Cuando mantener la normalidad es imposible

Silenci Euopen editado

“Vieron cosas que nunca deberían haber visto”, afirmaba en RAC1 Ángel Cortés, director deportivo del KAS Eupen. El conjunto belga protagoniza una de las historias de la actual edición del MIC. Si en años anteriores vimos equipos que no llegaron al torneo por motivos logísticos, esta vez la explosión perpetrada en el aeropuerto de Bruselas tocó de cerca a uno de los clubes invitados al MIC. Los jugadores del cadete se encontraban en el aeropuerto belga el pasado martes, en una zona cercana a la primera explosión, y obviamente el vuelo que los tenía que llevar a Barcelona jamás despegó. La expedición del Eupen salió ilesa del atentado y a pesar de lo vivido el club mantuvo su intención de participar en el MIC e inició la ruta alternativa hacia el torneo. Con la excepción de uno de los futbolistas, la plantilla del Eupen se subió a un autobús el martes por la noche y viajó a Catalunya por carretera. Incluso los padres de los futbolistas se han sumado a la expedición. A primera hora de la tarde del miércoles, el autobús llegó al hotel de Lloret de Mar, donde se encontraron con una recepción sorpresa en forma de ovación multitudinaria.

De esta forma el club belga intentó mantener la normalidad en un escenario absolutamente extraordinario e intentar que el fútbol vehiculara una vía de escape para unos futbolistas que debían pasar una semana en la Costa Brava conviviendo con varios de los mejores jugadores nacidos en el año 2000. Jugadores de la misma edad contra los que competirían para mejorar a nivel futbolístico y comprobar su verdadero potencial. No será exactamente así, aunque puede que sirva para intentar despejar la cabeza de los integrantes de la expedición durante unos pocos días, pese al recuerdo reciente de lo acontecido en Bruselas. A pesar de todas estas circunstancias, el Eupen compitió el primer día del MIC. No jugó en Llagostera a las 16:00, como estaba previsto, sino en Lloret a las 20:00, para permitir un cierto margen de descanso tras el viaje por carretera.

“Queremos que el Eupen sea un reflejo de la Bélgica plural”. Ángel Cortés.

El minuto de silencio previo al encuentro, ya de noche en un campo oscuro únicamente iluminado por los focos artificiales, fue la última excepcionalidad vivida sobre el césped de Lloret. Cuando empezó a rodar el balón, los futbolistas parecieron olvidar todo lo vivido en las horas previas. Todo se difuminó y solo enfocaron el esférico. Lo movieron a buena velocidad, con criterio y profundidad, sobre todo por la banda derecha. Todo podía parecer normal para alguien que no conociera los antecedentes, pero no lo era. Las celebraciones de los goles no eran las habituales para un primer día de torneo, como tampoco lo eran los constantes cambios en el banquillo para no acumular más minutos de la cuenta en las piernas de los futbolistas, ni el número las cámaras que rodeaban el césped en un partido entre dos conjuntos que no aspiran a ganar el título. Ni siquiera era normal la agresiva presión al guardameta que dio pie al tercer gol, tras un balón robado al mismísimo portero en el área del CF Reale Laguna canario, seguramente fruto de una mezcla entre una motivación especial y una conjura para esforzarse al máximo en un escenario de máxima senisibilidad a nivel emotivo.

A los 13 minutos, el KAS Eupen ganaba por 3-0. El partido terminó con un contundente 4-1, con dianas de Alexis Modico, Antonio Rallegri, Marciano Aziz y Nicolas Cubedo.

Eupen celebra editado

Los jugadores del Eupen celebran uno de los goles.
Fotografías: MarcadorInt (T0dos los derechos reservados).

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