Supercampeón por la vía rápida

Ibrahimovic Focus

El Paris Saint-Germain se ha coronado supercampeón de Francia al ganar en Pekín el Trophée des Champions al EA Guingamp por 2-0. Ese marcador ya brillaba en el luminoso del Estadio de los Trabajadores a los 20 minutos merced a un tempranero doblete de Zlatan Ibrahimović. Aunque no es novedosa, la influencia del sueco en el centro del campo por su movilidad fue la clave del dominio del PSG de Laurent Blanc. Pudo haber ampliado el marcador en bastantes ocasiones y dio sensación de superioridad aplastante ante un Guingamp muy poco parecido al que ganó la Coupe de France en mayo. Infrautilizó sus recursos ofensivos, no defendió bien y se debilitó a los 13 minutos por una decisión muy osada y arriesgada de su técnico, Jocelyn Gourvennec.

Un PSG interior y un Guingamp pretencioso

El primer once oficial de la temporada del PSG estuvo marcado por las vacaciones post Mundial de algunos de sus internacionales. Fue el mismo que lució en el último amistoso de pretemporada ante el Kitchee hongkonés (2-6), con Thiago Motta delante de Marquinhos y Zoumana Camara, con Marco Verratti y Javier Pastore como interiores y con los muy prometedores Jean-Christophe Bahebeck y Hervin Ongenda escoltando a Ibrahimović. Ambos atacantes de banda alternan el registro de volante con el de extremo, con lo que el PSG puede ser más o menos exterior según lo desee. Por costumbre y por comodidad, el equipo de Blanc opta por el juego interior, más teniendo en cuenta que los laterales disponibles, Lucas Digne y Gregory van der Wiel, no están teniendo un verano excelso. La elección de la salida rasa con Motta y de la profundidad de los interiores podía no ser productiva si el EA Guingamp se mostraba tan sólido como en los momentos decisivos de la pasada temporada. Gourvennec eligió el repliegue para la puesta en escena de su equipo, pues la presión salvaje de la Final de la Coupe de France parece quedar reservada para contextos muy concretos. Sobre el papel, el 4-4-2 bretón iba a ser sólido, con el recién llegado Julien Cardy acompañando al capitán Lionel Mathis en un doble ‘5’. Para el ataque, otro recién fichado como el danés Ronnie Schwartz fue elegido como acompañante de Mustapha Yatabaré, mientras que el inteligente extremo Claudio Beauvue y Thibault Giresse (hijo de Alain) ocupaban los costados.

PSGEAGPlanteamientos iniciales del PSG-EA Guingamp. Infografía: Share My Tactics.

El repliegue guingampais se suele completar con transiciones. Por la composición de su plantilla y por la identidad adquirida como colectivo en los últimos años, el Guingamp es un equipo que ataca corriendo. Es su esencia. Sin embargo, los primeros minutos de los pupilos de Gourvennec fueron confusos desde un punto de vista estilístico. Ante un PSG posesivo y al que rara vez le dominan en los partidos, el Guingamp intentó una salida de balón por los costados; en raso. Lo probaron por el sector izquierdo, donde Maxime Baca buscaba a un mediocentro que se la diese a Giresse mientras él corría hacia campo rival para convertirse en opción de pase segundos después. No solo extraña el intento de utilizar la pelota más de lo habitual, sino también la elección de esa banda. Tras la marcha del equipo del volante izquierdo Steeven Langil (fichado por el Mouscron-Péruwelz belga), la banda derecha se ha convertido en el sector fuerte para el juego exterior. La falta de costumbre en el trato de balón y la poca peligrosidad de un Giresse entrado en años –33; jugó la anterior Supercopa del Guingamp en 2009– facilitaron la tarea defensiva del PSG, que tiene al más defensivo de sus interiores (Verratti) en ese sector. Ongenda y Bahebeck no solo han destacado esta pretemporada por su desborde y su peligro en área rival, sino también por su solidaridad. Un retroceso del primero combinado con apoyos de Verratti y de Motta bastaban para apagar al Guingamp. Ante eso, los bretones probaban alternativas ineficaces (transición en raso) y no el juego directo sobre Yatabaré y Beauvue, quienes podían haber forzado a un Marquinhos poco lúcido en toda la pretemporada.

