Valbuena no se esconde en su regreso al Velodrome

Marsella Velodrome - Desing_Ex

Ni por su constitución física, su peinado o el color de sus botas. Sólo hacía falta cerrar los ojos y activar el oído para identificar a Mathieu Valbuena. El Velodrome tenía preparada una recepción hostil para el que fue uno de sus iconos después de 8 años en la entidad. En verano de 2014 se marchó a Rusia para jugar en el Dinamo de Moscú y apenas doce meses después ha regresado a Francia para ponerse la camiseta de uno de los grandes rivales del conjunto marsellés, el Olympique de Lyon. La decisión no ha sentado demasiado bien en la ciudad del sur del país.

“El Marsella me compró por una miseria y me vendió por una buena suma de dinero. Para tratarse de un ‘traidor’ no está nada mal”, comentaba el propio Valbuena en la previa del encuentro. Sin embargo, el pequeño Mathieu también fue protagonista sobre el césped con una actuación brillante en la que asumió la responsabilidad y lideró a su nuevo equipo en un escenario complicado, ante un OM que venía de ganar dos partidos oficiales de forma consecutiva por primera vez desde mayo. El Lyon, con Darder de titular por primera vez desde su fichaje, controló el encuentro en los compases iniciales aunque le faltó intimidar un poco más. No obstante, poco a poco se empieza a ver a Lacazette más implicado entre líneas, con un nivel de actividad y también de acierto superior al de choques anteriores. Poco a poco el 10 fue entrando en juego y se juntó con Valbuena, que necesita socios para que sus toques y destellos creativos se transformen en acciones de peligro. Cuando recibe entre líneas, se evidencia que Valbuena es un centrocampista y no un delantero, como ocurre con el lesionado Fekir. El instinto le pide algo distinto que al joven canterano lyonnais.

Valbuena llega desde el Dinamo de Moscú para aumentar la creatividad del Olympique de Lyon. Foto: www.rsca.be
Valbuena ha cambiado Marsella por Lyon después de un año en Moscú. Foto: www.rsca.be

Así Valbuena encontró a Lacazette con un pase entre líneas que dejó solo al delantero ante Mandanda. Lacazette quiso regatear al arquero y provocó un penalty que él mismo transformó, desquitándose así de la espina que supuso el tiro fallado el pasado miércoles ante el Gent. Con el marcador a favor, Lacazette pudo sentenciar el choque tras una asistencia brillante de Tolisso, que lo volvió a habilitar ante el guardameta marsellés. Pero esta vez su disparo se estrelló en el poste. Cabe destacar el rol de Corentin Tolisso como pasador, pues dejó dos o tres buenas asistencias con envíos que superaban a varias filas de adversarios.

Al Olympique de Marsella le faltó precisión en campo contrario. Ni Cabella intervino en la banda izquierda y ni Alessandrini estuvo acertado en la derecha. El propio Alessandrini fue uno de los futbolistas más activos, pero siempre había jugadores del OL pendientes de salir a la ayuda, del mismo modo que el físico de Umtiti limitó la influencia del potente Batshuayi. Sin desequilibrio por fuera ni una participación destacada de los interiores, Lucas Silva y Abdel Barrada, el OM llegó muy poco y el partido se fue calentando a medida que Valbuena cogía la pelota y la escondía entre pitidos, patadas y cargas duras. Así provocó la expulsión de Alessandrini antes del descanso, cuando el extremo francés entró por detrás al ex del Marsella con una dureza desmedida.

Lacazette Lyon Focus
Lacazette anotó su primer gol esta temporada. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, el Olympique de Lyon no supo administrar la superioridad numérica, de una forma similar a lo que le ocurrió el pasado miércoles ante el Gent. Con el marcador a favor y un hombre más, no llegó a controlar el ritmo del choque, no rebajó las pulsaciones ni enfrió al público marsellés en un duelo cada vez más tosco. Tanto era así que el partido se paró durante más de 20 minutos porque la afición local tiró todo tipo de objetos (botellas de cristal incluidas) al césped en ambos fondos, una situación del todo lamentable que provocó la suspensión parcial del encuentro y que dejó imágenes esperpénticas, como el OM saltando varios minutos antes al terreno de juego para calentar de nuevo con el balón mientras OL y equipo arbitral esperaban en los vestuarios al mismo tiempo que el club marsellés comentaba el espíritu con el que la grada afrontaba el parón.

El partido se reanudó y entró en el caos y el descontrol, con el OL verticalizando el juego cada vez que tenía la posesión y el OM aprovechándose el constante ir y venir que le beneficiaba, pues era un escenario en el que apenas se percibía la inferioridad numérica. Empató Rekik a la salida de un córner, N’Koudou hizo mucho daño con su atrevimiento, velocidad y electricidad en un contexto que le propiciaba espacios y Valbuena desaprovechó dos oportunidades para anotar el 1-2 definitivo y convertirse en héroe y villano a partes iguales. Al final, el empate no termina de satisfacer a nadie en una jornada en la que tanto PSG como Monaco han pinchado.

Foto de portada: Desing_Ex

Related posts

Deja un comentario

*