Un PSG sobrado ante el reto lionés

Pese a influir menos que de costumbre en el juego del PSG, Ibrahimović marcó dos goles de penalti y ya es pichichi. Foto: Hasegawa Takashi.

El PSG de Laurent Blanc ha vuelto a demostrar que sus grandes números en lo que va de temporada se deben a un buen juego y a un gran rendimiento colectivo. En esta ocasión, ha empezado el mes de diciembre deshaciéndose con facilidad (4-0) de uno de los históricos del país como es el Olympique de Lyon, que por muy venido a menos que esté tradicionalmente plantea batalla en los grandes duelos de la Ligue 1. En su visita de esta temporada al Parc des Princes, el conjunto de Rémi Garde se tuvo que adaptar a las bajas en el ataque de Gomis y Briand. Pese a ello, le planteó un reto líder del campeonato: superar un bloque defensivo de 9 hombres (5+4). Los parisinos empezaron con alguna dificultad y abrieron el marcador con una acción a balón parado. Pero a partir de ahí aplastaron. Cómodamente. Sobrándole casi toda la segunda parte. Como buen equipo grande de Europa que es.

Garde tuvo que cambiar el 4-4-2 en rombo que tan buen rendimiento le había dado en el mes de noviembre (5 partidos sin perder consecutivos) por las lesiones mencionadas. Optó por un innovador 3-5-1-1 que se convertía en 5-3-1-1 en fase defensiva. Tres centrales puros como Umtiti, Biševac y Koné estaban protegiendo la portería de Vercoutre. Por dentro, Gonalons ejercía de mediocentro y por delante se mantenía la estructura del rombo, algo más ofensiva de lo habitual: Fofana como interior de presión en la derecha, Grenier como interior de llegada en la izquierda y Gourcuff como mediapunta. Bedimo y Miguel Lopes, carrileros, estaban abiertos a bandas completando el once con Lacazette, único ‘9’ disponible en el primer equipo. La intención del OL era clara: que el PSG, con la posesión y la iniciativa del partido, no pudiese atravesar el muro que se forma en fase defensiva con el retroceso de los carrileros, de los interiores y de Gourcuff. El PSG de Blanc iba a tener problemas en la primera media hora de partido. El 4-3-3 clásico lo completaban los jugadores del once base salvo Matuidi y Lavezzi, suplidos por Pastore (volvió a ser interior) y Lucas Moura.

Motta no encontraba salida, ni siquiera en largo, porque el OL impedía que los 4 hombres que están por detrás de Ibrahimović se introdujesen entre líneas. El punta sueco no podía ofrecerse en la elaboración con esos ya clásicos apoyos en la divisoria porque no tenía espacio para retroceder. Verratti y Pastore se acercaban a Motta pero poco podían hacer hacia el área de Vercoutre ante la presencia de Grenier, Gourcuff y Fofana replegados. Los intentos de pase vertical acababan en pérdidas que el OL intentó aprovechar al contragolpe, con Grenier, Gourcuff y Lacazette casi uno al lado del otro por dentro. Los tres aparecían dentro del área y los carrileros se desplegaban en ataque de forma correcta, pero pocas fueron las ocasiones en las que superaron a la zaga parisina, sólida con las ayudas de los tres centrocampistas. La vez que más cerca estuvo de adelantarse el cuadro de Garde fue en un disparo al travesaño de Lacazette, que se le escapó al mismísimo Thiago Silva por lo escurridizo de sus movimientos en el área.

Al PSG solo le funcionaban dos vías de ataque. Una de ellas era muy previsible: el juego exterior. El OL cerraba por dentro y obligaba a los de Blanc a profundizar por las bandas, y lo hacía especialmente por la izquierda, donde Maxwell y Cavani empezaron castigando al lado débil de la zaga lionesa (Bakary KonéMiguel Lopes) hasta que su impacto se redujo por las ayudas defensivas. La otra vía era la distribución en altura de Verratti, que desde la zona del interior diestro lograba filtrar algún buen pase entre tanto jugador blanco hacia la zona de Ibrahimović. Pasada la media hora, y con el PSG dominando pero lejos del arco de Vercoutre, llegó el 1-0 en un córner puesto por Moura, rematado por Cavani y mal defendido por Gonalons. El balón parado, ese recurso que no entiende de méritos, sirvió a los de Blanc para desatascar el partido. Desde ese momento, el OL se desconcentró. Fofana no apoyaba a Gonalons y este era incapaz de evitar que Pastore encontrase espacios. En una jugada así, 5 minutos después del 1-0, llegó el pase del argentino a Cavani, que se coló entre Umtiti y Biševac y que fue derribado por Vercoutre en un claro penalti. Ibrahimović hirió de muerte al Olympique de Lyon desde los 11 metros.

Pese a influir menos que de costumbre en el juego del PSG, Ibrahimović marcó dos goles de penalti y ya es pichichi. Foto: Hasegawa Takashi.

Lo acabó de rematar Laurent Blanc con su cambio en el descanso. Fuera Motta, dentro Matuidi. Lejos de colocar a Verratti de mediocentro y a Matuidi como interior a la altura de Pastore, el francés se colocó en la zona del ‘5’, provocando un empuje importante del PSG hacia el área rival. El equipo capitalino se instaló prácticamente en los tres cuartos de campo del Olympique de Lyon. Les gonnes se deshicieron. La reducción forzada de metros les llevaba a dejar más espacios. Y lo que es peor: ya ni siquiera tenían posibilidades de contragolpe. El equipo de París era una apisonadora que estaba buscando el cuarto gol antes que el tercero. Paradójicamente, y pese a que aumentó considerablemente sus mecanismos ofensivos, se encontró con el 3-0 en otro córner, también puesto por Moura y esta vez rematado en una segunda jugada por Thiago Silva. Verratti y Matuidi se intercambiaron las posiciones. No hacía falta empujar más: el OL tiraba la toalla. Ahí comenzó una serie de sempiternas cadenas de pases que provocaban los olés del público. El Olympique de Lyon perseguía el cuero sin apenas presionar, motivado desde la hora de juego solo por su orgullo. Garde probó a meter a un jugador de banda como Danic y a Ferri escorado a la derecha para intentar contragolpear por los costados, e incluso acabó con Pléa de falso ‘9’, pero fueron decisiones intrascendentes, pues sus jugadores apenas tenían el balón en su poder. Umtiti acabó destrozando más si cabe la moral de su equipo empotrándose contra Ibrahimović a falta de 10 minutos. El sueco marcó el 4º del partido para superar a Cavani y a Falcao en lo alto de la tabla de pichichis.

El PSG sigue líder intratable e invicto. Ningún rival (ya sea pequeño, grande o histórico) ha podido con él. Son “solo” 4 los puntos le separan del Lille. Y 5 los que lo hacen del AS Monaco. Pero la sensación generalizada, cada vez con más motivo, es que el PSG de Blanc va muy en serio. Quiere arrasar en Francia y lucirse en la competición del balón estrellado. Y va por muy buen camino.

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3 comments

13 de los 15 partidos de Liga con la puerta a 0. Me uno a Sergio. Esto merece un artículo y una comparativa con casos semejantes. 10 partidos seguidos sin encajar un gol, 900 minutos son mucha tela…

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