Un Vikingo navegando por el Ródano

Geoffroy Guichard Saint-Étienne Europa (Altrensa)

No daba pie con bola, corría a todas pero no tocaba ninguna, siendo el más alto ni siquiera ganaba los saltos. Su equipo sufría. Pero tuvo una sola oportunidad, golpeó al balón regular tirando a mal y marcó. Ayer Alexander Soderlund, parafraseando a Javier Mascherano, se convirtió en héroe.

El derbi del Ródano, ese partido que enfrenta a los principales equipos de dos ciudades separadas por apenas 50 kilómetros, fue ayer un partido decantado por una jugada aislada que probablemente no hizo justicia a lo visto en el terreno de juego. Salió el equipo local con un once preparado para jugar al contraataque, con los jugadores más rápidos de los que dispone Chrisptophe Galtier. Alineó a Monnet-Paquet y Bahebeck, incrustados en las bandas, y al noruego Soderlund, que ayer jugaba su segundo partido y que ha llegado del Rosenborg por la baja del esloveno Robert Beric, como hombre boya para bajar balones para que Benjamin Corgnet pudiera aprovechar esos rechazos y disparar a las flechas ya mencionadas abiertas en banda. En la zona de atrás la consigna del técnico local también era muy clara: pocas contemplaciones y despejar todo lo que se acerque, algo que favorece el juego físico y tosco de los dos centrales “verdes”, Florentin Pogba y el senegalés Sall. Hay que decir que el plan no le funcionó muy bien a Galtier, y es que pese a llegar empatados a puntos en la tabla, la diferencia de calidad entre los vecinos sigue siendo muy clara en favor del equipo que ahora prepara Bruno Génésio. El aún flamante entrenador del equipo ayer visitante aceptó el reto de tener el balón prácticamente todo el partido, y aunque tuvo problemas para crear ocasiones en la primera mitad, se apoyó en el descaro de Rachid Ghezzal para crear todas las ocasiones del primer tiempo, en la que solo un muy inspirado Ruffier salvó los muebles del Saint-Étienne.

Mathieu Valbuena fue suplente ayer en estadio Geoffroy-Guichard para sorpresa de muchos. Mientras el pequeño mediapunta de Bruges calentaba en la banda, el gol se iba acercando todavía más a su trinchera, la que ayer vestía de rojo, que con un claro 4-3-3 seguía desplegado buscando el gol de forma evidente. La mejor ocasión la tuvo de nuevo Ghezzhal con un disparo que tras rozar en Théophile Catherine sorprendió a Ruffier y acabó impactando en el larguero con el cancerbero ya superado. Y entró Valbuena. Cuando el temor se instaló entre la afición local y como suele marcar la norma general del fútbol, sucedió lo inesperado: Monnet-Paquet robó un balón lanzándose al suelo, se lo dió a Soderlund y el resto ya es historia de los derbis mundiales.

Foto de portada: Altrensa

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2 comments

Cuanto me alegre por el gol, como se caía el estadio, tiene una emoción este partido diferente a todos los demás, un equipo que no estaba jugando a nada roba un balón en un mal control la coge el delantero recien fichado le pega mal a la bola el portero la rechaza peor aun y para dentro. Locura

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