El Guingamp no sabía cómo atacar y el PSG se aprovechó de ello. En parte, gracias a la mala presión del dúo Yatabaré-Schwartz, que no mezcló bien en ningún momento del partido (ni con ni sin balón). Motta superaba solo o con apoyos de Verratti la primera línea de presión, y el italiano y Pastore tenían espacio para avanzar por la excesiva separación entre los dos atacantes del Guingamp y sus 4 centrocampistas replegados. Estos se juntaban con los zagueros y provocaban una acumulación en fase defensiva tal que el PSG se atascaba en tres cuartos. No obstante, la libertad de Pastore y de Verratti les dejaba trabajar con lucidez, y ambos encontraron rápido soluciones. Primero, acciones geniales pero aisladas de ellos mismos en forma de pase hacia los volantes, muy superiores en el uno contra uno a Baca y a Lars Jacobsen. Poco después, la definitiva: los apoyos de Ibrahimović. Esos apoyos que tan cómodo e importante le hicieron sentirse al ariete sueco la pasada campaña, cuando Blanc pasó al 4-3-3 y fue más decisivo que nunca en el equipo. La primera vez que Pastore contactó con Ibrahimović fuera del área, el sueco controló y marcó un golazo con el permiso de Jérémy Sorbon. Era el minuto 9. El PSG descubría entonces que el mecanismo exitoso de la temporada pasada era el idóneo para atacar a un rival difuminado, confuso y replegado.

Ibrahimovic FocusLos apoyos de Ibrahimović, propios de un falso ‘9’, fueron de nuevo desequilibrantes. Foto: Focus Images Ltd.

Alioui por Cardy: el Guingamp se deshace

Poco después del gol, el mediocentro Julien Cardy caía lesionado y se tenía que retirar en camilla del partido. Younousse Sankharé, el interior titular, estaba sancionado, con lo que Gourvennec debía optar por planes alternativos. Influenciado por lo reciente del 1-0 y por los primeros minutos de su equipo, en los que no supo atacar, decidió hacer un cambio muy ofensivo para llevar a su equipo a campo contrario por pura inercia. Dio entrada al delantero marroquí Rachid Alioui, al que adaptó a la banda izquierda, y colocó en el doble pivote a Giresse, incapaz de profundizar por ese carril. Este cambio implicaba pagar un importante peaje: el repliegue se debilitaría. En lugar de 6 efectivos fijos (más 2 volantes solidarios) para bloquear a los interiores, a los volantes y a un Ibra que empezaba a resquebrajar todo el sistema, iba a haber solo 5 efectivos fijos desde entonces. Y la zona que se debilitaba era el carril central, donde se producían los apoyos de Ibrahimović.

PSGEAG2El PSG en fase ofensiva desde el minuto 13. Infografía: Share My Tactics.

El cambio no dio ninguna ventaja en ataque al Guingamp: Giresse era demasiado lento en las transiciones en raso y por fuera se mantuvo la extraña preferencia de la banda izquierda. Defensivamente, deshizo al equipo, porque Giresse no tenía buen retorno defensivo y su espacio natural era conquistado por el rival. El PSG iba sumando cada vez más volumen de posesión y se asentó en los tres cuartos de cancha, zona desde la cual generaba peligro. En una de las pocas jugadas por el exterior, los jóvenes volantes del PSG crearon la acción del 2-0. Centro de Ongenda para Bahebeck, que fue derribado por Jacobsen. Penalti y doblete de Ibrahimović a los 20 minutos. La goleada podía ser histórica.

Las condiciones climáticas de Pekín (unos 30ºC a las 21:00 hora local, con humedad superior al 80%) justificaban la existencia de un cooling break en cada tiempo. En el primero, Gourvennec ordenó a sus hombres cambiar la banda utilizada en el juego exterior para dar más protagonismo a Beauvue, un extremo capaz de marcar diferencias por sí solo. Un minuto después del parón, Beauvue provocó el enésimo fallo de Marquinhos en la pretemporada: un penalti. Sin embargo, Yatabaré, que no es un lanzador excelso, no lo ejecutó con precisión y Salvatore Sirigu lo detuvo. Con el infortunio del maliense, la Supercopa acabó virtualmente. El Guingamp, desmoralizado, volvió a campo propio y se sometió a un PSG que cada vez encontraba más espacios en su sistema defensivo.

Fotor0802183732Marquinhos y Sirigu, protagonistas de la jugada del penalti fallado por Yatabaré. Fotos: Focus Images Ltd.

