Albaneses suizos, suizos albaneses y la sombra de Kosovo

Shaqiri, de SebStanbury

Suiza juega en Albania con una plaza en el Mundial más o menos en juego. En mi cabeza visualizo dos estados profundamente diferentes. Suiza tiene fama de estado tranquilo. Se mataron entre ellos hace 300 años, pero ahora es un sitio tranquilo, limpio, con una economía estable… todos los tópicos son positivos si hablamos de Suiza. Los tópicos sobre Albania suelen ser malos y, como todos los tópicos, no siempre son ciertos. La historia de Albania es dura, llena de baches, de guerras y con quizás la dictadura más rara de Europa, con Enver Hoxha y su manía de construir búnkeres por todas partes. Incluso en medio de un río. Ahora estos búnkeres son discotecas, casas, almacenes…

Pese a la distancia, muchas cosas unen suizos y albaneses. Suiza no se podía imaginar que de alguna forma la guerra de Kosovo jugaría a su favor. Este conflicto no es sencillo, como tantos que tenemos por el este de Europa. No es sencillo pues la gente se posiciona con pasión y no considera válidos los argumentos de los otros. Kosovo, preciosa tierra enclavada entre el estado serbio y el albanés, es una tierra disputada por estas dos comunidades. Hace décadas que los albaneses son mayoría, así que pidieron ser independientes en su momento, unirse con Albania. Pero es una tierra históricamente clave en la identidad de los serbios. Aquí nació su cultura, aquí tienen símbolos muy valorados. Serbia siente Kosovo suya. Te sientas en una mesa con un albanés y piensas… pues tiene razón. Luego te tomas un café en Belgrado y… vaya, también tienen razón…

En Kosovo encontramos algunas de las iglesias serbias más bonitas del siglo XII y XIII, como la de Gracanica. Aquí tenía el corazón el reino serbio que fue conquistado por los turcos. Pero esta tierra de frontera, con el paso de los siglos, pasó a ser una región con mayoría de población albanesa. Serbia afirma tener aquí su corazón espiritual, pues aquí está el prado de los Mirlos de Kosovo Polje, donde las tropas serbias de Lazar Hrebeljanović fueron derrotadas por los turcos en 1389. De hecho, fue aquí donde Slobodan Milosevic hizo un discurso en 1989 para conmemorar los 600 años de la batalla, donde dejaba claro que él ya no tenía nada de socialista: era un nacionalista serbio. Moría Yugoslavia y nacían estados que pasarían por un parto doloroso, pues las fronteras no estaban claras. Uno de ellos, quizás el parto más largo, fue el del estado de Kosovo. Porque los años 80 ya había violencia allí. Mucho antes de la guerra de Bosnia, Robert David Kaplan, en su libro ” Fantasmas balcánicos “, recuerda como a finales de los 80 algunos corresponsales extranjeros olían en Pristina, capital kosovar, que los Balcanes eran un polvorín, cuando los jóvenes albaneses se enfrentaban con la policía yugoslava a la salida de los partidos del FC Pristina.

La iglesia de Gracanica. (Foto: Laurent Drouet)
La iglesia de Gracanica. (Foto: Laurent Drouet)

Kosovo forma parte de la identidad serbia: cánticos y leyendas medievales, una derrota mitificada, iglesias maravillosas atacadas por albaneses durante el conflicto… Pero los serbios ya hacía décadas que eran una minoría, y los albaneses sufrieron mucho durante décadas a pesar de ser mayoría, con problemas para expresarse en su lengua, para empezar. Después de años de opresión y conflictos, comenzó la guerra. Ya sabéis el final, aquí no nos queremos posicionar pues cuando más leemos más perdidos andamos. Siempre he pensado que en los dos bandos tenían gente capacitada para dialogar y también a criminales. Que la verdad no pertenece al 100% a unos u otros. Es un caso demasiado complejo como para dictar sentencia, pues se han cometido atrocidades en nombre de las dos causas. Ni el nombre es cosa fácil. En albanés, pondriamos Kosovë o Kosova. Aquí pondremos Kosovo al ser lo más usado en castellano.

