Capitán sin brazalete

Mascherano Messi Argentina Focus

Alejandro Sabella se deshizo en elogios para Javier Mascherano en la rueda de prensa pospartido mientras asimilaba poco a poco que Argentina disputará el próximo domingo la final del Mundial de Brasil tras vencer a Holanda en la tanda de penaltis. Hombre de rictus serio -lleva la pausa en el apodo-, su vehemencia a la hora de referirse al ‘Jefecito’ delataba el máximo respeto por una figura irremplazable en una selección que le debe tanto o más a la capacidad de su sistema defensivo para resolver situaciones límite que a una nómina de delanteros incapaces de hacer fuego bajo la lluvia de São Paulo.

El centro del campo, reducido a las prolongaciones de Enzo Pérez hacia el ‘Pipa’, fue una región desértica por la que vagó un Messi desorientado e inmerso en su propia peregrinación hacia Maracaná. Allá donde no llegó Leo, perdido entre la maraña tejida por Van Gaal y liderada por un inconmensurable Ron Vlaar, apareció el ’14’ para pegar un grito, ordenar, cortar en falta o arrancar la pelota de cuajo de los pies holandeses. “Es un emblema, un jugador de excepción. Lo dicen todos los que lo han entrenado. Es un baluarte dentro y fuera de la cancha”. Mientras el capitán miraba al suelo o se incomodaba con el colegiado, Mascherano lo barría todo en un partido gris, extremadamente táctico, marcado por las pocas ocasiones de gol y el rigor impuesto por dos entrenadores que por encima de todo no querían dejar escapar un tren que para muchos solo pasa una vez en la vida. Aunque por momentos se olvidaran de intentar cogerlo. Robben, Van Persie, Lavezzi o Higuaín, llamados a tener papeles protagonistas, se dejaron ver con cuentagotas y solo cuando el cansancio hizo mella, ya en la prórroga, los desajustes defensivos y el paso adelante de la albiceleste (Palacio, Agüero, Leo y el ‘Pocho’ juntos) amagaron con evitar prematuramente la gloria de Sergio Romero. Uno de esos futbolistas, como Rojo o el propio Enzo, unidos para siempre al destino del sabellismo en tierra hostil.

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“Hoy te comés el mundo, hoy te convertís en héroe”, le dijo Mascherano a Romero. Foto: Focus Images Ltd.

Los 120 minutos de Mascherano ante la actual subcampeona del mundo potencian más si cabe el simbolismo alrededor de un futbolista al que le cuesta un mundo jugar la pelota poniendo en ventaja a sus compañeros, porque no logra dar el pase que elimine a dos o tres rivales y aclare la jugada. No es lo suyo. Lo sabe, lo intenta y la pierde. La diferencia entre él y otros muchos es que después no tarda en recuperarla. Y si no la recupera él, ya se encargará de que la recuperen otros: lo hemos visto guiar a Biglia y a Demichelis como si fuese un director de orquesta mientras esprintaba hacia su propia portería. Todo parece tener un sentido cuando salta al campo a defender a su país. Juega sin condiciones, sin peros, y ese discurso valiente cala en un equipo demasiado rígido e inoperante cuando posee el esférico. Sin la improvisación de Leo, alguien tiene que levantar el ánimo y marcar los biorritmos de un grupo europeizado al que cada aliento, cada cántico desde la grada, le hace sentir la cercanía de un objetivo que se añora desde México 1986.

Mascherano Argentina - Focus

 Intercambio de impresiones entre Zabaleta y Mascherano. Foto: Focus Images Ltd

Dos acciones resumen su importancia como corazón de Argentina: el cruce por delante de Arjen Robben cuando el holandés se disponía a disparar en una posición franca en la acción defensiva más determinante de la semifinal y el intercambio de palabras con el portero del AS Mónaco justo antes de comenzar la tanda de penaltis. La primera es puro talento defensivo. La retaguardia había sido superada con claridad y, de la nada, apareció él para evitar el que podía haber sido el gol que marcara el desenlace final del partido. La segunda es la prueba de que el que más manda en el terreno de juego no es el que lleva el brazalete de capitán. En ese pacto tácito entre Javier y Leo, Messi lleva el honor y la presión en el brazo y Mascherano las funciones del cargo. Romero, a punto de colocarse bajo palos, lo miraba fijamente mientras él le decía que iba a ser el héroe. Que tenía que serlo. Que no había otra opción. La cara de Sergio denotaba tensión, pero también confianza en lo que le estaba diciendo el Jefe. No tardó en venirse arriba tras detener el primer lanzamiento de Vlaar e hizo lo mismo con el tercero, ejecutado por Sneijder. Ambos se encontraron con un muro decisivo bajo palos que coloca a Argentina en la senda de 1986.

Argentina late. Detrás de los guantes de Romero y del sello de Sabella hay un Mascherano que no deja que el corazón se pare. 

Foto: Focus Images Ltd

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6 comments

La verdad, el único jugador argentino al que salvo en este partido. Jugó a un nivel altísimo, y su aportación al equipo como motivador y líder es impresionante. No se equivocaba Maradona cuando decía que “su Argentina” era “Mascherano y 10 más”. Anoche me gustó también Enzo Pérez, muy completo. Por lo demás, en el global del torneo, a falta de la final, Messi, Di María y Garay han sido parte de la columna vertebral de Argentina, junto con Mascherano. Rojo me ha sorprendido gratamente, lo veo un lateral bastante completo y con mucho carácter. Ahora bien… el equipo deja mucho que desear en cuanto a nivel de juego. Tengo que decir que di cabezadas anoche, así que mira cómo sería de interesante el partido…

Pensé lo mismo, fue una atajada de potencia y fé. Iba fuerte y bien. Al fútbol novlo entiende nadie, todo el tiempo Sabella lo ha defendido y ante Irán sacó un par de manos y ayer borró a Willy Caballero. Cosas…

¿Creeis que Sabella, pensando en evitar un vendaval alemán, puede alinear un centro del campo con cuatro en linea: Dimaria-Mascherano-Biglia-Perez? Entre lo apagado que ha estado Lavezzi y la baja forma de Aguero, quizas no pierde tanto en ataque y sí gana en intensidad defensiva además de permitir a Dimaria subir más, ya que como se vió ayer es el principal agitador del juego argentino. Todo esto, claro está, si está Dimaria para jugar la final completa o por lo menos para ser titular.

Yo no se si Di Maria está listo para la final… sería muy arriesgado ponerlo y perder un cambio a los pocos minutos…
Veo un equipo similar, quizas sin Lavezzi y con algun otro jugador tipo Maxi Rodriguez en esa posición…

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