Costa Rica rema contracorriente

Keylor Navas Costa Rica - FOcus

No son alumno y maestro aunque podrían serlo. Les separan 10 años, y aunque el uno no ha aprendido del otro, sí comparten los mismos principios. Se basan en unos mismos principios, en una misma manera de entender el juego y en una misma fe. Fe. Porque gran parte de su éxito se asienta en lo anímico y tiene que ver con la creencia en su fútbol y en sí mismos. No piensan que van a ganar, sino que lo saben. No les cabe ninguna duda. Están convencidos de ello. Da igual lo que pase. Se repondrán ante las adversidades y creerán hasta el final. ‘Épica’ y ‘hazaña’ son dos conceptos que no paran de resonar en sus cabezas. Piensan de forma tan similar que, para poder sobreponerse el uno al otro, han tenido que mostrar nuevas facetas de ellos mismos. Grecia se mostró por primera vez en años desde que “es la Grecia de 2004” como un equipo que no solo tolera sino que aprovecha la posesión del balón. Esta novedosa variante helena supuso una serie de riesgos que sus soldados helenos estuvieron dispuestos a asumir pero su comandante no. Costa Rica fue fiel a sus principios hasta cuando no le dejaban serlo. Se sobrepuso a un dominio que la sometió durante casi una hora, marcó con un ataque muy propio de sus primeros espadas y asimiló una expulsión y un golpe anímico que se podía intuir. No por demérito tico, sino por la creencia griega. Solo un equipo tan parecido a Grecia como Costa Rica podía decirle a la cara a los helenos que se acabaron las heroicidades. Que no son solo ellos los que creen y los que saben materializar en éxito su fe.

Los emisarios principales de este mensaje tienen nombre y apellidos: Keylor Antonio Navas Gamboa y Joel Nathaniel Campbell Samuels. El primero consiguió con su sapiencia tapar más arco que ningún hombre de su estatura. Era como si Costa Rica entera estuviera entre los palos, cuando en realidad era un único hombre elástico dotado de muchos reflejos. El segundo estaba cojo pero le dio igual. No paró de bajar balones de espaldas a portería y a batallar con la defensa por su cuenta con tal de que el tiempo que empleaba en ello fuese menos tiempo de sufrimiento de su equipo, en inferioridad numérica. Navas y Campbell son pura vida. Costa Rica es cuartofinalista tras remar a contracorriente y hacer historia. Nadie los olvidará ya aunque eso les da igual. Creen. A la griega. Y van a por más.

Keylor Navas Costa Rica - FOcusKeylor Navas fue providencial para Costa Rica. En los 90 minutos, en la prórroga y en los penaltis. Foto: Focus Images Ltd.

Primera parte: la mejor Grecia en tiempo

Fernando Santos repitió el 4-2-3-1 que ya se había hecho clásico en este Mundial. La configuración de su centro del campo no fue la esperada: Giorgos Karagounis se colocó en la media punta, por detrás de Georgios Samaras, y el doble pivote lo integraron Andreas Samaris, mediocentro más posicional anoche, y Giannis Maniatis, su trabajador acompañante. Grecia comenzó el partido como se esperaba que lo hiciera: cediéndole la pelota a una Costa Rica que es algo más tolerante con la posesión que los helenos. Los de Jorge Luis Pinto, parados en el clásico y esperado 5-2-3, no priorizaron el juego exterior puro, como sí hacen en transición. Con pelota, persiguieron que los defensores de los costados encontrasen a un miembro del doble pivote Yeltsin TejedaCelso Borges. Este la devolvía al costado una vez que el carrilero se había proyectado en ataque y una vez que el atacante de banda, que no es volante puro (Christian Bolaños; Bryan Ruiz), se había colocado por dentro en una situación favorable para recibir la pelota. Los primeros 15 minutos de partido fueron de iniciativa costarricense, pero Grecia se supo defender merced a su ordenamiento en el centro del campo. Lazaros Christodoulopoulos y Dimitris Salpingidis, volantes helenos, presionaban a los centrales más acostados a las bandas (Óscar Duarte y Michael Umaña) y a los carrileros (Cristian GamboaJúnior Díaz). La superioridad numérica tica les llevaba a retroceder. En ese momento, el sistema defensivo griego entraba en acción. Karagounis, todocampista, se encimaba al poseedor del doble pivote tico y apoyaba a la banda por la que circulaba Costa Rica. En esa zona se juntaban el volante que bajaba, Karagounis, el centrocampista del doble pivote griego de ese perfil y el lateral griego de esa banda. Los costados quedaban bien tapados: los laterales ticos no dañaban (un par de centros de Gamboa) y los “volantes” demostraban no serlo al quedarse atrapados en el sistema defensivo griego, completado por unos vigilantes Sokratis Papastathopoulos y Kostas Manolas en el eje de la zaga. La presencia de Tejeda en el sector izquierdo del doble pivote y la buena salida de balón de Duarte en el sector derecho fueron los condicionantes que motivaron a Costa Rica casi siempre por la banda de Gamboa.

