Partido Polish Boyfriend: el derbi de las pancartas

Gerland Lyon - Guillaume Baviere bajo licencia Creative Commons 2.0

Empatados a puntos, Saint-Étienne y Olympique de Lyon viven un derbi igualado. Más, imposible. Los últimos años el equipo lionés ha visto como poco a poco sus vecinos, los verdes del Saint-Étienne, se acercaban hasta que en la temporada 2013/14 el Saint-Étienne por fin acabó la liga por delante. Aunque el Lyon devolvió el golpe la temporada 2014/15. Y en el partido de ida del derbi de este año de ida, ganó por 3-0 con tres goles de Lacazette.

Ese derbi nos explica a la perfección esta rivalidad, considerada la más caliente de Francia. El anterior fue el último derbi en el viejo estadio de Gerland. Sí, el Lyon inauguró su nuevo estadio precisamente en la anterior jornada de liga, así que Gerland ya no será el escenario de sus partidos. El derbi de ida fue el derbi número 55 en este campo, un partido especial, como lo será la próxima temporada el primero en el nuevo estadio. El problema fue la decisión de la hinchada visitante de no hacer acto de presencia como protesta por la decisión de la directiva de Jean-Michel Aulas, presidente lionés, de dar solamente 600 entradas. Después, Lacazette brilló, marcó 3 goles y el partido acabó con una pelea entre los jugadores. “Han merecido ganar, aunque luego no han sabido ganar, con provocaciones. Nosotros no actuamos así cuando les metimos 3-0 la temporada anterior”, dijo entonces Jeremy Clement, jugador del Saint-Étienne. Así es esta rivalidad.

La rivalidad entre el Olympique de Lyon y el Saint-Étienne, pues, tiene un relato propio caliente. Durante los últimos años los partidos se han parado por incidentes, por lanzamiento de gases y se ha visto la exhibición de algunas de las pancartas más originales y ofensivas que se recuerdan. Una de las más recordadas fue esa de los lioneses cuando toda Francia protestaba por los tests nucleares en el atolón polinesio de Mururoa. “Parada las pruebas nucleares en Mururoa. Que sean en Saint-Étienne”, decía la pancarta en 1996.

Lyon y Saint-Étienne son dos ciudades separadas por sólo unos 60 km, en la región francesa de Ródano-Alpes. El partido se conoce como el “derbi del Ródano”, aunque las dos villas se encuentran en la misma región, pero en departamentos diferentes. Lyon en la del Ródano y Saint-Étienne en la del Loira. Dos ríos claves en la historia de la industria francesa. Durante muchas décadas esta rivalidad, en su aspecto deportivo, no fue demasiado importante. El Saint-Étienne fue durante los años 60 y 70 el equipo más amado de Francia. Un equipo maravilloso que casi ganó la Copa de Europa, perdiendo una final en 1976 contra el Bayern después de chutar dos veces contra los palos, con un fútbol estético que le llevó a jugar partidos de local en París porque por todos sitios tenía hinchas. La camiseta vintage del Saint-Étienne de los 70 se ha convertido en un tesoro, un símbolo de una época de sueños, de romanticismo. De melenas largas, de libertad. La vistieron hombres como Michel Platini, Rachid Mekhloufi, Salif Keita, Dominique Rocheteau, Bernard Lacombe o Patrick Battiston. Durante los años 70 el Lyon era un equipo que no podía competir con sus vecinos. Por eso había una pancarta de la hinchada del Saint-Étienne de los últimos años donde se podía leer: “En los 70, vuestros padres eran hinchas del Saint-Étienne”, dedicada a los lioneses.

Pero en los años 80 el empresario Jean-Michel Aulas compró el Lyon e, inspirándose en las multinacionales extranjeras y los éxitos del Marsella de Bernard Tapie, convirtió al Lyon en un gigante que ganó todas las ligas entre los años 2002 y 2008. En 2010 el equipo llegó a las semifinales de la Champions League. Durante el mismo periodo de tiempo, el Saint-Étienne llegó a jugar en Segunda. Los “verdes” no ganan la liga desde 1981, cuando en su equipo jugaba un tal Michel Platini. Aún hoy mandan en el palmarés: 10 ligas contra 7. “Saint-Étienne-Milan: solamente en la Play Station” decía una pancarta lionesa en 2006.

El derbi no deja de ser una extensión de una rivalidad centenaria entre dos ciudades. Aquí el origen de la rivalidad se remonta más o menos al Renacimiento, cuando después de la guerra de los 100 años Francia vivió una época próspera. En el año 1536, la región se especializó en la producción de tejidos de lujo aprovechando el cauce de sus ríos y la proximidad con Italia, la tierra donde se producían telas y llegaba la seda asiática. La competencia entre las dos acabó con el rey Francisco I concediendo a Lyon el monopolio en la fabricación de telas y a Saint-Étienne, las cintas. Lyon salió beneficiada y se convirtió en unas de las ciudades más prósperas. De Italia llegaban las telas y de Alemania, la imprenta. Lyon fue el gran centro de producción de tejidos y de impresión de textos de la época. Con el tiempo, Lyon no dejó de afianzar su posición convirtiéndose en una ciudad más importante, sede de instituciones. Un centro de poder. Saint-Étienne evolucionó hacia una villa más trabajadora. En el siglo XIX, Saint-Étienne creció mucho gracias a sus minas de carbón. En plena revolución industrial, el carbón pasó a ser un tesoro y Saint-Étienne ocupó su lugar en el mapa. “Los lioneses inventaron el cine cuando vuestros padres trabajan en la mina de carbón”, rezaba otra pancarta de los ultras lioneses, de extrema derecha, en los 90, en relación a los Hermanos Lumière, inventores del cine en Lyon.

Sí, a partir de los años 80, con la crisis de la minería, Saint-Étienne no dejó de perder habitantes, a diferencia de Lyon, cada día más importante. Y su equipo de fútbol dejó de ser grande. Aún hoy, los ultras de los dos equipos parecen reflejar estos tópicos sobre una Lyon de señoritos y una Saint-Étienne de gente trabajadora. Los radicales del Lyon son de derechas, como los políticos que mandaron en la ciudad en el siglo XIX. Los del Saint-Étienne, más de izquierdas, como los sindicatos de las fábricas y minas del XIX. Un tópico que, como todo tópico, no refleja la pluralidad de todas las gradas. Los últimos años los “verdes” han mejorado y el derbi se ha igualado un poco. Nos esperan más pancartas y goles.

Foto de portada: Guillaume Baviere bajo licencia Creative Commons 2.0.

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