Entre 1998 y 1999, según el Tribunal de derechos humanos, Milosevic quería practicar una limpieza étnica en Kosovo. Los guerrilleros (héroes o terroristas en función de unos o otros) del UÇK defendieron su posición. Pasó de todo. Los dos bandos mataron a civiles y miles de albaneses kosovares se fueron como pudieron. Y un estado que acogió a decenas de miles de refugiados fue… Suiza. Y aquí atamos cabos. Actualmente, la comunidad albanesa (tanto de origen kosovar como proveniente del estado albanés) es una de las más fuertes del país. Unas 300.000 personas. Y la relación no siempre ha sido sencilla. Muchos llegaron como refugiados, consiguiendo papeles. Otros estuvieron a escondidas y terminaron deportados.

Sin embargo, la comunidad kosovar tiene bastante peso. Suiza fue de los primeros estados en reconocer a Kosovo. El estado suizo abrió sus puertas a comunidades afectadas por diferentes conflictos (tamiles de Sri Lanka, Kurdos, kosovares… ), lo que disparó la inmigración. Según algunos trabajos el 60% de los suizos tiene algún familiar de origen inmigrante. Si los años 60 llegaban portugueses y españoles, los últimos años han llegado albaneses y africanos.

Muchos de estos kosovares que durante los años 90 llegaron a Suiza eran niños o bebés. Como suele ocurrir, para muchos jóvenes inmigrantes no es sencillo abrirse paso, y el deporte puede convertirse en una manera de triunfar. En 2009, la selección sub-17 suiza hizo historia al ganar el Mundial de su categoría ante Nigeria (que era la anfitriona). Era el primer título mundial para cualquier selección suiza, y llegó con un equipo en que casi todos los jugadores eran hijos de inmigrantes o nacidos en el extranjero. El gol de la final lo hizo Haris Seferovic, hijo de bosnios musulmanes. Otros integrantes de este equipo eran Ricardo Rodriguez (hijo de españoles), Pajtim Kasami, que es hijo de albaneses de Macedonia, Ijor Mijatovic de serbios, Joel Kiassumbua de congoleños, Andre Gonçalves de portugueses y Maik Nakic de bosnios.

Shaqiri, de SebStanbury
Xherdan Shaqiri, uno de los internacionales suizos nacidos en Kosovo (Foto: SebStanbury)

Algunos de aquellos jóvenes de 2009 ya han llegado a la selección absoluta. Es el caso de Nassim Ben Khalifa, hijo de tunecinos, y de Granit Xhaka. Suiza juega muchas veces con tres chicos nacidos en Kosovo: Xhaka, Valon Berhami y Xherdan Shaqiri. Otros internacionales nacidos en Kosovo son Admir Mehmedi y Albert Bunjaku. Y Dzemaili es de etnia albanesa pero nacido en Macedonia, en Tetovo, como sucede con Pajtim Kasami. Suiza está haciendo un trabajo de formación de nuevos talentos excelente, y la mayor parte de futbolistas son hijos de inmigrantes. Ahora, una cosa es jugar con Suiza y la otra integrarse del todo. Un ejemplo es el de Ivan Rakitic (Sevilla), nacido en Suiza pero que prefirió jugar con Croacia, la tierra de sus padres. Lo mismo ocurre con Zdravko Kuzmanovic, nacido en Thun pero internacional con Serbia.

La pregunta que se hace el fútbol suizo ahora mismo es la siguiente: ¿si algún día la federación de fútbol de Kosovo obtiene el reconocimiento oficial… qué harán Shaqiri, Xhaka, Bunjaku, Behrami o Mehmedi? Legalmente, podrán elegir para qué selección jugar. De momento, la UEFA y la FIFA no le dará la oficialidad a los kosovares hasta que las Naciones Unidas reconozcan del todo el estado kosovar. Y eso no se produce pues Serbia y su aliado, Rusia, defienden su posición. Cuentan que el presidente de la FIFA Joseph Blater defiende la postura de Kosovo. Y Michel Platini, en la UEFA, piensa diferente. El futuro de la selección kosovar, igualmente, depende de la política.

