Forward, forward

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Se despertó el MIC en Santa Coloma de Farners con una exhibición del Juvenil A azulgrana, un 6-0 en octavos de final precedido por toda una lección de juego posicional, posesión efectiva del balón y un extraordinario rigor táctico. Todas las virtudes del estilo ‘Masía’ personificadas en el equipo de Fran Garcia Pimienta. Un hombre que, permítanme el inciso, se merece uno y mil artículos por su extensa y extraordinaria labor en un gremio, el de formador, que demasiadas veces suele estar reservado para ‘amiguísimos’ y para que exfutbolistas de renombre se fogueen con sus primeras prácticas en el arte de entrenar. Francesc Xavier Garcia Pimienta no es ni una cosa ni otra y, quizá por ello, no ha tenido aún la suerte que tarde o temprano le llegará, seguro. Recuerden su nombre.

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El caso es que, después de observar una clasificación con guante blanco, era el tiempo para un Lloret-Adelaide United. Apetecía muchísimo ver al conjunto australiano y los aussies no decepcionaron en absoluto con su juego que en nada se parecía a lo que habíamos visto minutos antes. Ni mejor ni peor, simplemente otro deporte igualmente brillante y admirable. Un equipo técnicamente limitado arriba pero con unas pautas y un objetivo muy claro: “¡Forward, forward!” Gritaba el entrenador australiano cada vez que el balón duraba más de dos segundo en posesión de alguno de sus centrales. Un hombre curioso, el míster del Adelaide, con su gorra y su melena de ‘Cocodrilo Dandy’ que vociferaba palabras en un indescifrable acento australiano del que sólo llegué a comprender ‘run’ y ‘drop in’ tras oirlas repetidas cien veces. Correr, correr y correr hasta la saciedad. Este es el estilo de Adelaide, me atrevería a decir el equipo con más poderío físico del torneo. No sólo por su altura, sino también por el impresionante tono muscular de jugadores aún en edad juvenil. De entre todos ellos cabe destacar dos hombres, el central Ruol Tongyik y el delantero Antoni Tromboli. Ellos marcaban el carácter del equipo: unas condiciones técnicas normales pero no excelentes, un despliegue descomunal, una perfecta comprensión del juego y una enorme capacidad de sacrificio.

Toda una lección

Al final, empate a cero y tanda de penaltis. Una tanda enormemente sufrida que cayó para los australianos, que no podían haber pasado de otra manera que no fuese a base de épica. El Adelaide United se clasificó para los cuartos de final, donde caería posteriormente eliminado a manos de un Málaga muy superior (4-0). Sin embargo, estos chicos pueden estar sumamente orgullosos del trabajo realizado; suplieron en todo momento las carencias de su juego gracias a su mayor virtud, una de las más importantes en este deporte: ser una auténtica máquina de competir, un grupo solidísimo, compacto y agresivo. Ayer hablábamos de la globalidad del fútbol y hoy el MIC nos ha vuelto a demostrar la misma tendencia. Señoras y señores, despídanse del tiempo de las cenicientas y de los países débiles. El fútbol avanza a pasos agigantados y el Adelaide hoy ha dado buena muestra de ello.

Fotos: Víctor Cervantes.

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