Cuando caer goleado no importa

Parece difícil que un entrenador se pueda marchar contento al hotel cuando su equipo ha perdido por 7-0. Pero cuando el rival es Brasil y tu club el Gan Yavne de Israel se puede llegar a comprender. Este equipo comparte nombre con una ciudad hebrea de 22.000 habitantes y tuvo la oportunidad de debutar ayer en el MIC ante las futuras estrellas brasileñas. En unos años estos 20 afortunados adolescentes podrán decir que jugaron contra los emergentes Pepê o Jairo y que les robaron un balón, igual que hacen ahora los chicos que coincidieron en 2008 con Coutinho y Neymar.

Los cincuenta minutos de partido acabaron en 7-0, pero ellos habrían seguido jugando hasta anotar su gol y, aunque necesitaran tres horas para conseguirlo, alcanzar así una felicidad aún mayor. No estuvieron cerca, sino todo lo contrario. No obstante, jamás una derrota tan abultada tuvo un sabor tan dulce.

Lo reflejan las declaraciones del entrenador del Gan Yavne tras el pitido final: “Poder jugar ante Brasil es una gran oportunidad. Son las superestrellas del fútbol.”. La admiración del conjunto israelí hacia su rival era equiparable a la de cualquier aficionado: elogios tras el partido, diversas fotografías (de familia e individuales) y alegría por haber formado parte del espectáculo en Hostalric. Uno de los jóvenes israelíes plasmaba con acierto la resignación de la plantilla: “Listos, rápidos, fuertes, ¿qué podemos hacer?

Sin embargo, al Gan Yavne aún le quedan un par de partidos por delante. Sus rivales de hoy, Gimnàstic de Manresa i Sant Feliu de Guíxols, les permiten soñar con regresar a Israel con algún punto sumado. Pero, aun así, sus ojos no brillarán del mismo modo al hablar de estos posibles triunfos como cuando cuenten la historia de su abultada derrota. 7-0. Pero contra Brasil.

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Foto de familia del Gan Yavne con la selección brasileña

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