Sin concesiones

Zlatan Ibrahimovic, autor del gol definitivo (Foto: Focus Images Ltd)

La diferencia respecto al resto de plantillas del país es monumental, pero el PSG jamás había ganado la liga con tanta autoridad como esta temporada. Se acusaba al conjunto parisino de administrar sus fuerzas con sumo cuidado, incluso de seleccionar los partidos en los que competía. En la previa de una semana europea, no era extraño ver al elenco de Blanc dejarse puntos a domicilio tras rotar en exceso. Sin embargo, esta campaña esta dinámica ha cambiado. Entre el 19 de septiembre (1-1 en Reims) y 13 de febrero (0-0 en casa contra el Lille), el PSG ganó todos los partidos que disputó de todas las competiciones excepto un tropiezo en el estadio del sorprendente Angers y el doble duelo de Champions frente al Real Madrid. Pasadas 30 jornadas, solo ha perdido un encuentro liguero y, como en el curso anterior, sigue vivo en las dos competiciones coperas francesas y está en los cuartos de final de la Champions. Para redondearlo, se ha proclamado campeón en pleno mes de marzo con un festín histórico frente al Troyes (0-9) y a Ibra le quedan un par de meses para alcanzar su mejor cifra anotadora (30 goles) en la Ligue 1 antes de abandonar París. Ya ha marcado 27 dianas y ya ha dicho que tiene pensado irse.

“Si remplazan la Torre Eiffel por una estatua de mí, prometo que me quedaré en el PSG”. Zlatan Ibrahimovic, tras ganar el título de liga.

El fichaje de Ángel Di María ha supuesto un salto de calidad, pero la plantilla es bastante similar a la del curso anterior. El once titular está definido y únicamente hay un puesto libre en la banda izquierda por el que luchan Cavani, Lucas Moura y Pastore cuando lo respetan las lesiones. El resto de la alineación favorita de Blanc se podía recitar de memoria, al menos hasta el incidente protagonizado por Serge Aurier. A pesar de la diferencia entre titulares y suplentes, esta vez la segunda unidad ha mejorado sus prestaciones y a pesar de su juventud Rabiot ha dado la talla en varios partidos de exigencia en los que le ha tocado participar por los problemas físicos de Verratti. Por otra parte, entre la continuidad del proyecto de Laurent Blanc y la calidad individual de las piezas que confeccionan el equipo, el PSG ya juega de memoria y aplasta a sus rivales con una facilidad pasmosa en el panorama doméstico. Solo el Lille y el Montpellier, que dejaron los parisinos con el marcador a cero, lograron que el campeón galo no anotara al menos dos goles frente a su afición. En 9 de los 14 encuentros de liga disputados en el Parc des Princes, el PSG ha anotado tres o más dianas.

Paris St-Germain manager Laurent Blanc pictured ahead of the Coupe de la Ligue Final at Stade de France, Paris Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959 11/04/2015
El PSG de Laurent Blanc juega de memoria. Foto: Focus Images Ltd

Esto explica que el PSG solo haya tropezado seis veces (5 empates y 1 derrota) y que a falta de ocho jornadas para el final de la liga sume casi tantos puntos como en la temporada anterior. No obstante, también es cierto que este curso no se ha topado con ningún tipo de oposición porque todos los proyectos que aspiraban a asomar la cabeza a la mínima que el gigante parisino se despistara se han sumergido en un proceso de renovación. Por eso también se ha proclamado campeón con tantos meses por delante, porque nadie fue capaz de seguir su estela.

La oposición al PSG, en horas bajas

El caso más evidente es el del Olympique de Marsella, que se sumió en el caos tras la salida de Marcelo Bielsa, que dimitió al finalizar el primer encuentro de liga. No solo se marchó el técnico rosarino, sino que el pasado verano la mayor parte de las figuras del equipo abandonaron la entidad, lo que dificultó todavía más la campaña del club sureño. Tampoco ayuda que no hayan ganado ningún partido ante su afición, en partido de liga, desde el mes de septiembre. Una revolución similar se produjo en el Monaco, que mantuvo a Jardim en el banquillo pero que perdió a la mayoría de sus estrellas. Kondogbia, Kurzawa, Abdennour, Ferreira-Carrasco, Martial e incluso Berbatov salieron del club monegasco y fueron reemplazados por futbolistas enormemente jóvenes que no han terminado de responder a las expectativas. Necesitan más tiempo, aunque también es cierto que Thomas Lemar ha rendido bastante bien este curso. A pesar de estos contratiempos, el Monaco se sobrepuso a un inicio irregular y la eliminación en la fase de grupos de la Europa League para asentarse en el segundo lugar de la clasificación.

El tercer equipo en discordia que podía dar guerra en la lucha por la Champions es el Olympique de Lyon, cuya temporada ha sido enormemente irregular. Decepcionó en la Champions, le costó mostrarse seguro en defensa y acusó la lesión de Fekir en ataque, que vino acompañada de un bajón preocupante en le rendimiento del goleador Alexandre Lacazette. Una racha pésima entre noviembre y diciembre (tramo que Umtiti se perdió por lesión) se llevó por delante a Fournier y con el estreno del nuevo estadio y la llegada de Génésio las aguas se han calmado en Lyon. Grenier se ha recuperado de sus recurrentes problemas físicos, Ghezzal y Cornet ya son piezas útiles para el primer equipo y cada vez parece más factible que el club se afiance en la tercera posición.

Ligue 1 tras 30 jornadas

1º PSG – 77 puntos

2º Monaco – 52 puntos

3º Niza – 47 puntos

4º O. Lyon – 46 puntos

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Título para un gran PSG al que la Ligue 1 se le queda corta, pero que no por ello deja de crecer en Europa.
Para mí, los jugadores más destacados han sido Trapp, Marquinhos, Motta, Verratti, Matuidi, Di María, Lucas, y de nuevo, Ibrahimovic. El meta alemán aporta la seguridad que no tenía Sirigu; el joven defensa brasileño no sólo ha sido vital como tercer central, sino que llama a la puerta de la titularidad para el lateral derecho; Motta, tras dejarse querer por el Atleti y finalmente quedarse, ha dado al mediocampo un equilibrio que ha permitido. por un lado, que Matuidi siga siendo ese centrocampista dinámico e incombustible, y por otro lado, que Verratti crezca una barbaridad como organizador, ya con galones; En cuanto a Di María, si bien es cierto que se le podía pedir más en algunos partidos, ha cuajado muy buena temporada de debut, con goles, asistencias, y sobre todo trabajo y un radio de acción muy amplio sobre el campo; El extremo brasileño, tras tener problemas de lesiones, vuelve a su nivel: rápido, eléctrico y con pegada; Por último, el gran Zlatan: ¿venido a menos? puede que sí… y aun así, inmensamente determinante, espectacular, y como siempre, pasional.
Completaría los halagos con el salto de nivel de Rabiot, el mantenimiento de un nivel notable de Maxwell pese a su edad y sus limitaciones, la mejoría de Van der Wiel, la combatividad de Cavani a pesar de que no se le ve feliz, y las aportaciones habitualmente desde el banquillo tanto de Pastore como del recién llegado Stambouli.
Los puntos negros son el ostracismo de Sirigu, la metedura de pata de un Aurier que estaba rindiendo bien y queda condenado y la presencia testimonial del tercer meta, Douchez. Podría decirse que no tener feliz a Cavani es un importante lunar, igual que el hecho de que Kurzawa no se haya hecho con la titularidad, pero siendo optimistas, el primero tiene toda la pinta de salirse la próxima temporada si Ibra se marcha, y el segundo no tardará en reemplazar a Maxwell.

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