Jardim desata el talento

AS Monaco coach Leonardo Jardim during training at the Etihad Stadium, Manchester
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20/02/2017

En apenas doce meses, el Mónaco ha pasado de ser un bloque conservador que a menudo priorizaba dejar la portería a cero a convertirse en uno de los conjuntos más estimulantes del fútbol europeo por su potencial ofensivo. La metamorfosis del elenco dirigido por Leonardo Jardim ha sido fascinante, pues el equipo monegasco ha evolucionado como un ser vivo, que ha ido creciendo tanto que el técnico portugués se ha visto obligado a desatar todas las cadenas para que los atacantes escribiesen con absoluta libertad los guiones de los partidos. Jardim entregó las llaves del equipo a sus hombres de más talento y ellos han respondido anotando prácticamente el doble de goles que en la pasada Ligue 1. Más de cien dianas.

Si algo caracterizó al proyecto del Mónaco en sus dos primeras temporadas era que Leonardo Jardim construyó un equipo empezando por la defensa para luego pensar cómo atacaría. Fue así en su curso inicial en el Principado, cuando el Mónaco superó la fase de grupos de la Champions como líder tras marcar cuatro goles y solo conceder una diana, eliminó al Arsenal en octavos con una exhibición de contragolpes en el Emirates y planteó problemas a la Juventus en cuartos con un cruce cerradísimo decantado por un gol de penalty. Era un equipo definido por el perfil de sus centrales, que se sentían mucho más cómodos si defendían arropados cerca de su portero que a campo abierto (Carvalho-Abdennour), y con Toulalan para protegerlos por delante. Sin embargo, en ataque el equipo iba corto de talento, con Berbatov y Martial como alternativas en punta y la velocidad del propio Martial, Ocampos o Yannick Ferreira-Carrasco como recursos para transitar. A título individual contaba con futbolistas con calidad para resolver un partido, pero el Mónaco no brillaba precisamente por contar con un sistema ofensivo que garantizara goles jornada tras jornada. Sobre todo cuando los adversarios les negaban espacios para correr

Berbatov.
El Mónaco sorprendió al Arsenal en el primer año del proyecto de Jardim. Foto: Focus Images Ltd..

En choques en los que debía llevar la iniciativa, el Mónaco sufría mucho más. Y eso es algo que se acusó sobre todo en el segundo año del proyecto de Leonardo Jardim. El Mónaco acabó la liga tercero, pero se atascó en multitud de partidos. Bernardo Silva, con siete dianas, fue su máximo anotador en el torneo de la regularidad, seguido por Fabinho (6 goles de penalty). La estructura defensiva seguía siendo relativamente sólida -aunque ya no tanto-, pero ofensivamente los de Jardim no fluían y dependían de la inspiración de los jóvenes pero aún irregulares Bernardo Silva y Lemar.

¿Entonces, qué ha cambiado esta temporada para que el Mónaco se haya convertido en una máquina de anotar goles? Primero, el buen trabajo de los monegascos en la confección de la plantilla. Este curso Jardim dispuso de dos laterales extremadamente profundos como Djibril Sidibé y Benjamin Mendy que arreglaron algunos de los problemas del Mónaco en la salida de balón, pues si el equipo se atascaba contaba con dos puñales que podían trasladar el esférico a campo rival. Estas dos piezas fueron las dos grandes novedades de la plantilla, junto al retorno de dos delanteros que estaban cedidos. Uno, Valère Germain, había marcado 14 goles con el Niza, una de las revelaciones del curso. El otro, Radamel Falcao, seguía sin encontrar su lugar tras pasar un par de años prestado en el Manchester United y en el Chelsea. Sin embargo, la pareja de delanteros pronto carburó. En pocos partidos, el Mónaco encajó el rompecabezas.

Radamel Falcao of AS Monaco (centre) during training at the Etihad Stadium, Manchester Picture by Matt Wilkinson/Focus Images Ltd 07814 960751 20/02/2017
El regreso de Radamel Falcao solucionó parte de los problemas del Mónaco en el frente ofensivo. Foto: Focus Images Ltd.

