Resistencia parisina

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Vivir el clásico del fútbol francés en el Vélodrome tiene que ser una experiencia única. Me atrevería a decir que más que en el Parc des Princes. Marsella se caracteriza por la pluralidad cultural y la intensa vida trabajadora junto a la costa del Mediterráneo. París es más cosmopolita, una urbe de monumentos y de clases medias/altas que, por qué no decirlo, es más mainstream. Esta diferencia radical desde el punto de vista cultural se aprecia en las gradas y sobre el césped en este derbi. Es uno de los principales motivos por los que Olympique de Marseille y PSG rivalizan. Es un duelo norte-sur, capital-resto y, este año más que nunca, de dinero contra no dinero. El de anoche era un choque caliente entre el subcampeón y el campeón de la pasada Ligue 1 que, en esta primera vuelta, serviría para definir si el equipo marsellés aguantará o no el ritmo de los multimillonarios líderes (PSG y AS Monaco) tras el primer stint de la temporada. Los de Laurent Blanc se han impuesto sin el lesionado Thiago Silva por 1-2, aguantando con 10 hombres la última hora de partido tras la expulsión de Motta.

Un PSG posesivo al inicio, con personalidad en Marsella

OMPSG1El Paris Saint-Germain, que repetía once y esquema (4-3-3), comenzó el encuentro mostrando su faceta más posesiva, la que venía mostrando en las últimas semanas como local. El equipo de Blanc demostró tener mucha personalidad haciéndose con el balón desde el inicio a pesar de la imponente atmósfera del Vélodrome. No obstante, hubo una diferencia trascendente con respecto a los partidos como local del “PSG del 4-3-3”. Este esquema, ideado en principio para acomodar por dentro al lesionado Pastore, alcanzó su cénit en la victoria ante el SL Benfica (3-0) del pasado miércoles, cuando por dentro Motta dio salida limpia, Verratti –mediocentro adaptado– se movió entre líneas para lanzar a Matuidi a atacar los espacios o darle un buen pase al flotante Ibrahimović y a todo ello se le sumaba siempre el rédito del juego exterior con Lavezzi y el solidario Cavani. En Marsella faltó el primer elemento: la salida de Thiago Motta. Principalmente porque el OM se replegó en un 4-4-2 que tenía como primera línea a Jordan Ayew y Valbuena, que presionaban algo al ‘8’ italiano y le cerraban las líneas de pase forzando un retroceso de los interiores, y en pleno centro a Romao junto a un Imbula que apenas se comporta como interior de doble pivote.

Ante este hecho, el PSG comenzó a salir por bandas. Especialmente, por la de Maxwell y Lavezzi, algo relativamente sorprendente toda vez que Cavani, delantero, jugó caído a la banda contraria. El Olympique de Marseille, en sus periodos de posesión, se topó con una fuerte defensa posicional del PSG (con el mismo 4-3-3 base) que le cierra los espacios por el centro para evitar a Valbuena. Los de Élie Baup probaron alternativas. Primero, el ineficaz juego directo sobre el ’28’ y sobre Jordan Ayew, suplente de un Gignac renqueante de su lesión. Después, el juego por bandas. Y, especialmente, la banda derecha de Fanni y Payet, la misma que utilizaba el PSG. Posiblemente, la intención era forzar defensivamente a un Maxwell que estuvo excelente arriba y abajo. Es paradójico pues que la única vez que atacaron en la primera media hora por la banda izquierda fue en la ocasión más clara de gol de ese tramo, que ni Valbuena ni Ayew pudieron transformar ante Sirigu.

Penalti y expulsión de Motta: Blanc apuesta por Rabiot

OMvsPSG2En una complicada salida de balón de los parisinos, Valbuena y Jordan Ayew se animaron a presionar arriba. El mediapunta consiguió poner en un aprieto a Thiago Motta robándole el balón y el internacional italiano respondió con un plantillazo dentro del área. El colegiado señala penalti y expulsa al mediocentro. Tras varios minutos de protesta, André Ayew pone el 1-0 en el marcador tras 34 minutos disputados. Laurent Blanc tenía en su mano el destino del partido y decidió hacer una apuesta arriesgada: fuera Lavezzi y dentro el internacional sub 19 francés Adrien Rabiot. Este cambio eliminó las bandas del PSG como tal pero mantuvo la estructura de 3 centrocampistas en “V” tan característica del nuevo esquema de Blanc. Verratti se colocó en su posición natural y apenas se notó su retroceso en ataque, pues Matuidi había estado más pendiente de replegar que de lanzarse al ataque. En defensa tampoco se percibió la diferencia, pues Marco Verratti es un mediocentro de buena salida y excelente yendo al suelo en fase defensiva. El dibujo que se formó en consecuencia era una especie de 4-3-1-1, con Ibrahimović por detrás de Cavani, que caía a banda derecha para recibir y ayudar en defensa, comportamientos asociados a su posición inicial.