Xhaka ya ha afirmado que preferiría jugar con Kosovo, lo que no ha gustado a parte de la prensa suiza. Suiza, de hecho, ya vio como hace unos años Lorik Cana, criado en Suiza, escogía jugar con Albania. Cana, nacido en Pristina, es hijo de Agim Cana, un gran futbolista que jugó en la primera división yugoslava los años 70 con el FC Pristina. En los años 70 Agim Cana fichó por el FC Lausana suizo, y fue entonces cuando nació Lorik. Cana optó por jugar con Albania por cuestiones identitarias. Lorik Cana, quien ha estudiado lengua albanesa en la universidad y se ha tatuado el águila bicéfala albanesa en el brazo, ya es el capitán de la selección de Albania, selección donde juegan dos chicos más nacidos en Suiza: Migjen Basha y Burim Kukeli. Es más, en la selección albanesa juegan diferentes chicos nacidos en Kosovo como Loret Sadiku, Armend Dallku, Alban Meha, el jugador del Valladolid Valdet Rama o Agon Mehmeti. Si un día Kosovo tiene selección oficial, pues, las selecciones que más lo notaran serán sin duda las dos que se enfrentan mañana: Suiza y Albania.

Un detalle. Como suele suceder en casos similares, la intención del texto es explicar, no posicionarse. Si un lector posicionado considera tendencioso el texto, estaré encantado de dialogar con él para ver si he cometido un error, cosa muy probable aunque, insisto, se ha intentado ser neutral. Encantado de dialogar. Dialogar. Las peleas de barros subidas de tono no son bienvenidas. Aburren y se ignoran.

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16 comments

Fantástico Toni , cada una de tus entradas es una ventana hacia el mundo del tamaño de Jupiter.

Lo maravillosa que es la historia, sociedad, geografía… Aplicada al deporte, un libro tuyo sería más que bienvenido para muchos.

Más pronto que tarde realizaré un viaje en coche pasando por toda esta zona geográfica , fragmentos de tus textos me vendrán a la cabeza sin ninguna duda.

Como bien dices , si uno dialoga con ambas partes del conflicto es más que posible el llegar a comprender los motivos que cada una de las partes nos exponen , el posicionarse siendo algo externo suele traer tristemente más subidas de tono que comprensión.

Esta maravillosa zona de Europa está llena de historias y conflictos , la rivalidad y en muchos casos odio que se tienen entre sí Macedonia – Bulgaria y Turquía es más que interesante también , tierras llenas de etnias y que personalmente te hacen sentir en un lugar muy especial , totalmente distinto a lo que nos tiene acostumbrados Europa en general.

Cuando leo esto lo único que se me ocurre es darte mi enhorabuena particular por la forma de hacer periodismo que lleváis a cabo en MI; Un producto diferenciado y de calidad.
Sin duda alguna, dignificáis muy bien vuestra profesión.

Toni, una vez más, me quito el sombrero…. otro gran artículo, que aúna historia y deporte y, esta vez, de una de las zonas más conflictivas e interesantes del Mundo.

Muy interesante, da gusto leerlo, si se piensa… Habria buena selección de Kosovo.. Pero, y si hablamos de una posible selección que hubiese habido de Yugoslabia… Una maravilla

Toni ya te lo he dicho otras veces por twitter, así que lo repito aquí: espero ansioso el día que recolectes tus artículos para hacer un libro sobre fútbol e historia. Cultura pura. Maravilla inigualable.

Muchísimas gracias.

¡Me apunto a la lista de compradores de un futuro libro que ha propuesto Albertigues! Genial como siempre Toni, gracias.

padilla me encanta como con la excusa del futbol explicas cuestiones sociopoliticas i culturales de trascendencia. sin la practica habitual de oirte i leerte este "hooligan" ignorante ke te eskribe aún lo seria mas jaja. es un placer dejarse llevar por una de tus historias, sobre todo para aquellos ke somos enamoraos del futbol i de la cultura ke lo rodea. gracias crack

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