Las cuatro novedades de la plantilla aumentaron la calidad individual del once inicial de Leonardo Jardim, que arrancó el curso con la misma mentalidad que en los años anteriores: mantener la solidez atrás para que los atacantes decidan. Lo sufrió el Villarreal, que se topó con un equipo rocoso en la previa de Champions. No obstante, el crecimiento de los jóvenes talentos con los que ya contaba el Mónaco fue modificando la idea que Jardim tenía en mente. La pareja de delanteros, complementaria, funcionaba, pero Bernardo Silva estaba rindiendo demasiado bien como para dejarlo fuera del equipo y desgastarlo con un excesivo trabajo defensivo. Lo mismo se podría aplicar a Thomas Lemar, determinante siempre que jugaba en la izquierda. El luso y el galo, partiendo desde los flancos, desarrollaron una sociedad productiva con los laterales, cada vez con mayor peso en las jugadas de ataque. También creció Bakayoko, que sigue siendo un futbolista desordenado pero cuyo exuberante físico -unido a la serenidad de Fabinho- a veces tapa varias de sus carencias. Varios de sus jóvenes explotaron y el Mónaco se convirtió en un huracán de fútbol imparable a partir de octubre, cuando empezó a firmar goleadas escandalosas: siete goles al Metz, seis a Montpellier y Nancy o cuatro ante el Olympique de Marsella en pocas semanas. Una vez consolidada esta dinámica llegó el colofón: la meteórica aparición de Mbappé, que irrumpió en el equipo cual terremoto, marcando goles hasta el punto de destronar a Germain del once y convertirse en uno de los jóvenes más codiciados del continente.

Lemar y Bernardo Silva crecieron en la segunda parte. Foto: Focus Images Ltd.
Lemar y Bernardo Silva han crecido mucho esta temporada. Foto: Focus Images Ltd.

En los primeros meses de la temporada 2016-17, el Mónaco pasó de ser un equipo edificado desde atrás hacia delante para consolidarse como un equipo que se empezaba a construir por la parte delantera. La ingente cantidad de talento ofensivo con el que contaba Jardim no permitía otra cosa que no fuese dar rienda suelta a la calidad de sus mejores jugadores, aunque fuese a costa de sacrificar parte del equilibrio defensivo. Glik y Jemerson, la pareja de centrales titular, quedó a menudo expuesta, defendiendo muy lejos del área de Subasic a pesar de que, en verano, seguramente fuese concebida como una sociedad que encajaba a la perfección para el plan de defender relativamente cerca del portero croata. El polaco y el brasileño fueron los peor parados de la evolución estilística de Jardim, el peaje que había que pagar a cambio de liberar al talento. Al final del trayecto, con un Mónaco campeón de la Ligue 1 por primera vez desde el 2000, semifinalista de Champions y de la Coupe de France y finalista de la Coupe de la Ligue, parece que la metamorfosis valió la pena.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

Es que a nivel goleador ha sido un año monstruoso el de estos monegascos. A los 30 de Falcao y los 26 de Mbappé, se les suman 17 de Germain, 14 de Lemar, 11 de Bernardo Silva, 11 de Fabinho, 8!! de Glik, 8 de Guido Carrillo y 8 de Boschilia. Estos 2 últimos con 1100 y 783 minutos de competición solamente.

El francesito de 18 años eclipsa mucho, pero las cifras y el juego de Lemar este año… madre mía, este tío tiene 21 años y se ha cascado 14 goles y 16 asistencias, y Bernardo Silva 11 goles y 12 asistencias.

Dicho lo cual para estabilizar el proyecto, y suponieno mínimo 2-3 bajas importantes el próximo verano, Jardim debe buscar piezas más capacitadas defensivamente, para estabilizar el proyecto.

PD: Sidibe se ha dejado por el camino 3 goles y 7 asistencias, y el bueno de Mendy 1 gol y 11 asistencias!!!

Las cifras con Mbappé de titular en liga son escandalosas: 14 victorias y 2 empates. El Mónaco lleva 11 victorias consecutivas y si vuelve a ganar en la última jornada se quedará a un punto del récord del PSG de la temporada anterior y batirá el récord de triunfos consecutivos en Ligue 1 en una misma temporada, que ostenta el Girondins de Burdeos.

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