La potencia ecuatoriana y la disciplina oriental sin resultados

MLa variedad de equipos procedentes de los cinco continentes es uno de los atractivos de este MIC. No deja de ser una evidencia, está claro. Ello nos permite observar los diferentes estilos de fútbol que se inculcan a los jóvenes aspirantes en otros puntos del planeta. El fútbol es algo en constante evolución y cambio. Unos optan por confiar en una filosofía cuyo crédito va más allá de los resultados obtenidos. Otros sin embargo, varíar su formación de un año a otro les ha hecho quedarse inesperadamente a medio camino.

Éste último caso es el del Sport Norte América. Seguramente una de las decepciones del torneo en categoría juvenil. Sin ser favoritos en la pasada edición, se plantaron en la gran final superando a rivales de gran entidad. Causaron grata sensación. El portentoso físico de alguno de sus jugadores es admirable. Pero no sólo viven de la potencia, sino que aúnan una calidad de la que pronto hablaremos a mayor escala. Realmente es uno de esos equipos que cuando lo ves primera vez te dejan la sensación de que debe llegar lejos. En esta decimotercera edición, la vitola de finalista era complicada de igualar. Su grupo no era complicado pero tuvieron que tirar de calculadora para no caer en la fase de consolación. Lo que hubiera sido un descalabro mayúsculo para un conjunto que cuenta con jugadores que ya han disputado Copa Libertadores, por ejemplo.

Desde fuera se observaban claramente entre dos y tres factores que no ayudaban al buen funcionamiento. El primero la falta de gol en partidos ciertamente igualados. Preocupante. Aunque su juego no era del todo fluido, a lo largo del encuentro disponían de suficientes ocasiones delante del marco contrario como para marcar unas diferencias goleadoras que a la postre, acabaron siendo decisivas en el devenir del equipo dirigido por el albanés Febrón Ziu. El segundo factor en cuestión era el juego. La sensación desde la grada, que siempre es demasiado gratuita aunque en este caso compartida por muchos de los que seguimos el torneo, era que tenían más fútbol del que ofrecían. Podían dar más y de mejor manera. En parte esto nos lleva a la tercera cuestión. Soy de los que piensan que los jugadores son un reflejo de su entrenador, o del equipo técnico que les rodea. Es como todo buen padre con sus hijos. Desde el primer minuto del primer partido, se palpaba demasiada presión hacia los colegiados. Es cierto que no fueron de lo más destacable del torneo, pero normalmente acaba siendo una distracción para los chicos y éstos se terminan contagiando de la actitud de sus mentores. Estaban más pendientes de generar controversia, que de jugar al fútbol. Y ya saben cómo se las gastan los árbitros cuando les presionas desde el minuto uno. Mi lectura es que se sentían impotentes por no plasmar su superioridad sobre el césped. No era cuestión de buscar justificaciones externas. Sólo fútbol. Una verdadera lástima.

Durante uno de los partidos de máxima igualdad (Sport Norte América 0–0 Gramenet), pudimos conversar con el entrenador que les llevo a la finalísima del pasado año, Ángel Gómez. Ahora en España, Ángel no quiso perder detalle de sus ex pupilos, a los que sigue y conoce a la perfección. Nos habló, entre otros, de Henry Rúa, jugador de Tijuana con tan sólo 16 años. Combina potencia física y un fino toque de izquierda. Anótelo en su agenda desde ya.

Ángel Gómez

Del estilo sudamericano al oriental. Más concretamente al japonés. En categoría juvenil se dieron cita hasta cinco equipos nipones. De los que, a la postre, esperábamos algo más. Sólo dos equipos (Kawasaki Frontale y TRP FC), se plantaron en la fase final de Octavos. El resto fueron directamente a la fase de consolación. Sin embargo, como ya adelantábamos al inicio, daba la impresión de que el estilo y la forma de jugar imperaban más allá de la victoria o la derrota. No importaba perder si el equipo había seguido su patrón habitual. Disciplina y formación.

En general eran poco competitivos contra equipos exigentes y bastante inocentes. Tácticamente correctos, ordenados, no solía destacar ningún jugador por encima de otro. Muy homogéneos. Lo más sugerente era la manera de verlos jugar. Toques cortos, mucha combinación y en ningún caso optar por el balón largo. Les gusta llamarlo tiki-taka. Tienen muy interiorizado que su modelo a seguir es que abanderan el Barça y la Selección Española.

A la finalización del Espanyol 3-2 Kawasaki pudimos dialogar con Yoshi, el guía de la expedición japonesa. Probablemente el equipo más competitivo, con diferencia, de los cinco que disputaron el torneo en categoría juvenil.

Yoshi – Kawasaki

En la primera jornada de partidos, la nota curiosa nos la dejaron los jugadores del Sakuyo Futuro. Su calentamiento previo al debut ante Athletic Club sorprendió a todo aquel que rondaba por el Municipal de Cassà. Nos hizo quitar la vista al partido que se estaba disputando en ese momento para centrar nuestra atención en sus ejercicios. Tan común y habitual para ellos, como llamativo y novedoso para nosotros. Un ritual de cultura japonesa que, al parecer, siguen siempre antes de cada partido como forma de concentración. Échele un vistazo y tome nota, si es necesario.

Sakuyo Futuro

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