CRC1Infografía: Share My Tactics.

Al cuarto de hora, Costa Rica empezó a mostrarse incómoda con balón y lo cedió a una Grecia que no había demostrado saber manejarlo en tiempo. Sin ir más lejos, en el primer partido mundialista ante Colombia (derrota 3-0). Sin embargo, supo. Sin discriminar la opción del balón largo a los 192 centímetros de Samaras, que siempre estuvo presente por lo efectiva que resulta, Grecia sorprendió por saber utilizar el esférico y por emplear a su doble pivote con balón. No se puso a construir ni nada por el estilo, pues hubiese sido demasiado antinatural. Pero sí toleró la posesión para orientar el balón hacia las bandas, las principales vías de ataque griego en los últimos años. Los laterales, Vasilis Torosidis y el inspiradísimo José Holebas, se desplegaban y percutían a unos carrileros poco atinados en defensa y, en el caso de Gamboa, con muy poco retorno defensivo. Los obstinados y trabajadores volantes griegos recuperaban su posición en ataque en una demostración de voluntad y esfuerzo pocas veces vista, y Grecia era profunda gracias a ello. Así como los laterales podían servir centros al área por sí solos porque Samaras siempre estaba pendiente de ellos como ‘9’, Christodoulopoulos y Salpingidis no podían dañar por su cuenta. Necesitaban que el hasta mañana futbolista del Celtic FC se les apareciera en su camino fuera-dentro para poder dañar a una defensa tica que, con sus 3 centrales, es de las más sólidas del campeonato. Samaras imantaba defensores y desorganizaba a una zaga que era ayudada por un sorprendentemente discreto Yeltsin Tejeda. Grecia hizo mucho daño por sus bandas y también en acciones a balón parado, consecuencia de esos ataques por banda.

GRE1Infografía: Share My Tactics.

Costa Rica sin balón mostraba sus dos vías de ataque habituales en la Fase de Grupos. Por una parte, los carrileros procuraban lanzar a los 3 atacantes en carrera, aunque esta opción no dio beneficios a unos ticos incapaces de aprovechar las bandas por el trabajo de Christodoulopoulos y Salpingidis. Sobre todo, el del futbolista del Bologna, pues el sector de Gamboa es el preferido para Costa Rica y por ahí no generó nada peligroso en todo el primer tiempo. Es más, estar adelantado le dio muchos dolores de cabeza al lateral del Rosenborg BK. Por otra parte, el juego directo sobre Joel Campbell. El delantero de Olympiacos FC, que es más un segundo punta, baja balones con mucha elegancia y criterio fuera del área y de espaldas a portería, lo cual es todo un reto para los defensores enemigos. En el caso griego no fue tan amenazante en un principio por la presencia de Samaris en el doble pivote, que lo presionaba cuando lo veía en su zona de influencia, por el retorno a campo propio de unos laterales comprometidos como Holebas y Torosidis y por la solidez defensiva de Sokratis Papastathopoulos, Kostas Manolas, y el ayudante Karagounis. Costa Rica no hacía daño y tanto las ocasiones como el dominio eran griegos.

CRC2Infografía: Share My Tactics.

