Partido Polish Boyfriend: Astérix contra Obelix en la liga francesa

Guingamp - Mr Camille

En determinados círculos del fútbol europeo, molesta mucho la fuerte inversión del PSG: “Es todo política. Sarkozy utilizó el interés de Catar en el mercado francés y así ha salvado al PSG”, dicen en los despachos de clubes ingleses o españoles de primer nivel. “El PSG no podía competir en el mercado internacional y, ahora, paga lo que paga”. Sí, el PSG se ha convertido en un gigante que sueña con la Champions y se pasea por su liga.

El PSG gana la Ligue 1 con grandes jugadores y ningún tipo de romanticismo. París, como ciudad, es puro romanticismo; aunque su club, como contamos en su día, es uno de los menos románticos del mundo: una operación política ya en su bautizo. Y una operación política en su actual grandeza. Aunque en la Ligue 1 sí encontramos historias más románticas. Si solo buscas buen fútbol, tu equipo es el PSG. Si buscas un poco de alma, tu partido se juega este fin de semana.

En Avant de Guingamp-Gazélec de Ajaccio. El Guingamp, irreductible club bretón de una población de 7.500 habitantes, contra el debutante Gazélec, club con 3.000 socios y un estadio más pequeño que Ipurúa y ampliado este año con motivo del ascenso. El duelo es una maravilla. Los bretones, pequeños y listos como Astérix, se enfrentan a un club aún más pequeño fundado por tipos duros como Obélix. Bretones contra corsos. Tipos duros.

Estadio Gazelec - Gael13011
El estadio del Gazélec se ha ampliado con motivo del ascenso. Foto: Gael13011.

El Guingamp es un pequeño milagro. Esta población bretona solamente tiene 7.500 habitantes. Y su equipo ha ganado dos Copas en la última década, ha jugado la Europa League y ha visto despuntar a jugadores como Drogba o Malouda. Su estadio, el Stade du Roudourou, tiene capacidad para 18.000 hinchas, el doble de la población de Guingamp. El secreto es la región. “El Guingamp es el equipo de toda la zona de Côtes-d’Armor”, me contaron cuando visité la población por primera vez. Esta región costera, en el norte de Bretaña, es una tierra orgullosa. El Guingamp, listo, ha capitalizado el orgullo local añadiendo el nombre de la región al escudo y facilitando que la gente de toda la zona se sume al proyecto, incluso en las ciudades grandes cercanas, como Saint-Brieuc, Lannion o Dinan. “Al ser pequeños, nadie nos vio nunca como un enemigo y ahora somos los representantes de casi todo el norte de Bretaña”, me dijeron en un bar con fotos del equipo de los años 70, con un acento bretón muy cerrado.

El EAG, como se conoce al En Avant de Guingamp, fue fundado en 1912 y en 1976 llegó a Tercera por primera vez. En 1975, llegó el ascenso a Segunda y en 1995, finalmente, se ascendió por primera vez a la Ligue 1. En 1996, el club jugó la Intertoto y en 1997, perdió la final de Copa contra el Niza. Entonces los hinchas pensaron que se escapaba la gran oportunidad de ganar un título. Que nunca ganarían la Copa. Pues bien, la ganaron en 2009 y en 2014, siempre contra el considerado como el club bretón más grande, el Rennes. Pese a un descenso a Tercera en 2011, el club supo recuperar su sitio en Primera y ahora vive, de nuevo, días felices.

Detrás del éxito del club se esconde un tipo: Noël Le Graët. Este empresario de 73 años nacido justo al lado de Guingamp, en Bourbriac, levantó un pequeño imperio empresarial gracias a la pesca y el marisco. La costa norte bretona es una zona privilegiada en este sentido y Le Graët supo dar con la tecla. En 1972, llegó a la presidencia del club, cargo que defendió hasta 1991. Del 2002 al 2011 volvió, aunque cuando no manda en el palco manda detrás. Militante del Partido Socialista, Le Graët dejó finalmente todos los cargos en el EAG en 2011, cuando fue elegido Presidente del a Federación francesa de fútbol, cargo que aún ostenta. Con su carácter, Le Graët convirtió un club de pueblo en una entidad profesional de Primera. Un club pequeño con carácter. Que recibe en casa esta semana a una entidad aún menor: el Gazélec.

