Draxler y Areola; Bernardo y Sidibé

Bernardo Silva y Lemar marcaron los goles del Monaco. Foto: Focus Images Ltd.

El PSG llevaba tiempo esperando este encuentro. Tras un titubeante comienzo de la era Emery que le hizo perder la estela de una liga que antaño dominaba titánicamente, una reciente racha de tres victorias consecutivas le había devuelto a ver el liderato de cerca. Recibía al Mónaco, el actual líder de la Ligue 1, y una victoria en el Parque de los Príncipes le dejaría a un punto de encabezar la tabla. Sin embargo, Marco Verratti y Javier Pastore tendrían que ver el encuentro desde el palco por lesión, dos bajas que ante un conjunto tan compacto como el de Leo Jardim serían cruciales.

PSG 1 (Cavani 81′)
Monaco 1 (Bernardo Silva 90+1′)
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Pues Jardim era perfectamente conscientemente del déficit de creatividad con el que contaba la escuadra parisina y basó su planteamiento en taponar al principal foco de fluidez de su rival. Germain y Falcao, la doble punta del 4-4-2 visitante, tendrían la misión de encimar a Thiago Motta, de no permitirle que pueda dirigir el juego parisino como acostumbra y aquello dejó al PSG sin recursos para abrir la sólida estructura monegasca, pues Rabiot no fue capaz de recoger el protagonismo y dejar su imprenta en el encuentro. El campeón francés dependía exclusivamente de las individualidades para visitar la meta de Subasic, y en ese contexto se alzó un Julian Draxler que acudió presto a la llamada. De sus conducciones por banda izquierda y sus permutas con Kurzawa nació el contado peligro del PSG.

El Monaco lograba situar la tibia posesión del PSG lejos de su zona de peligro, aunque para ser francos tampoco llegaba en exceso a la meta de Trapp. En fase ofensiva, Jardim dejaba toda la banda a esos dos animales que tiene en los laterales (Mendy y Sibidé) y permitía que Thomas Lemar (detalles geniales de este chico pese a vérselas con un inspirado Meunier) y Bernardo Silva adquirieran roles más interiores y cerebrales. Mas no lograron conectar demasiado con Falcao y por ahí se explican las contadas ocasiones que generó el Monaco.

Cuando más se empezaba a partir el encuentro, pues el PSG no podía de ninguna forma conformarse con el empate, un absurdo empujón de Sidibé sobre Draxler en un balón lateral serviría para lograr el penalti que desequilibraría el encuentro. Hubo justicia poética en que Juli fuese protagonista en lo que parecía que iba a ser la acción decisiva del partido, pues ese inconfundible gen ganador que le hace demandar protagonismo en los momentos calientes había vuelto a quedar latente. Con su nuevo dorsal 23, el PSG ha firmado un auténtico campeón.

También pareció justo a ojos del espectador neutral que fuese Bernardo Silva quien igualara la contienda en el 91′, dándole al Monaco un empate que puede valer una liga. Pues de los culebreos del mágico mediapunta portugués había nacido casi todo el peligro del conjunto de Jardim. Sin embargo, el ex del Benfica también necesitó colaboración rival para igualar la contienda: había entrado Alphons Areola por lesión de Trapp y lo cierto es que su responsabilidad en el empate fue innegable. Primero, provocando el córner decisivo tras un rechace bastante desafortunado y, después, tragándose un disparo de Bernardo Silva que estuvo lejos de ser imparable.

Queda inalterada la pelea por el título en Francia tras lo acontecido en el Parque de los Príncipes, mas el gran encuentro de la jornada sirvió para recordarnos, entre otras cosas, que Julian Draxler y Bernardo Silva tienen muchas cosas que decir en la temporada. A buen seguro que FC Barcelona y Manchester City habrán tomado nota de ello.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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2 comments

Hola Guillermo, ¿no te sorprendió el planteamiento de Jardim? No lo digo por el hecho de buscar repliegue + contra, pues es un entrenador que se ha caracterizado siempre por dominar este estilo de juego, si no por el hecho de cambiar lo que tan bien le ha estado funcionando durante toda la temporada.

Obviamente le salió bien, porque el empate en Paris debe saberle a gloria.

Atención a la Ligue1, que está invirtiendo muchos millones en jugadores y va subiendo su nivel considerablemente. Ya no ficha por todo lo alto únicamente el PSG, sino que se animan también OM y OL, y el Mónaco apuesta definitivamente por el modelo “ficho joven con potencial, lo desarrollo, lo vendo por una burrada y me traigo otros tres para volver a empezar”.
Por cierto, vaya par de cracks, Draxler y Bernardo. El alemán me sorprende siempre… no esperaba que fichara en su día por el Wolfsburgo, y tampoco esperaba verlo en París. Ya puede prepararse Di María para calentar banco… En cuanto al portugués, lo vi por primera vez en un partido completo en una previa de Champions, y lo tiene todo: técnica, recorrido, descaro y sobre todo mucho carácter para tirar del carro sin esconderse. Lo tengo apuntadito en mi lista de preferidos, junto con otras debilidades como Iheanacho, Tielemans y Diakhaby

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