El gol de Ruiz, la expulsión de Duarte y las direcciones de campo

Costa Rica aguantaba las embestidas griegas con su defensa de 3 centrales, sólida en lo puramente posicional, y con los apoyos defensivos de los centrocampistas, que cada vez eran más y más significativos. Los hombres de Jorge Luis Pinto empezaron la segunda parte neutralizados por Grecia, pero sus tres atacantes son un activo muy valioso, y juntos se sacaron un gol de donde no lo había a los 7 minutos de la reanudación. A la griega. Bryan Ruiz robó la pelota en el centro del campo, encontró a Campbell con una vigilancia menor de la habitual en la zona de tres cuartos, este cedió para Bolaños, que metió un centro propio de un extremo para que Ruiz rematase. Toda Grecia, incluido su arquero, el recuperado Orestis Karnezis, estaba basculada hacia el sector de Bolaños, porque por ahí se intuía el recorrido del disparo de Ruiz. Sin embargo, el del PSV Eindhoven ejecutó un disparo muy poco académico que se coló, casi sin pretenderlo, por donde nadie lo esperaba: a la izquierda del arquero. Ese gol cambiaría por completo el guion del partido y motivaría unas decisiones poco efectivas de Fernando Santos.

Bryan Ruiz FocusBryan Ruiz escribió su nombre en los libros de historia pese al poco canónico remate del 1-0. Foto: Focus Images Ltd.

El portugués movió ficha muy rápido. Su dirección de campo demostró que no confiaba nada en esa faceta algo más posesiva de lo habitual de su equipo. No pareció creerse el dominio de la primera parte y quiso que Grecia buscase la remontada con el juego directo de siempre. Para ello, incorporó a puntas puros a cambio de despoblar el centro del campo, zona clave en el desarrollo del primer tiempo. Fuera Samaris y dentro Kostas Mitroglou, fue el primer movimiento. Grecia pasó a un 4-4-2 con el del Fulham junto a Samaras y con Karagounis en el doble pivote. El vaciado del centro del campo acomodó a Costa Rica, que introdujo a su doble pivote de forma permanente en el espacio entre Karagounis y los delanteros en lo que era un repliegue sólido y bien intencionado de Pinto. Grecia no podía profundizar con precisión si no era colgándole balones a Samaras, el delantero más capacitado para el juego directo. El desenfocado Tejeda, que estaba amonestado, ponía en riesgo la idea de proteger el resultado de Pinto: una “falta táctica” supondría la expulsión. Por ello, pasada la hora de juego, el preparador colombiano lo sustituyó por José Miguel Cubero. Y segundos después, otro contratiempo para Costa Rica. Cuando por fin se sentía cómoda, Óscar Duarte vio la segunda amarilla y la roja por una falta sobre Holebas; de las que quería Pinto que no cometiese Tejeda. Con un central menos y con Holebas muy crecido, Costa Rica era muy endeble por el sector derecho de su defensa.

Santos no optó por un volante puro para refrescar el juego exterior de Grecia sino que eligió al veterano Theofanis Gekas para ser el segundo recambio. Quitó a un Salpingidis desgastado, mandó a la derecha a Christodoulopoulos (su banda más habitual) y escoró a la izquierda a Samaras. Grecia seguía partida y obligada por su técnico y por el repliegue tico a jugar directo. Pinto no movió ficha tras la expulsión de Duarte y Costa Rica estaba dispuesta en un 4-4-1 que tenía a Gamboa completamente desbordado por Holebas. Samaras, conocedor de esta circunstancia, dio varios pasos hacia el carril central para ejercer en un rol similar al de interior o al de mediapunta. Su ofrecimiento ante un débil Cubero permitía a Grecia estirarse con la esencia del primer tiempo. El doble pivote buscaba al del Celtic FC y este era quien definía cada jugada de ataque. Elegía si ceder a Holebas para que dañase en la banda o si ceder a los puntas, que como buenos delanteros puros, estaban casi inertes en el área esperando entre el eje central tico en un 2 para 2. Grecia hizo mucho daño con Holebas y Pinto buscó apuntalar la banda derecha. Fuera Gamboa y dentro Johnny Acosta (central diestro adaptado) y fuera Bolaños y dentro Randall Brenes, quien mandaría al desgastado Bryan Ruiz a la banda izquierda para colocarse por derecha y ayudar defensivamente lo máximo posible. Si el objetivo de Pinto era aguantar el histórico 1-0, el de Santos era viajar al pasado. A 2004, concretamente. Su última bala: Maniatis por Kostas Katsouranis. Un interior polivalente por un mediocentro de la vieja guardia. El mensaje mandado a sus pupilos era que el juego directo y la fe de 2004 le darían a Grecia el empate.

