Que mi selección llegue hasta donde yo estoy

Hinchas Bélgica Estados Unidos

Seguimos en Brasilia haciendo tiempo entre el Francia-Nigeria de octavos y el Argentina-Bélgica de cuartos. Ocurre que ayer cuando nos levantamos no sabíamos que nos esperaba un Argentina-Bélgica: podía ser ese, pero también podía ser un Suiza-Estados Unidos, por ejemplo. Así que seguimos los partidos del día con especial interés: ¿quién vendrá a Brasilia? ¿A quién estamos esperando?

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La conexión nocturna con el programa Directo Gol Mundial de Gol Televisión nos tocó hacerla desde el Pontao, que es el lugar más turístico de la capital de Brasil. Allí pusieron un lago artificial perfectamente encarado para que desde el paseo “marítimo” se pudiera observar una bella puesta de sol. Los locales más conocidos para tomar copas y cenar se encuentran en ese recinto, al que se accede atravesando un arco del triunfo en miniatura y algo más delicado.

Pontao Brasilia MIEl Pontao, el lugar más turístico de Brasilia (Foto: MarcadorInt).

Mientras esperábamos para hacer la conexión se estaba jugando el Estados Unidos-Bélgica. Y en uno de los bares más populares del Pontao se seguía el partido con pasión. Gritos de ánimo, lamentos, celebraciones ante acciones defensivas de mérito… Eran hinchas belgas y norteamericanos -estos últimos formaban una clarísima mayoría- que tenían entrada para el choque de cuartos de final en Brasilia… y que veían los octavos por televisión desde Brasilia, lejos de Salvador de Bahía, donde se disputaba el encuentro. Ya no sólo se estaban jugando lo que se juega cualquier hincha: que su equipo pase ronda, que su equipo gane. Se estaban jugando que su equipo llegara al partido para el que tenían entrada. Que su equipo llegara a la ciudad en la que ellos lo estaban esperando.

Hinchas Pontao Brasilia Bélgica Estados Unidos MISe juntaron hinchas de las dos selecciones y de todas las edades (Foto: MarcadorInt).

La prórroga se vivió con tremenda tensión. La mayoría estadounidense volvió a creer de nuevo tras el gol de Julian Green y los pocos belgas, sabiéndose en minoría, se contuvieron a la hora de mostrar sus emociones mientras los americanos animaban como si estuvieran en la grada. Algunos brasileños empezaron a mofarse de ellos en los últimos instantes, cuando ya parecía evidente que no iban a forzar los penaltis. “I believe”, gritaban en tono sarcástico, reproduciendo la misma frase que los aficionados yankees habían estado pronunciando durante todo el partido. La repitieron de nuevo cuando el árbitro pitó el final mientras la familia belga del niño de la camiseta de Hazard se abrazaba sin querer meterse en muchos líos. Mientras tanto, una novia se hacía fotos con el atardecer de fondo.

Novia en Pontao Brasilia MIEl Bélgica-Estados Unidos no era lo más importante del mundo para todos los que estaban en Pontao (Foto: MarcadorInt).

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3 comments

Axel, viendo los artículos de gran parte de los periodistas que están en Brasil me estoy llevando la impresión de que a la mayoría de los brasileños en realidad no les gusta el fútbol (o, al menos, no les gusta tanto como pensábamos): solo les gusta que su selección sea la mejor del mundo a toda costa y nadie amenace su hegemonía. El hexacampeonato (y antes el penta, el tetra…) es una obsesión tan grande que les lleva a olvidarse de la esencia del fútbol, de que esto es ante todo un espectáculo. Veo muchos pitos, mofas, abucheos… gestos impropios de un país anfitrión que celebra una gran fiesta. Me sorprende mucho esta actitud porque he estado dos veces en Brasil y la gente es realmente encantadora. ¿Es esa la impresión que os estáis llevando los periodistas que estáis allí?

La impresión es que la gente ante todo quiere ganar. Se repite constantemente lo de “El país del fútbol” y el número de Mundiales que tienen. Incluso cuando los hinchas reconocen que no les gustó el equipo, la mayoría ponen por delante la alegría de haber ganado, y luego te dicen qué cambiarían ellos para jugar mejor el siguiente partido. Pero están obsesionados con ganar, sí.

Creo que en la mentalidad del brasileño existe el miedo de no ganar el Mundial, pero no sería tan trágico si lo gana un europeo. El problema nace en que Argentina está en semifinales y de ganar el Mundial, podría ser un golpe tremendo. Supongamos que Brasil cae con Alemania y Holanda elimina a Argentina, sería triste para ellos pero no estarían pendientes tanto de la final como si la jugaran los vecinos. Creo que el triunfo de Argentina de hoy, metió más presión a la gente de allí. La presión que tienen por ganar ha quedado demostrada partido tras partido desde los octavos de final y con un ojo puesto en lo que hace Argentina. La posibilidad de un choque con Uruguay, creo que les ha dejado más tranquilos. No sé si tendrán más presión por jugar primeros sin saber lo que hace su rival eterno, o si preferirían disputar la semifinal a sabiendas de una eliminación argentina..

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