La confirmación de Pjanić en el adiós de Irán

Miralem Pjanic (libre de derechos)

Hoy ha sido un día histórico para Bosnia y Herzegovina. Ha conseguido su primera victoria en la historia de los Mundiales con un contundente 3-1 ante Irán. Y la ha conseguido en un partido cargado de simbolismo: Miralem Pjanić ha presentado sus credenciales para ser el nuevo líder de los jóvenes dragones en el que, probablemente, ha sido el último partido de un torneo internacional para muchos miembros de la vieja guardia. Pjanić es el referente de la generación que ya se abre paso al entrar en el ocaso de sus carreras los héroes que pelearon por llegar a Brasil. Esos héroes que siempre creyeron tras 5 años de “sí pero no” al merecer y rozar pero no alcanzar el Mundial 2010 y la Eurocopa 2012. Pjanić ha sido el encargado de convertir con su fútbol un partido intrascendente para su selección en uno de los más importantes de su historia. Ha sido el hombre que ha llevado a sus compañeros a competir y a invadir el campo de una Irán que, aunque culturalmente es amiga y se jugaba un pase histórico a Octavos de Final, era el rival a batir. Era Irán por el calendario, pero podía haber sido otro cualquiera.

Pjanić ha llevado al equipo hacia la victoria vigilado por los veteranos maestros, quienes han disfrutado en Brasil de lo que Portugal les negó en su juventud. Maestros entre los que están jugadores como el capitán Emir Spahić y el seleccionador, un Safet Sušić que podría haber dicho adiós esta noche a una plantilla con la que ha conseguido la gesta de alcanzar un Mundial. Un Mundial. Con Bosnia y Herzegovina, una pequeña exrepública yugoslava. Pjanić se ha ganado la confirmación y la aprobación de los maestros para guiar sobre el césped a los que ahora son alumnos, entre los que están los Kolašinac (20), Bešić (21) o Sušić (22). Pjanić está llamado a escribir una nueva página en el por ahora corto libro de historia de Bosnia y Herzegovina (como Estado independiente). La quinta que llegó a Brasil se apaga y su líder se va. Pero vuelven a Sarajevo con la cabeza bien alta tras confirmar a Miralem y tras dejar eliminada a la Irán de Carlos Queiroz, que fue menos Irán que nunca en los últimos años.

Miralem Pjanic (Foto: Fieldoo.com)Miralem Pjanić, futuro líder de Bosnia y Herzegovina, ha cuajado buena temporada en la AS Roma. Foto: Fieldoo.

Al intentar atacar, Irán defendió peor

Irán se mostró desde el principio sabedor de que sus opciones de hacer historia y de meterse en Octavos de Final pasaban por una victoria ante los bosnios. Y para ganar, hace falta marcar. En lugar de mostrar el planteamiento defensivo que tan bien funcionó ante Nigeria (0-0) y, sobre todo, ante Argentina (1-0), Irán “se traicionó” algo a sí misma. Es comprensible que la propuesta en este encuentro, ante un equipo eliminado y del que se espera poco por sus rotaciones, sea algo más ofensiva. Pero la mejor Irán era y es la que defendía como nadie en esta Copa del Mundo y salía al contragolpe. Así fue como Askhan Dejagah le sacó los colores a Pablo Zabaleta. Así fue como Reza Ghoochannejhad convirtió a Sergio Romero en una figura igual de importante que Leo Messi en La Albiceleste. Esta vez no se vio a una Irán que atacase a partir de su buena defensa sino que se sacrificó algo el repliegue en aras de presionar. Con el mismo 4-2-3-1 que ante los sudamericanos, Ghoochannejhad, el otra vez mediapunta Ehsan Hajsafi, Masoud Shojaei y Dejagah salían, junto a la personalidad del equipo hecha futbolista (Andranik Teymourian), a la presión del poseedor del balón y de sus posibles conexiones. Bosnia y Herzegovina tenía la pelota y tenía paciencia a la hora de proponer con una salida de balón que controlaba Muhamed Bešić desde la parte baja del rombo. Safet Sušić sabía que, aunque Irán presionase, lo haría a media altura y sobre la divisoria, con lo que podía recuperar el esquema de 4-4-2 en rombo que le llevó hasta Brasil y que utilizó casi siempre en los últimos dos años. Con Tino-Sven Sušić y Anel Hadžić en los interiores y con Sead Kolašinac y Avdija Vršajević como laterales largos, Bosnia y Herzegovina podría llegar fácilmente al doble ‘9’ Vedad IbiševićEdin Džeko si superaba la primera línea de presión.

