El equipo que puso al Barça contra las cuerdas

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El grupo correspondiente a la ronda de octavos de final parecía fácil para el FC Barcelona. Sant Cugat Esport y VEFA Australia no suponían, a priori, una gran dificultad para el club culé, que venía de dejar buenas sensaciones en la primera fase. Ante rivales muy inferiores, sí, pero mejores que en el año anterior y con una hornada de futbolistas finos, con varios atacantes capaces de desequilibrar un choque igualado en cualquier detalle.

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Sant Cugat Esports y FC Barcelona se fotografían instantes antes de empezar su partido. Foto: MarcadorInt

Sin embargo, el debut contra el Sant Cugat no fue fácil. Mucho menos de lo que se podía intuir tras el 1-0 anotado por Dani Olmo (hijo del entrenador del Sabadell) a los 9 minutos de juego. Parecía un día más en el que un equipo modesto plantaba cara en los primeros compases a base de intensidad, ganas y correcciones del entrenador pero que con el paso de los minutos, y tras el primer gol, acababa desinflándose. El Sant Cugat apretaba a media altura y buscaba tapar los pases de los centrales para que la salida barcelonista no fuera cómoda. Logró minimizar a su rival durante un rato, pero poco a poco iba retrocediendo ante la calidad de Dani Morer, Aleñá y Busquets, sus tres centrocampistas.

Pero el Barça no mató el partido y poco a poco el Sant Cugat fue creyendo. Presionaba, tapaba, veía cómo las indicaciones de Julián Marín, su entrenador, surtían el efecto deseado. El técnico les gritaba y sus futbolistas respondían. Poco a poco su confianza fue creciendo. Recuperaban el balón al ocupar mejor los espacios y estar siempre atentos a las ayudas. Primero defendían y después, poco a poco, lograron salir de su campo gracias a su punta Víctor, que peleó todos los balones divididos. También destacó Pol Monells, que dejó algún detalle de técnica y varios regates que encendieron al público.

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Julián Marín, técnico del Sant Cugat. Foto: MarcadorInt

Creyó tanto el Sant Cugat que estuvo cerca de empatar antes del descanso y salió a buscar incluso más arriba a su rival en la segunda mitad. Llevó el partido a su terreno, se hizo con el control del esférico durante una larga fase del encuentro, gozó de alguna ocasión y acabó empatando el partido con un buen tanto de Pol Monells. De golpe, metió el miedo en el cuerpo del Barça, que se puso nervioso y se volcó. Pero el club vallesano resistió y aguantó el empate a uno, un botín maravilloso, tal y como nos comentaba su entrenador, Julián Marín, después del partido:

El formato del grupo de tres tiene un gran inconveniente, pues el cierre del grupo suele permitir que el último equipo que juega sepa cuántos goles tiene que marcar para deshacer un supuesto empate a 4 puntos. No obstante, penaliza enormemente cualquier error, ya que una derrota deja fuera a cualquier equipo en la gran mayoría de casos (salvo excepcional triple empate a una victoria). Tras el empate, jugó primero el Sant Cugat, que venció por 4-0. El Barça, que sabía que debía superar ese resultado para pasar de ronda, ganó por 8-0 y será cuartofinalista. Pero el susto y la lección que le propinó el Sant Cugat servirá para que estos jóvenes cadetes sigan aprendiendo.

Foto de portada: MarcadorInt

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