Pequeño bache del PSG

Guingamp - Mr Camille

El PSG no pasa por su mejor momento de la temporada. En solo tres días, el Montpellier lo ha eliminado de la Coupe de France, derrotando a los parisinos por 1-2 en el Parc des Princes y, esta tarde, el modesto Guingamp (decimocuarto en Ligue 1), ha conseguido frenar (1-1) la más que notable racha de los de Blanc en competición doméstica: acumulaban 16 de los últimos 18 puntos en juego, habiendo cedido un único empate ante el siempre complicado Lille de René Girard.

Los visitantes salieron con un once de plenas garantías, pese a contar con las bajas por lesión de Thiago Silva, Jallet, Lavezzi o Rabiot. Blanc dispuso su 4-3-3 habitual con Sirigu; van der Wiel, Álex, Marquinhos, Maxwell; Motta, Matuidi, Verratti; Pastore, Cavani e Ibrahimovic. Parecía suficiente para doblegar a un conjunto bien trabajado, correoso, con una defensa expeditiva, pero con poco en ataque más allá de Mustapha Yatabaré. La diferencia entre ambas plantillas es abismal y, además, se esperaba un PSG rabioso, con ganas de hacerle pagar al Guingamp los platos rotos de la derrota copera. Nada más lejos de la realidad.

“Me gustaría reforzar el centro del campo con un centrocampista más. ¿Pjanic? Es una buena alternativa a Cabaye. Son buenos futbolistas, parecidos, técnicos y los dos son objetivos del PSG. Estamos estudiando el mercado”, Laurent Blanc en rueda de prensa antes de viajar a la ciudad bretona.

Paris Saint-Germain v Nantes Ligue 1

La jornada pasada, el PSG superó con comodidad al Nantes. Foto: Focus Images Ltd.

El PSG estuvo muy espeso con la pelota. No tuvo ritmo en ningún momento: Verratti apareció a cuentagotas y Thiago Motta no consiguió ser el vértice que semana sí y semana también mueve y equilibra al líder de la Ligue 1. Ibra, más apagado de lo habitual, trató de ayudar en la creación retrasando su posición unos metros -como casi siempre- para potenciar la diagonal de Cavani y las subidas por la banda derecha de van der Wiel. Al Guingamp no le temblaron las piernas: cada vez que recuperaron la pelota, la jugaron rápidamente a banda y desde ahí, Giresse o Atik, buscaron balones profundos a Yatabaré. Simple y efectivo.

El porcentaje de posesión del PSG (78%) y los tiros a puerta (1) reflejan perfectamente lo que fue la primera parte de los visitantes: posesión, sí; utilidad, ninguna. Y Pastore, protagonista en Burdeos, pasando completamente desapercibido.

Sirigu, inseguro a lo largo de todo el encuentro, desvió con el pie derecho una falta lejana y el balón acabó siendo escupido por el larguero cuando la grada local ya cantaba el primer gol. Así se llegó al descanso. Y en la segunda mitad no varió demasiado el guión. Sin cambios hasta los últimos diez minutos, los parisinos intentaron madurar al Guingamp, sin éxito. La defensa local respondía bien, sin descolocarse, a las largas combinaciones de los de Blanc y ambos conjuntos parecían dar por buen el empate.

Todo se tambaleó a cinco minutos del final: a la salida de un corner botado por Alioui, Yatabaré cabeceó libre de marca en el punto de penalti y batió al meta italiano. Otra vez las jugadas de estrategia le jugaban una mala pasada al líder de la liga francesa, tal y como sucedió en el PSG – Montpellier. Ibra, Motta, los centrales, Cavani… Blanc tiene futbolistas de gran envergadura, determinantes en el juego aéreo, y sin embargo continúa teniendo muchísimos problemas para coordinar su estrategia defensiva. Si en ataque van a por la pelota, la atacan, en defensa permanecen estáticos y el rival siempre consigue rematar cómodo. Son extraordinariamente vulnerables en este tipo de acciones y, con los octavos de final de Champions League en el horizonte, el Bayer Leverkusen se tiene que estar frotando las manos.

Álex, un par de minutos después y también (de cabeza) como consecuencia de una acción a balón parado, puso las tablas en el marcador y evitó la machada del Guingamp. No ocultó lo evidente: el PSG pasa por un pequeño bache.

Foto de portada: Mr Camille, bajo licencia CC

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