Irán era defensivamente peor con sus hombres de tres cuartos más pendientes del poseedor bosnio que del compañero persa que estaba por detrás. Por dentro, el insuperable dúo Javad Nekounam-Teymourian le cerró las puertas a un Miralem Pjanić que se ofrecía desde la mediapunta. No obstante, las ayudas defensivas de los volantes Dejagah y Masoud fueron de peor calidad, y Bosnia y Herzegovina encontró en el juego exterior una buena vía de ataque. El muy ofensivo Vršajević percutía por la banda derecha bosnia al encontrarse Dejagah ocupado en otros menesteres. Nekounam no siempre llegaba a tiempo y Mehrdad Pouladi tenía que hacer todo lo que sabe y más para intentar frenarlo. Lo consiguió en alguna ocasión, pero en otras Vršajević le ganó el uno contra uno y Bosnia y Herzegovina generó peligro. También lo generó con un recurso muy simple pero no por ello menos efectivo: el juego directo. En este caso, sobre los 192cm de un Edin Džeko que bajaba balones para habilitar a Vršajević, Ibišević y Pjanić.

IRN1Infografía: Share My Tactics.

Irán toleraba el sufrimiento con el fin de contragolpear con más efectivos que en ningún otro partido en los últimos meses. Como en lo que va de Mundial, la salida al contragolpe dependía de los dos hombres de banda: Dejagah y Masoud. Su rápida salida con balón posibilita, como se vio en el segundo tiempo ante Argentina, que Irán se acerque con peligro a un Ghoochannejhad al que hoy le acompañaba Hajsafi. El problema fue el del partido ante Nigeria y el de la primera mitad ante Argentina: la lentitud de estos dos hombres en salida. Dejagah, con voluntad ofensiva, probaba diagonales, conducciones con balón en fuera-dentro para buscar a Hajsafi y que este condujese por dentro, pases hacia Ghoochannejhad con cierto criterio… pero Masoud tuvo su día. Un debutante como Kolašinac le paró los pies en más de una ocasión, nunca galopó con la velocidad y la elegancia del último partido y su toma de decisiones en las transiciones fue muy mejorable (6 pases errados de 10 intentados, todos ellos orientados hacia el carril central). La asunción de riesgos en el sistema defensivo no reportaba beneficios de ningún tipo. En un contragolpe veloz, Bosnia y Herzegovina golpeó a Irán con sus métodos de ataque. Pjanić asistió a un Džeko que partió desde los tres cuartos de cancha, se deshizo de Amir Hossein Sadeghi y marcó el 1-0 con una definición exquisita. Irán no cumplía con su parte de la ecuación octavofinalista. Estaba eliminada ante una Bosnia y Herzegovina que le hacía daño con y sin balón. Todo, por renunciar (de forma relativamente comprensible) a su libro de estilo ante una Bosnia que, aunque eliminada, se tomaba el partido como una Final y como el final de una era.

Sušić gana la batalla táctica a Queiroz

Irán estaba asumiendo riesgos en su sistema defensivo para salir al contragolpe, pero los hombres de banda que debían liderar las transiciones no estaban cumpliendo. Para mantener el plan, Carlos Queiroz tenía que sustituir a uno de los dos cuanto antes. Eligió hacerlo al descanso, pero no escogió tan bien como podría haber hecho. En lugar de optar por el veloz y desequilibrante volante del NEC Nijmegen Alireza Jahanbakhsh optó por el lateral adaptado Khosro Heydari, que perdió la titularidad tras no ayudar defensivamente ante Nigeria. Heydari tardó mucho en aparecer, y no varió nada la forma de contragolpear de Irán. Desde el minuto 38 del encuentro, Hajsafi se había intercambiado la posición con Dejagah para que en el 4-2-3-1 siguiese existiendo la vía del juego exterior en transiciones y también la vía del juego interior. Dejagah fue quien creció en la segunda parte y quien más amenazó a un Muhamed Bešić al que sus interiores le ayudaron poco y mal. Especialmente un Anel Hadžić desaparecido sobre el verde del Arena Fonte Nova de Salvador de Bahía.

