Depay acaba con Australia

Depay Autor-Belsen

Hace unos meses cumplió 20 años. Su desparpajo, su desborde y su naturalidad en el juego de ataque le habían convertido en uno de los mejores futbolistas de un equipo herido en su orgullo como el PSV Eindhoven, que no es, ni mucho menos, un equipo cualquiera. Es difícil que el contexto le amilane, y por ello le ha alegrado más de una tarde de fútbol a un mito como Phillip Cocu. Más de una, más de dos y más de tres. Tantas que ha conseguido captar la atención de otro referente en la historia de este juego como Louis van Gaal, que no solo lo ha llevado a un Mundial sino que le ha pedido auxilio en él. El seleccionador, criticado por traicionar el “Fútbol Total” neerlandés y por abandonar la esencia clásica de su juego, estaba incómodo. Inquieto. Australia le estaba ahogando.

Memphis, cámbiame esto ya”, debió decirle cuando quiso meterlo en el partido como fuera. Quedaban 10 segundos para el descanso, pero van Gaal quería a Memphis en el campo cuanto antes. Era urgente. Quería que le cambiase el partido. Y Memphis se lo cambió. Le dio igual que fuera su séptima internacionalidad. Le dio igual que fuera una Copa del Mundo. Le dio igual que el público de Porto Alegre le silbase para animar a sus rivales. Él jugó como siempre. Sin su aparición y sin su trabajo es muy probable que los Países Bajos no hubieran ganado (2-3). Memphis Depay, que desde hoy es el goleador más joven de la historia de la Oranje en los Mundiales, le ha dado el Octavos de Final a su selección. Nada mal con todo lo que le queda aún por hacer.

El atrevimiento de Postecoglou y la puesta en escena de Australia

Una Australia atrevida dominó el primer tiempo ante los Países Bajos. Louis van Gaal repitió, como se esperaba, el mismo planteamiento que ante España: mismo once, mismo 5-2-3 (o 5-3-2, según se considere), mismo bloque alto y ordenado sobre la salida de la nueva –y más posesiva– Australia y mismas transiciones como mecanismos preferidos para el ataque. El objetivo: lanzar a la carrera al inspirado Arjen Robben mediante los carrileros Daryl Janmaat y, especialmente, Daley Blind. El futbolista del FC Bayern es el que se encarga de correr, de dejar de lado a los defensores que intentan pararlo y de buscar la portería, a Wesley Sneijder o a Robin van Persie. Ange Postecoglou, seleccionador de los Socceroos, se anticipó a la propuesta neerlandesa: como el bloque alto de Países Bajos impediría a Mile Jedinak girarse y dar un primer pase, orientó la salida hacia los costados. Ese fue el primer paso para recuperar, un día más, las premisas pragmáticas de la antigua generación, las cuales hacen a la Australia de hoy –y del mañana– un equipo plural y variado en el estilo.

Por la derecha, Ryan McGowan (central adaptado) buscaba en raso al potente Mathew Leckie con el permiso de un Sneijder que, a diferencia del primer día de Mundial, cayó a ese costado. Por la izquierda, Robben incomodaba a Jason Davidson, con lo que la banda debía de activarse de otra forma para evitar la asimetría del partido ante Chile (y la desaparición de Oar). Postecoglou confió para ello en Matt McKay, la sorpresa atrevida del once. McKay, interior zurdo y lateral izquierdo durante los clasificatorios, entró por el lesionado mediocentro Milligan en un doble pivote en el que se esperaba a un hombre de contención como James Holland. Su experiencia como lateral influyó en su juego: retrocedía a la altura de Jedinak, se ofrecía en el área de influencia de Robin van Persie y, tras recibir, orientaba la jugada hacia un Tommy Oar hábil para la recepción a la espalda de Robben y con espacio para correr entre Jonathan de Guzmán y Janmaat. De esta forma, Australia tenía plan para hacer daño con balón: el juego exterior de unos Oar y Leckie capaces de jugar como extremos puros aun siendo volantes y, por ello, capaces de dañar a los carrileros en el uno contra uno.

Leckie Cahill FocusTim Cahill y Mathew Leckie fueron los jugadores más dañinos de Australia. Foto: Focus Images Ltd.

