Preguntas

Bielsismo

A lo largo del puñado de partidos que ofrece el MIC cada día, uno tiene mucho rato para darle vueltas a los asuntos. Hay varios de ellos que fueron recurrentes el pasado jueves y que encarnan distintos aspectos que de un modo u otro son recurrentes en el fútbol base, en todo tipo de torneos.

Cómo afrontar una goleada

La primera fase supone una criba entre los equipos TOP, los competitivos y el resto. A menudo los candidatos al título se miden a adversarios muy menores a los que golean y con los que se ensañan a gusto, a menudo incluso con la posibilidad de repartir dianas entre la mayoría de futbolistas. En estos partidos suelo empatizar con el débil, sea de un pueblo de la comarca de Girona o un club que ha recorrido el planeta entero para terminar cayendo derrotado de forma más que holgada, sea de Australia o Japón. Por mucha ilusión que te haga, es complicado no bajar los brazos, no darse por vencidos y esperar que los 50 minutos de partido no se hagan eternos, como a menudo ocurre con esos encuentros en los que se podría pitar perfectamente el final a la media parte.

celebración Espanyol - MarcadorInt
El Espanyol ha protagonizado varios de los resultados más abultados en la categoría cadete.

En estos escenarios nos encontramos todo tipo de equipos. Los que salen ya derrotados, pensando sólo en cuántos goles van a caer, los que aguantan al máximo hasta que se abre la lata, situación que hunde el plan inicial y rebaja el nivel de confianza, y aquellos que son capaces de mantener la intensidad y el ritmo hasta el final, sin pensar en el marcador. El Vidrerenca sería el primer caso (0-15 contra el Espanyol), la mayoría de rivales que se miden a Aspire corresponderían al segundo y el Bellmare Odawara respondería al tercer perfil.

Decenas de entrenadores en la grada

Todos tenemos un pequeño entrenador dentro que haría las cosas de un modo distinto al técnico de nuestro equipo, pero cuando el público de la grada lo conforman los padres de los futbolistas que luchan sobre el césped los entrenadores se multiplican a decenas en el estadio. A título personal no tengo ningún inconveniente con que se anime a los equipos o a los futbolistas en concreto, por supuesto, pero hay públicos que convierten la tribuna principal en un segundo banquillo en el que ejercen de contrapeso del técnico y dicen absolutamente lo contrario. Es bastante divertido cuando nos encontramos casos de academias que buscan implantar un juego de toque a menudo contracultural en lugares como el Reino Unido, Australia o Estados Unidos. Entonces los entrenadores proponen un juego de posición que implique salir jugando desde atrás para que los futbolistas mecanicen movimientos de salida y deban pensar las decisiones a ejecutar, que mediten todo lo que hagan y piensen en las consecuencias de cada acción. Pero esto, a menudo, supone que el balón circule hacia atrás en busca de una mejor opción de pase, lo que desespera a los familiares de los futbolistas del mismo modo que ha desesperado a aficiones enteras en aquellas instituciones que han intentado modificar el estilo tradicional. Asimismo, puede desembocar en un torrente de pérdidas de balón en zonas comprometidas que deriva en una goleada a la mínima que el rival de enfrente sea potente y eficaz de cara a portería (como sucedió con la Vidrerenca, que no solo encajó muchos goles, sino que perdió el balón siempre en su propia mitad de campo).

La entrenadora del Maccabi Haifa

Otro aspecto llamativo que no es menor, aunque quizás algún día no debería serlo, fue que por primera vez en cuatro años de torneo me encontré con una entrenadora al frente de un equipo masculino de la categoría cadete. Me la topé dirigiendo al Maccabi Haifa Nahalal israelí, club que ya fue semifinalista hace varios años y que ha terminado primero de grupo. Según la hoja de alineaciones, Inbal-ZIVA Nimni (escrito de esta forma) era la comandante del equipo de Haifa, que ganó con apuros al Adelaide United para certificar la primera posición del grupo. Es aquí cuando me pregunto hasta qué punto me debería sorprender encontrarme con esta circunstancia y cuánto camino queda por recorrer en un deporte en el que parece excepcional ver a un equipo de hombres (o niños) entrenado por una mujer

Entrenadora Maccabi
El Maccabi Haifa Nahalal es el único equipo dirigido por una mujer que me he encontrado en cuatro años.
Fotografías: MarcadorInt (Todos los derechos reservados).

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