GRE2Infografía: Share My Tactics.

Samaras dejó de ofrecerse para Holebas, controlado entre Brenes y Acosta, y pasó a aparecer en el centro del campo, en el entorno de Karagounis, para mostrarse como una posible línea de pase hacia el pasillo central en las acciones de Christodoulopoulos y en las subidas de un Torosidis que se erigió centrador oficial de Grecia. Sus servicios fueron peligrosos, pero no generaron un gol que nace en una salida impetuosa de Papastathopoulos con el balón controlado de campo propio a campo contrario. El zaguero del Borussia Dortmund fue bloqueado y el balón se fue a saque de banda, pero él se fue hacia arriba. Sokratis era en ese momento el que se movía por los axiomas de 2004. Él era el que tenía fe. El saque de banda culminó en un disparo de Gekas salvado por Keylor Navas, pero su rechazo le quedó franco a Sokratis y este no perdonó. Júnior Díaz no lo pudo tapar. 1-1 y prórroga. Costa Rica tenía que superar una nueva dificultad para ser cuartofinalista: imponerse a la fe griega con 10 hombres sobre el césped.

Los argumentos ticos en la prórroga

Fotor063084018Campbell es un seguro en el juego directo con sus ofrecimientos fuera del área, sus controles y sus giros.
Fotos: Focus Images Ltd. Edición: MarcadorInt.

El desgaste de Grecia en la primera mitad era palpable tras los 90 minutos, y también lo era el de una Costa Rica cuyo repliegue tras el gol había adquirido muchísimo significado por la expulsión de Duarte y por lo que suponía la victoria para la selección tica. La prórroga, como suele ser habitual, estuvo muy rota y muy dividida. Por una parte, Grecia buscaba que sus puntas bajasen balones aéreos. Era su argumento más arcaico, al que solo le podían sumar –por el descenso de la influencia de Samaras– la activación de los hombres del sector derecho, Torosidis y Christodoulopoulos, que no dieron su brazo a torcer en ningún momento y parecieron igual de frescos en todo momento. Costa Rica aguantó defensivamente protegida por un Navas sobresaliente en el tiempo extra y liderada por un Giancarlo González que, aunque no había sido tan héroe hasta ese momento, había estado impecable como central en el tiempo reglamentario. Los ticos atacaban más seguros al tener a Navas entre palos. Sus principales argumentos pasaban por lo hombres de refresco. Brenes arriesgó al dejarle el control de Samaras a Acosta y se prodigó en ataque con la esperanza de que  Campbell y un liviano Celso Borges le siguiesen para rematar sus centros o completar sus acciones de volante. No siempre era así, sino que muchas veces el único dispuesto a subir al ataque era un Cubero que pareció menos ‘5’ que nunca. Estos hombres generaron poco, por lo que Costa Rica se mostró más interesada en buscar la tanda de penaltis. Para ello, fue clave jugar directo sobre Joel Campbell, quien cojo, sin músculos sanos y con un desgaste físico de los que requieren una recuperación notable, bajó balones de espaldas a Karnezis, los aguantó, se giró y buscó atacar aunque fuera solo por ganar tiempo. Heroicidades aparte, Papastathopoulos y Manolas fueron muy superiores al punta de Olympiacos, pero este les quitaba muchos segundos que Grecia podía estar aprovechando para buscar otro gol.

Keylor Navas la evitó con su parada a Mitroglou en el minuto 121. Y en la tanda de penaltis, Keylor Navas la evitó atajando el lanzamiento de Gekas, el cuarto de una serie en la que todos los disparos fueron bien ejecutados. Costa Rica mostró en ese momento de alegría que también sabe ser heróica y épica. Costa Rica tuvo fe y aguantó todo lo que le echaron. Porque, al igual que la Grecia de la última década, sabe que va a ganar. Como dijo Fernando Santos en la rueda de prensa previa al partido, esta Costa Rica recuerda a la Grecia de 2004. Sus principios mentales son los mismos, y su fútbol es similar. Grecia salió campeona de Europa. Costa Rica anhela salir campeona del mundo. Puede que no lo sea, pero quien la quiera echar tendrá que combatir no solo contra su fútbol, sus estrellas, su defensa y su arquero. También contra su mentalidad.

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