El PSG conservó la posesión con ese centro del campo poblado y apenas notó la pérdida de las bandas por la proyección ofensiva que tenían los laterales por sí solos y por la que empezaban a tener los interiores, ambos puros. Los capitalinos fueron empujando poco a poco al OM al área de Mandanda, y al borde del descanso van der Wiel puso un centro al corazón del área que remató Maxwell previa salida nefasta de Mandanda –segundo error consecutivo tras regalarle un gol a Reus en la derrota de Dortmund el martes (3-0)–. Encuentro merecidamente igualado y 1-1 al descanso.

Tras el tiempo de asueto nada cambió. El PSG posesivo se mantenía, aunque ya no con tanta brillantez como en el arranque. La iniciativa la seguían llevando los de Blanc pese a la roja y el OM, sorprendentemente, no cambió de plan. Los locales siguieron replegados, esperando su momento y asumiendo que, aun con 10, la posesión no era suya. Alguna acción suelta de Cavani e Ibrahimović pusieron el susto en las gradas del Vélodrome, pero de nuevo una jugada aislada cambiaría el devenir del partido.

Una torpeza de André Ayew condiciona las direcciones de campo

Minuto 64. El PSG tiene una falta cercana al área, perfilada hacia el sector derecho. Alex está a punto de marcar un gol de cabeza en el remate que Mandanda impide. El balón se va a la derecha según ataca el PSG, sin peligro alguno, y Marquinhos la quiere recoger antes de que se vaya a saque de banda para una segunda jugada. Entonces, sin venir a cuento, André Ayew le atropella. Penalti y gol de Ibrahimović. 1-2 en contra para el OM, con un jugador más en el campo. Este penalti, el 18º consecutivo acertado por el delantero sueco, condiciona el tramo final del encuentro. El Olympique de Marseille, avergonzado por su máximo rival y siendo remontado por solo 10 hombres, tiene que volcarse. El PSG, como consecuencia, intuye que tiene que defenderse del aluvión de ocasiones que se le puede venir. Los nervios afloraron en los banquillos, en las gradas y al otro lado de las pantallas de televisión.

El peculiar baile de cambios lo empieza Élie Baup. Su OM empieza a empujar de verdad con Gignac forzado como ‘9’ y con Saber Khalifa en banda derecha, que sustituyeron a Jordan Ayew y Payet respectivamente. Los centros al área y las llegadas y remates de Valbuena/Gignac por el centro hacen reaccionar a Blanc, que descaradamente se protege con un Zoumana Camara (central) por Ibrahimović. Defensa de 5 y Cavani solo en punta por si se puede contraatacar. Los marselleses encuentran pocos espacios y Baup gasta la última bala: el campeón del mundo sub 20 Florian Thauvin. Lo metió por un desaparecido Imbula y se colocó en banda izquierda, en un 4-1-4-1 ultraofensivo. Blanc siguió dando pasos atrás. El último: Cavani por Lucas Moura. El brasileño se colocó de falso ‘9’ y estuvo más pendiente de ayudar defensivamente que de otra cosa. El tiempo iba ahogando al Olympique de Marseille y aliviando al PSG hasta que el colegiado señaló el pitido final. El PSG sale tras un precioso partido como colíder junto al AS Monaco y muy reforzado tras una gran semana en Europa y en Ligue 1. El OM cayó abatido en el césped después de la impotencia de Dortmund y de la derrota ante su máximo rival pese a la superioridad numérica. Los de Baup se quedan empatados con el Lille OSC a 4 puntos de los líderes del campeonato local, que amenazan con pelear entre ellos en una liga de 2.

Foto de portada: PSG World ©

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4 comments

Pues la verdad David, que el Marsella quiso más el balón, de hecho, creo que lo tuvieron más. Por otra aprte, como bien dices, creo que sin Pastore, y con Verrati implicado más en defensa, el PSG no sabe que hace con el balón, y apenas lo acercaron con peligro al area del Olympique.

He revisado el partido por encima de nuevo y he encontrado un dato de la realización televisiva que corrobora lo que expongo en el primer apartado del análisis. En la emisión de TV, en el minuto 15, sale una infografía con la posesión de balón hasta entonces: OM 44%-56% PSG. Para mí el PSG tuvo más posesión que el OM hasta el penalti (que es lo que abarca ese primer apartado del texto), pese a que el OM tuvo la ocasión más clara (’20).

Respecto a lo segundo, expongo que el PSG no pudo sacar la pelota como hizo en los mejores días del 4-3-3 (SL Benfica, sobre todo), no que no supiera llevar el balón al área rival. De hecho, el primer balón al área lo cuelga Motta en una falta en el minuto 2. Valbuena-Jordan Ayew y el repliegue de dos líneas de 4 le cerraban el paso a Motta, por lo que el PSG empezó a salir y a atacar por banda. De hecho, el 1-1 llega por bandas porque fue su mejor vía de ataque en el partido, sobre todo en el primer tiempo.

Si ves algo que no te encaja en el análisis no tengas duda de comentarlo y lo hablamos por aquí. Es la manera de disfrutar los partidos con más gente. ¡Un saludo, Jorge!

No sabía que te referías concretamente hasta el penalti.

Por lo demás, sí coincido plenamente. Gracias por responder, un saludo.

¡De nada! Al revés, gracias a ti por la lectura. Para evitar confusiones he retocado el ladillo del primer apartado, mea culpa.

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