Oar y Leckie aparecían alternándose y el juego exterior era fuerte por los dos costados. Como son jugadores potentes y veloces, el doble pivote neerlandés Nigel de JongDe Guzmán tenía que disociarse para ofrecer apoyos en el cierre de las bandas, algo que no sucedió ante España. Esa disociación, sumada a la basculación del centrocampista que no caía al costado por el que Australia percutía, abría un espacio en el centro que Mark Bresciano aprovechaba para llegar a la frontal del área; a la chita callando. Muchas veces, la velocidad les bastaba a Oar y a Leckie para centrar, pese a que salían a por ellos varios jugadores neerlandeses. Oar lo tenía más difícil por cómo se iniciaban sus jugadas: no tenía a Davidson y se quedaba solo ante Janmaat, De Guzmán y Stefan de Vrij. Leckie, sin embargo, partía con ventaja sobre Blind (McGowan se desdoblaba con él como si fuese lateral puro) y, aunque tenía a Bruno Martins-Indi y a Nigel de Jong de opositores, el joven central (22) no medía bien sus acciones. A veces, incluso, obstaculizaba a un De Jong que, al venir a ayudar en diagonal, solía perder en el uno contra uno ante Leckie. Los hoy extremos servían centros al área y en la zona de Jasper Cillessen había, al menos, 2 australianos: Tim Cahill (y su cabeza) y Bresciano. La basculación neerlandesa favorecía a que el extremo que no creaba la jugada se metiese también en el área, pero siempre había más neerlandeses que australianos en la zona decisiva. Por eso Australia llegaba y dominaba sin tener ocasiones claras de gol. La propuesta era más atrevida que el once, y buscaba debilidades en zonas en las que los Países Bajos fueron muy fuertes ante España (Leckie-McGowan contra Blind). Pero solo dañaba, no mataba.

AUS 1Infografía: Share My Tactics.

Cuando Australia no tenía el balón se mostró más atrevida que nunca desde que Ange Postecoglou es seleccionador. Quería atesorar la posesión para poder percutir con el juego exterior y llevarse la primera victoria del Mundial. La presión alta de los Socceroos sobre la salida neerlandesa, a todas las alturas, fue extraordinaria. Leckie sobre Blind, Oar sobre Janmaat, Bresciano sobre De Jong, McKay sobre De Guzmán y, de forma menos fija, Jedinak (pivote) sobre Sneijder (volante libre/segundo punta). Un sistema casi de marcas fijas que bloqueaba cualquier fórmula de salida en raso para los hombres de van Gaal. El juego directo era el recurso que muchas veces tuvieron que utilizar los centrales y Cillessen. Y en los duelos aéreos, Matthew Špiranović salió bien parado con sus 192cm ante van Persie (186cm) y los demás atacantes.

aus2Infografía: Share My Tactics.

En una de las primeras apariciones de Robben en el sector izquierdo, presionó, le robó el balón a un inocente Alex Wilkinson, corrió y marcó. No hubo forma de pararlo. 0-1 en contra en una de las primeras ocasiones de gol neerlandesa. Inmediatamente después, Blind no protegió a McGowan y este, en vez de buscar a Leckie como siempre, probó a centrar por su cuenta. Lo normal en un centro servido por un central hubiese sido un balón mal golpeado que se perdiese en zona de nadie, pero McGowan sirvió un pase de larga distancia exquisito que Tim Cahill remató tal cual le llegaba. Al travesaño y adentro. El gol del Mundial hasta ahora. Reaccionar tan deprisa motivó a los australianos, que dieron varios pasos hacia delante y castigaron a los Países Bajos con los mecanismos ya mencionados. Incluso, Bresciano aparecía para asociar por dentro y cumplir con el rol de McKay, que no exigía una velocidad que la edad y el fútbol catarí le han quitado. Cahill empezó a ejercer de falso ‘9’ para sacar de su zona a los jóvenes centrales de la línea de 3 (De Vrij y, sobre todo, Martins-Indi) y para completar el juego de los extremos. El partido tenía color amarillo y verde. Solo la acumulación en área propia del 5-2-3 mantenía el 1-1 en el tanteador.

Memphis Depay, el cambio ganador de van Gaal

Bloqueados en salida y dañados en el juego exterior por no haber volantes puros sobre el campo. Así estaba de anulada la selección de los Países Bajos al filo del descanso. Con el minuto 43 en el videomarcador del Estádio Beira-Rio, Tim Cahill choca con Martins-Indi y se gana la tarjeta amarilla que, por haber visto otra ante Chile, le va a dejar sin jugar ante España. Cahill casi acababa con esa acción su historia en los Mundiales, pues en Rusia 2018 tendrá unos 38 años que muy raramente le dejarán jugar a primer nivel (si no se ha retirado ya para entonces). El central del Feyenoord, noqueado, se fue del terreno de juego y no pudo continuar. Era el momento perfecto para que Louis van Gaal hiciese algún cambio táctico importante. No lo dudó y llamó rápidamente a Memphis Depay, joven volante del PSV Eindhoven en el que confía y mucho. Su entrada supuso un cambio de esquema. 4-2-3-1, con Depay en la izquierda, Robben en la derecha (zona que había abandonado tras participar poco al comienzo del partido), Sneijder de mediapunta y van Persie de delantero. Este sistema clásico facilitó el movimiento de los jugadores, que ejercían roles muchos más clásicos en el frente del ataque que los bastante indefinidos del 5-2-3. Robben se acomodó en la banda en la que opera con asiduidad, y Depay empezó a trabajar en campo contrario y en campo propio.