Queiroz Irán - Parmida76Queiroz centró a Dejagah y eligió a un decepcionante Heydari para transitar en la segunda parte. Foto: Parmida76.

Intentando sacar la pelota jugada, lo cual es una traición a la idea de Queiroz en esta Copa del Mundo, Irán cometió un error imperdonable. Jalal Hosseini no dio buena salida y Pjanić, en el día de su confirmación, robó la pelota. Se inició un contragolpe bosnio a muchísima altura en el que Džeko vio bien situado a Sušić, se la cedió, este asistió y Pjanić marcó el gol que él mismo inició. 2-0 e Irán necesitado de superpoderes para poder invertir la situación. Tras el gol, Queiroz sacó a Jahanbakhsh en detrimento de un Hajsafi que, al igual que Dejagah, hizo sufrir mucho a Pouladi en campo propio con su mal cierre (algo que le sucede en Sepahan aun jugado de lateral puro). Era demasiado tarde como para optar por una solución “intermedia” como Jahanbakhsh, con lo que muy poco después el técnico de origen mozambiqueño gastó su última bala y dio entrada al pichichi de la Iran Pro League, el ‘9’ puro Karim Ansarifard, en detrimento de Askhan Dejagah. El 4-4-2, muy poco habitual y con muy poca capacidad defensiva de los adelantados para lo que es Irán, vació ostensiblemente el espacio comprendido entre el doble pivote Nekounam-Teymourian y los atacantes.

En ese espacio, Safet Sušić hizo valer su primera sustitución. Ognjen Vranješ, central que ha ejercido mucho como lateral derecho, entró por Hadžić. Bosnia y Herzegovina pasó a un 4-3-3 con Vranješ de lateral derecho de largo recorrido y con Vršajević de volante para atacar al aislado Pouladi. El dibujo también buscaba potenciar el juego interior con 4 hombres habilitados para dañar el espacio que Queiroz dejó en el medio tras entrar Ansarifard: Bešić como generador de jugadas, Pjanić y Sušić –poco después Sejad Salihović– como interiores e Ibišević como “volante derecho” que se acerca a la media punta para recibir a la espalda de Džeko para buscarlo a él o a Kolašinac (toda la banda izquierda para él). El dominio de ese espacio hizo imposibles las conexiones iraníes con sus “muchos” atacantes salvo por la vía del juego directo, cada vez menor y más impreciso por los nervios y el poco tiempo.

BIH1Infografía: Share My Tactics.

Irán encontró el 2-1 a la salida de un córner, en el que Nekounam exhibió una pillería propia de un veterano y asistió a un Ghoochannejhad que no merecía volverse a Londres sin marcar en esta Copa del Mundo. Sin embargo, Irán se volcó a la desesperada para intentar remontar y, en la jugada siguiente, Vršajević aprovechó por fin el carril de Pouladi para convertir un gran contragolpe en un gol tranquilizador. Edin Višća dio continuidad al planteamiento de Sušić pese al retoque del esquema pero poco cambió en el encuentro. Bosnia y Herzegovina acaba el Mundial con una histórica victoria que da pie a una regeneración en los próximos meses e Irán acaba con su sueño de unos Octavos de Final. Pese al registro numérico, puede estar orgullosa de la competitividad y la tenacidad de su sistema defensivo, que ha lucido gracias a Carlos Queiroz en la mayor de las competiciones. Los próximos días en uno y otro país son de incertidumbre. Pronto se sabrá si Sušić y Queiroz abandonan sus cargos. Todo hace indicar que sí, con lo que muy pronto se hablará de unas nuevas Bosnia e Irán. El tiempo deparará sus identidades aunque algo parece seguro: la nueva Bosnia estará liderada por Miralem Pjanić.

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