Blanc experimenta con premisas de la era Ancelotti

En la segunda parte, el Guingamp intentó mejorar su presión e intensificarla. Pero el PSG supo neutralizar esa intentona de resurrección bretona. Le cedió la posesión de forma controlada a un rival incapaz de absorberla. Los de Blanc estaban manejando completamente a un Guingamp que, con el paso de los minutos, fue amansado. Ni siquiera se notaron la entrada del ariete Christophe Mandanne o el debut de Sylvain Marveaux (cedido por el Newcastle United). El PSG dominaba de forma clara y estaba cómodo sobre el césped. En lugar de desgastarse físicamente buscando ampliar el marcador, los parisinos aprovecharon lo que quedaba de partido para probar variantes tácticas. En primer lugar, Edinson Cavani por la banda izquierda en 4-3-3. Cuando Blanc reformó el esquema del PSG a comienzos de la pasada campaña, el uruguayo legitimó el cambio al adaptarse a la perfección al carril derecho. Alguna vez había tenido que irse al sector izquierdo, pero esto no fue ni habitual ni continuo. Para acostumbrarlo y para que ganara rodaje ahí, Blanc lo metió por Ongenda y cambió a Bahebeck de perfil.

PSGEAG3El primer cambio de Blanc llevó al PSG a un 4-3-3 con Cavani en izquierda. Infografía: Share My Tactics.

Tras 10 minutos con esta disposición, con la que apareció incluso el juego directo sobre Cavani e Ibrahimović, Blanc sorprendió al pasar a un 4-2-2-2 ofensivo que, paradójicamente, estaba basado en dos premisas defensivas de la era Ancelotti (2011-13): Clément Chantôme en banda y Pastore en banda. El movimiento que lo provocó fue el segundo cambio: Bahebeck por Chantôme. Cavani pasó a ser ‘9’, Pastore se fue al costado derecho (el opuesto al de los tiempos de Carletto) y Chantôme, interior cedido en el Toulouse FC la pasada temporada, se colocó en el lado izquierdo. El sistema táctico no tenía bandas puras y el juego exterior pasaba a depender de los laterales y sus subidas. Motta se quedaba como ancla, Verratti daba el primer pase y Chantôme y Pastore aparecían por dentro para recibir. Ellos elegían si el balón iba a la banda, donde los laterales se exponían al subir de forma simultánea, o si iba al doble ‘9’ Cavani-Ibrahimović. Este dibujo era a la par novedoso y arriesgado. Un fallo en la cadena de pases podría suponer, con los laterales desplegados, un contragolpe mortal por las bandas. Sin embargo, el Guingamp no daba señales de vida y no se aprovechó. De hecho, tanta presencia de atacantes en su campo acabó por desdibujar del todo su repliegue. Su portero, el internacional maliense Mamadou Samassa, ganó protagonismo.

PSGEAG4El PSG jugó 10 minutos con un 4-2-2-2 muy ofensivo. Infografía: Share My Tactics.

Este dibujo también duró 10 minutos, pues Lucas Moura acabó el partido como volante derecho al entrar por Pastore. El único perfil asimétrico del esquema en los últimos instantes del Trophée des Champions fue el de Chantôme, el cual no pudo ser explotado por un Beauvue agotado físicamente tras tanto repliegue guingampais. Las probaturas de Blanc parecían experimentos ocasionales, propios de un partido “fácil”. Habrá que esperar para ver si se repiten durante una temporada que, como la pasada, ha empezado con un título para el PSG. Ahora, los parisinos regresan a suelo francés para inaugurar la Ligue 1 el viernes en Reims (20:30 CEST). El Guingamp, por su parte, tiene que revisar muchas cuestiones de su juego para recuperar la carismática identidad que les llevó a la salvación y al título copero hace pocos meses. Abren su liga particular en casa el sábado (21:00 CEST) ante un equipo que, como ellos, jugará la UEFA Europa League: el AS Saint-Étienne. Otra derrota con esta imagen podría encender las alarmas en el Stade du Roudourou.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Impecable análisis, David. Justo ahora estaba terminando de ver el partido y sin duda la superioridad del PSG fue muy nítida. Con balón el equipo jugaba como quería, haciendo valer su solvencia técnica para tocar, circular y, casi por inercia, encontrar las ocasiones. Además quisiera destacar la supremacía técnica de Ibra, es un escándalo, y la serenidad que Verratti transmite a todas sus intervenciones. Luego, sin balón, los de Blanc supieron replegar bien y controlar a su rival dándole el balón pero negándole los espacios. El Guingamp solo pudo intentar atacar, pero acababa siendo inofensivo (lo que se sumaba a su vulnerabilidad defensiva). Sin duda, enormes distancias entre ambos equipos en esta Supercopa. Lo dicho David, un placer leer análisis así.

Un saludo a todos.

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