El Guingamp le ha ganado dos finales de Coupe al gran rival de la región, el Rennes. Foto: Marcadorint.
El Guingamp le ha ganado dos finales de Coupe al gran rival de la región, el Rennes. Foto: Marcadorint.

El sueño del Gazélec

Por primera vez, el segundo equipo de la ciudad corsa de Ajaccio juega en la Primera División, en la Ligue 1. Una locura. Hace dos temporadas el Gazélec jugaba en Tercera y el club grande de la ciudad, el AC Ajaccio, en Primera. Un ascenso y un descenso los puso cara a cara, y de forma sorprendente, el Gazélec dio el ‘sorpasso‘ con un ascenso inesperado.

Fundado en 1960 sobre la base de anteriores clubes de Ajaccio, el FC Ajaccio y el Gazélec, club vinculado a la empresa local de gas y electricidad (Gaz = Gas & Elec = electricidad), el Gazélec ya jugó en Segunda otros años (descendió hace dos temporadas), aunque la opción de llegar a Primera nunca se contempló antes. Parte de la hinchada sigue manteniendo relación con los trabajadores de la empresa de gas y electricidad, con una masa social pequeña y fiel que no supera los 4.000 aficionados. El año pasado, su presupuesto era de 4,5 millones de euros. Y esta temporada, triplicando su presupuesto más grande de la historia, el Gazélec compite con 13,8 millones. O sea, menos que el sueldo de Ibrahimovic en el PSG.

Parte del dinero se ha invertido en modernizar un poco el pequeño estadio Ange Casanova, conocido también como Mezzavia. Si antes tiene capacidad para 3.200 hinchas, este año se ha llegado a las 4.100 localidades. En el debut en casa, 3.900 personas vieron al Gazélec perder 0-2 con el Angers. El club ha sumado 1 punto de 15. Y aún no ha marcado un gol después de cinco partidos. Contra el Mónaco, perdió de nuevo por 0-1 en un campo de los años 60 construido por los mismos trabajadores de la empresa de gas y electricidad IEG, esa que dio el nombre de “Gazelec”. Es más, el estadio aún es propiedad de esta empresa, en concreto de la Caja central de actividades sociales que organiza la vida social de los trabajadores de esta empresa. Ahora, este estadio construido por los socios e hinchas del club espera la visita del PSG y el gran club corso, el Bastia.

El Gazélec es un club valiente. Presidido por Olivier Miniconi y François Tagliaglioli, el Gazélec se ha negado en dos ocasiones a fusionarse con el otro club de la ciudad y en 1999 no se rindió cuando su ascenso a Segunda fue revocado en los despachos porque la Federación y la Liga francesa (presidida entonces por Le Graët) no permitieron la presencia de dos clubes de una ciudad de menos de 100.000 habitantes en el fútbol profesional. Ajaccio ni llega a las 65.000 almas y el Gazélec tuvo que esperar a otro ascenso, cuando esta norma fue eliminada. Entonces el presidente era Robert Feliciaggi, político corso y hombre de negocios con empresas en el continente africano que rompió con la tendencia del Gazélec de ser un club amateur. Feliciaggi soñó con ser el Le Graët del Gazélec. Luego, fue condenado por negocios raros, falsificar los datos del club y provocar a directivos rivales. Y acabó asesinado cerca del aeropuerto de la ciudad en un caso relacionado con la mafia local, años más tarde. También los cuentos de hadas tienen su lado oscuro.

Foto de portada: Mr Camille.

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