala la pelota. Esta vez el método de frustración no consistió en empujar a campo propio al rival, como le hicieron al Rennes colocándose casi íntegramente en campo rival sin balón. Hoy optaron por un repliegue medio, en el que la línea de cuatro centrocampistas del 4-4-2 se quedaba situada cerca de la línea divisoria. En vez de presionar a todo campo como en partidos pasados, los bretones se centraron en el poseedor que quería superar esa línea. Si se acercaba Jean Akpa Akpro, carrilero izquierdo del Toulouse, a los centrocampistas guingampais, Claudio Beauvue, volante derecho local, empezaba a presionar. Si era Pavle Ninkov, carrilero derecho, Steven Langil, su par, reaccionaba de la misma manera. La altura del repliegue hacía, además, que los interiores del equipo sureño, Óscar Trejo y Adrien Regattin, quedasen siempre anulados por detrás del doble pivote del Guingamp (Younousse SankharéLionel Mathis). A esto se le suma la notable mejoría de Langil y Beauvue en fase defensiva. Su buen repliegue aseguraba un buen cierre de bandas en el que siempre había superioridad numérica bretona y, por momentos, achique lateral (el doble pivote no avanza tanto en vertical como en horizontal).

EAGTOUEl Toulouse llevaba la iniciativa y el buen repliegue del Guingamp provocaba las transiciones. Infografía: Share my Tactics.

Este despliegue del Guingamp, más retrasado que en Saint-Denis, propiciaba también robos pero a menos altura. Los robos eran fáciles de conseguir, pues el cierre de bandas y la solidez del doble pivote hacía que ningún futbolista del Toulouse (salvo Ninkov a ratos y Martin Braithwaite descolgándose entre líneas) pudiese llegar al área de Mamadou Samassa. Una vez les guingampais conseguían el esférico se producían una y otra vez las transiciones ya mencionadas. No obstante, el Guingamp contragolpea de forma diferente según quién lidere el ataque. Si lo hace Beauvue, la jugada tendrá algún pase o algún servicio inteligente. Si lo hacen Mustapha Yatabaré o Christophe Mandanne, arietes móviles, la jugada consistirá en un giro inexplicable tras recibir en cualquier parte y en una carrera hacia el área que los mediocentros (hoy Dominik Furman en solitario) no podrán detener. Y si lo hace Langil, seguramente acabe en centro al área con remate incluido. Así es como llegó a los 5 minutos el 1-0: Dorian Lévêque sale de campo propio, cede a Langil, centro al área y cabezazo de Beauvue, posicionado con pillería a la espalda del despistado Serge Aurier.

Cuando un equipo humilde se juega la permanencia en la categoría y se adelanta pronto en un partido decisivo, tiene que decidir si hace por conservar el marcador o va a por más goles. Aunque pueda parecer evidente, no todas las escuadras optan por lo segundo en esta situación. El Guingamp sí. Y además, de forma descarada, pese a que el danés Braithwaite amenazase y pese a que Pavle Ninkov quisiese centrar una y otra vez. Así, se sucedieron transiciones del Guingamp a un ritmo muy alto. Casi de contragolpe por cada dos minutos. A los 15 minutos llegó el penalti de Ninkov sobre Mandanne en un centro al área del téfécé. Yatabaré no perdonó desde el punto de penalti. Con casi todo el partido por delante, la misión estaba casi cumplida, pues una victoria implicaba la permanencia matemática. En ese momento, los hombres de Gourvennec sí se concedieron a sí mismos una bajada controlada del ritmo. Siguieron bloqueando al Toulouse y, al defender en posicional, recuperaron fuerzas para transitar, ya más de vez en cuando. El equipo de Alain Casanova estaba frustrado al no ser capaz de penetrar las líneas del repliegue guingampais. Ninkov, queriendo redimirse de su error, fue quien más lo intentó, pero las ayudas de Jérémy Sorbon a Lévêque convirtieron sus acercamientos en anécdotas. El Guingamp pudo ampliar el marcador. Incluso forzó acciones polémicas, como un posible penalti por una mano aparentemente clara de Jonathan Zebina tras un remate de Yatabaré. Pero permaneció el 2-0.

Guingamp - Mr CamilleEl Stade de Roudourou, la casa del carismático EA Guingamp, albergará partidos de Ligue 1 tras el verano. Foto: Mr Camille.

Y el 2-0 no se movió en la segunda parte porque ambos equipos bajaron considerablemente sus prestaciones. El Toulouse, que se ha venido abajo en este final de temporada, solo era empujado por Jean Akpa Akpro, que encontró cómo hacerle las cosquillas a Baissama Sankoh, el hoy lateral derecho del Guingamp. Esta cuestión se acentuó cuando Gourvennec dio descanso a sus volantes titulares y los sustituyó por hombres menos veloces como Fatih Atik y el veterano Thibault Giresse. El lateral guineano era el único jugador de banda con físico y velocidad suficiente para mantener la filosofía de juego del equipo en su máximo esplendor, y sus incorporaciones al ataque motivaban ocasiones de Yatabaré pero también despistes que aprovechaba el Toulouse. No obstante, ninguno fue trascendente. El partido se apagó y ni el cambio a defensa de 4 ni la asimetría de bandas que buscó Casanova con los cambios de su Toulouse lo reactivaron. El Guingamp hizo rápido sus deberes y se queda en Ligue 1 por su identidad y su buen hacer en los momentos clave de la temporada.

Puede que esta semana no supere a aquel verano del 96, cuando en la primera participación en Ligue 1 el Guingamp accedió a Copa Intertoto, la ganó y jugó la Copa de la UEFA. Pero esta semana, con Coupe y salvación, con trabajo y merecimiento, con gracia y carisma, es una semana para el recuerdo en la familia guingampais.

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1 comments

Creo que el éxito del Guingamp es Mathis. 33 Años tiene pero su capacidad táctica hace posible que el equipo pueda jugar con un repliegue tan bien armado. Mathis manda al equipo en el campo, es como un segundo entrenador y para mi, el más determinante de toda la temporada. Contagia a los suyos de intensidad y es el que mejor lee tácticamente el juego. Espectacular la temporada de Les Rouges.

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