Memphis Depay (20), futbolista del PSV Eindhoven, cambió el partido y se lo dio a los Países Bajos. Foto: Belsen.

La salida fácil que Australia tenía por los costados llegó a su fin. Sneijder entorpecía con una presión propia de un mediapunta puro la salida en raso por el carril central, y en las bandas Robben y Depay obstaculizaban las recepciones de los laterales. Davidson siguió cerrado y McGowan no pudo escaparse del recién entrado en el campo casi nunca. De Guzmán dio un pequeño paso adelante para obstaculizar en altura el movimiento que McKay hacía en el primer tiempo para enchufar a Oar en el partido, y De Jong controló sin mucho esfuerzo a un Bresciano desgastado físicamente y que no intervenía si no le “provocaban” sus compañeros. Australia estaba atascada por unos Países Bajos que, aunque seguían con el bloque alto, controlaban el partido gracias al nuevo dibujo táctico. Los Socceroos fueron perdiendo posesión y físico, y la presión alta del primer tiempo se desvaneció progresivamente. Países Bajos tenía, en consecuencia, más control y más posesión. En una acción de juego directo de Australia, el equipo de Postecoglou se topó con una mano en el área de Janmaat y con un penalti que supo transformar el capitán de esta nueva generación, Jedinak. Reaccionar ante el 2-1 provisional era el reto definitivo para unos Países Bajos más cómodos sobre el campo desde el ingreso de Depay.

NED1Infografía: Share My Tactics.

4 minutos tardó el joven volante del PSV en incendiar el partido por sus acciones ofensivas. En una jugada asociativa por la banda izquierda le sirvió un gran pase a Robin van Persie, que sin la marca de Wilkinson y habilitado por Davidson, marcó a placer el 2-2. Los Países Bajos empezaron a empujar a Australia por la banda de Blind y Depay, esa que tanto había sufrido al principio. La elección del costado no cerrado por un lateral era evidente desde que se supo la lesión de Ivan Franjić. Por ahí probó el disparo lejano un Depay descarado y atrevido, al que le dio igual el contexto inherente a un partido decisivo de Copa del Mundo. Se encontró con confianza y, merced al fallo de un Mathew Ryan nada parecido al del Club Brugge, se convirtió en el goleador más joven de la historia de la selección en un Mundial a sus 20 años y 4 meses. Batió el registro de Bolo Zenden, que le marcó a Croacia en 1998 a los 21 años y 10 meses. 2-3 y bajón anímico aussie.

La dirección de campo de Postecoglou, protagonizada por tres jóvenes prometedores como Oliver Bozanić (25; polivalente interior izquierdo), Ben Halloran (21; volante derecho) y Adam Taggart (21; delantero) cambiaron el dibujo (4-3-3) y dieron un poco de aire a una Australia que se estiraba con algo de posesión gracias a sus apariciones. Pero los 6 hombres más retrasados de los Países Bajos, defensa y doble pivote, controlaron bien la situación. Depay le dio la vuelta al partido y, con la victoria de Chile ante España (0-2), le dio el pase matemático a los Países Bajos de Louis van Gaal a los Octavos de Final. Eso sí, la imagen neerlandesa se ha deteriorado en comparación con el 5-2-3, y los críticos del cambio de dibujo acentúan los argumentos que ya esgrimían. El esquema y el estilo ante la Chile de Sampaoli serán, de nuevo, el tema de conversación en la previa de un partido que definirá quién es el campeón de grupo y quién se las tiene que ver con Brasil en la primera eliminatoria directa. Australia se irá de Brasil con buenas sensaciones pese a los malos resultados. Es un bagaje positivo para la nueva Australia de Postecoglou, para la cual el Mundial ha sido el primer torneo internacional en el que cohesionarse de cara a un futuro prometedor. Ese futuro empieza en enero, con la Copa de Asia en la que ejercerán de anfitriones.

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5 comments

Jugadorazo Depay!!!

No estuvo mal el desarrollo del juego; a ver si Van Gaal aprende la lección para jugar mejor en fases decisivas.

Ya lo dije anteriormente( odio este tipo de frases pero no me lo puedo callar jajaja) este tío es un pedazo de jugón que si es realmente como decías David, 12 millones por este hombre es una auténtica ganga! que pena que haya tantos directores deportivos que sólo conocen a los jugadores después de que los vea todo el mundo.

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