Málaga-Atlético, una final de contrastes

Malaga FCB

En mitad de una gran expectación durante ambas Semifinales disputadas en Lloret de Mar, Málaga y Atlético de Madrid se ganaron luchar mañana por la corona juvenil en este MIC 2015 (12.15h). Los blanquiazules consiguieron sobreponerse de forma merecida al gol inicial azulgrana sin perder en ningún momento la compostura (1-2) tras cuajar un excelente torneo tanto en números como en fútbol. Seguidamente, groguets y rojiblancos firmaron un choque igualado que se decidió a través de una jugada de estrategia tras una falta (0-1). El equipo colchonero, después de una discreta temporada liguera –pese a la buena imagen en su recorrido europeo- se planta en la final con esfuerzo y sufrimiento.

fcb juvenil

Los jugadores del Barcelona durante el tiempo de descanso de la Semifinal frente al Málaga. (Foto: MarcadorInt)

Lección de reacción

La primera ‘semi’ arrancó con tintes típico-tópicos de un encuentro de este calibre: mucho respeto y poco riesgo entre ambos. Nadie quería pagar caro un error inicial. Durante los primeros compases fue el Barcelona quien consiguió jugar más en campo contrario, generando algún que otro acercamiento sin finalización, o bien que no pudiera cortar la cobertura malaguista. En especial el central Javier Mérida. Imperial en el cruce y con una salida de balón arriesgada pero con enorme decisión y acierto en la división para crear superioridad.

Al poco llegó el primer tanto, obra de Aitor Cantalapiedra, en un golpe de suerte de bella factura para los culés. El castigo no pareció afectar al vigente campeón, que inmediatamente tomó las riendas del partido, cedida en parte por un Barcelona más replegado, en el que apenas entraron en juego futbolistas como Sarsanedas, eje de la construcción.

La réplica en forma de empate tampoco se hizo esperar. Lo maduró bien el conjunto dirigido por Francisco Manuel Ruano, sabiendo qué hacer y cómo en cada momento. Automatismos, lectura del partido. A través de un centro medido desde la derecha de David Ramos, rematado de cabeza merced a un poderoso salto por Santi López, anticipándose a la zaga rival. Todo volvía a empezar. O no. A diferencia del 1-0 para el Málaga, este 1-1 sí supuso cierto golpe para los catalanes, que intentaron rearmarse al descanso.

Pues a poco de reanudarse el envite, ‘Kuki’ Zalazar volteó el luminoso gracias a una jugada individual en la frontal. La defensa dejó que el joven atacante internacional driblara, pensara y cargara su pierna izquierda para batir por bajo a Guillermo Lara. Éxtasis malacitano.

A partir de entonces, los andaluces controlaron el ‘timming’. No sentenciaron pero sí consiguieron minimizar a su rival -desquiciado-, más allá de un testarazo de Adrià Vilanova, falto de convicción y desviado por el meta Samuel Casado en última instancia. El central azulgrana –incluso- acabó de delantero centro, a la desesperada y sin efecto. La insistencia en el juego directo azulgrana fue un aliado para el bloque adiestrado por Ruano. Y en esas que pudo dar la puntilla al contragolpe, con un detallazo de la clase que atesora el centrocampista Pablo Fornals.

El Málaga se ganó luchar por la revalida brindando una versión mejorada de la ofrecida el pasado año pese a las ausencias, dando una lección de cómo remontarle a un Barcelona –más normal y corriente- en un limitado contexto de cincuenta minutos de juego.

 

atletico juvenil

Armando de la Morena, entrenador del Atlético, aleccionando a sus pupilos. (Foto: Marcadorint)

Un detalle deshizo la igualdad

Otro de los tópicos más manidos en el mundo del fútbol cobró realidad en el resultado final de la Semifinal que disputaron Villarreal y Atlético de Madrid: quien perdona, lo acaba pagando.

De eso precisamente se lamentaba el técnico amarillo una vez cumplido el juego. “Tuvimos varias en la primera mitad y no acertamos”, manifestaba Pere Martí en el túnel de vestuarios. Su equipo dispuso de hasta cuatro ocasiones claras para abrir la lata durante el primer tiempo y en las cuatro se encontró con la figura de Guille Pérez, nuevamente inspirado bajo palos.

El ‘nueve’ amarillo Darío Poveda tuvo en sus botas dos de ellas, pero careció de acierto ante el meta. En cualquier caso, hasta que se diluyó en la segunda mitad, Poveda causó bastantes problemas a la cobertura colchonera con su juego de espaldas asociativo y lectura inteligente de cómo atacar espacios aprovechando su zancada.

Mientras, el Atlético buscaba hacerse con la manija pero no encontraba la circulación deseada, entre otras cosas (como el buen trabajo amarillo) porque el encargado de dotar de equilibrio al equipo y marcar el ‘tempo’ –Saeid Ezatolahi– no parecía tener su tarde más lúcida en la entrega. Posteriormente sería expulsado, ya con ventaja rojiblanca por doble amarilla.

La balanza se desequilibró en una falta señalada a favor del Atlético, tras no haber decretado una para el Villarreal. Controversia. Los pupilos de Armando de la Morena aprovecharon para ejecutar la falta en corto con una apertura a la banda izquierda, cuyo centro al primer palo fue rematado por Ángel Torres. El golpe fue definitivo, a poco más de diez para final, para un Villarreal sin reacción a pesar de jugar con un hombre más. Y es que quien tuvo para sentenciar fue Amath Ndiaye, la ‘flecha’ de un Atlético que sin grandes alardes luchará por el título al enviar a casa al finalista de las últimas dos ediciones. La espina seguirá clavada en El Madrigal.

villarreal juvenil

De espaldas Pere Martí, técnico amarillo, dando instrucciones a sus pupilos durante el descanso (Foto: Marcadorint)

Related posts

Deja un comentario

*