El pragmatismo de Leckie no puede con la efervescencia chilena

Alexis Sánchez Globovisión

Una selección rejuvenecida muy deprisa como Australia se topaba, en su primer partido mundialista, con un 2-0 en contra tras 14 minutos. El planteamiento inicial de la Chile de Sampaoli, ofensivo como acostumbra, había superado las barreras del repliegue aussie. Con Alexis Sánchez de guía y con Charles Aránguiz animado, las combinaciones rápidas en campo contrario habían dado a La Roja dos valiosos tantos acompañados de errores defensivos en cadena de una Australia nerviosa. Nadie se espera debutar así en un Mundial. Y en este caso, nadie espera una respuesta madura y convincente de un conjunto así, con poca experiencia internacional. Sin embargo, los pupilos de Ange Postecoglou se repusieron. Su apertura de mente en cuanto a estilos les permitió aplicar las premisas del juego de la “vieja Australia”, de la de siempre. Matthew Leckie se descubrió ante el mundo y tiró de los Socceroos hacia campo contrario, donde Tim Cahill y su cabeza están siempre presentes. Pudo empatar y, aunque no lo hizo, sus buenas sensaciones no hacen más que sumar en un plantel australiano que mira más allá de este mes de junio.

El efervescente comienzo de Alexis y de Chile

Alexis Sánchez GlobovisiónAlexis Sánchez fue el máximo exponente del fulgurante arranque chileno. Foto: Globovisión.

Chile salió al Arena Pantanal con el esperado 4-4-2 en rombo, con Arturo Vidal y con Jorge Valdivia tras Alexis Sánchez y Eduardo Vargas. Su arranque fue el esperado y sus primeros minutos estuvieron a la altura de las expectativas. Con el balón controlado y con Australia centrada en replegarse bien, el combinado chileno no paró de atacar. Sorprendentemente, lo hacía con más dificultades y menor ritmo del que sugiere el libro de estilo de Jorge Sampaoli. El orden del 4-2-3-1 aussie, inherente al nivel de su doble pivote Mile JedinakMark Milligan, forzaba a Aránguiz e incluso a Valdivia a ofrecerse en la salida rasa de balón. Aparecían muy por detrás de donde suelen estar y, en vez de mezclar con los “no puntas”, lo hacían con Marcelo Díaz, quien no logró imprimir ritmo a las jugadas desde los primeros pases. Ante este escenario, Alexis Sánchez decidió ganar galones en el encuentro y se dejó caer a la banda derecha, un movimiento que últimamente significa que se echa a La Roja a las espaldas. Su movilidad y sus recepciones en esa zona, además de enloquecer a Jason Davidson y a un Tommy Oar endeble en ayudas defensivas, dinamizaron a Chile. Charles Aránguiz apareció desde segunda línea, “el Mago” Valdivia comenzó a ofrecerse en tres cuartos y a Milligan se le empezó a acumular el trabajo: el suyo del carril central y el de una zona en el que se le necesitaba como era la banda de Alexis. Australia se desajustó y Chile aprovechó para adelantarse en el marcador con una de las premisas del Sampaolismo: las asociaciones rápidas. En el 1-0 de Alexis Sánchez la cobertura aussie no actuó, Aránguiz ganó a Matthew Špiranović y Mathew Ryan no estuvo bien ante el futbolista del FC Barcelona. La confusión se apoderó de Australia y, prácticamente de forma inmediata, llegó el 2-0 de Valdivia con una gran acción de Alexis y una basculación desmedida de Ivan Franjić. Dos goles de ventaja y Chile apabullando a una Australia joven, confundida y anímicamente hundida. Parecía avecinarse una goleada.

Leckie y la pragmática reacción australiana

La intensidad del juego ofensivo chileno se redujo ligeramente tras el 2-0. Australia empezó a ganar duelos individuales en el centro del campo y, con Alexis más calmado, Milligan pudo juntarse de nuevo a Jedinak para poder gestar una reacción de nivel que pocos esperaban. El orden defensivo australiano de los primeros instantes se solidificó y el polifacético tándem de mediocentros empezó a retener posesión. Simultáneamente, el rendimiento del centro del campo chileno empezaba a caer. Arturo Vidal, renqueante de su operación de rodilla, no intervenía apenas ni en ataque ni en defensa. Aránguiz no se implicó en la presión, como tampoco lo hizo un Valdivia del que se espera poco trabajo defensivo. Sin la presión alta, Chile no es Sampaolista. Sin la presión alta, se esfuma esa idiosincrasia ofensiva del fútbol con la que La Roja controla sus partidos y somete a sus rivales. Y sin la presión alta, la línea defensiva (formada por un mediocentro como Gary Medel, un lateral como Gonzalo Jara y dos volantes como Mauricio Isla y Eugenio Mena) queda expuesta a acciones rivales que exijan transitar hacia campo propio. Ante este escenario, Australia intentó en primera instancia atacar con elaboración por dentro y con pases del sólido doble pivote hacia Mark Bresciano. Esta opción solo sirvió para que Australia se estirase y ganase campo contrario. No para más, porque al ’23’ de los Socceroos le pasan factura los 34 años y los 18 meses que lleva en un fútbol tan lento como el catarí (Al-Gharafa). Bresciano no agitaba las líneas chilenas ni forzaba a sus integrantes a correr hacia atrás, con lo que había que recurrir a otro mecanismo distinto.

Mathew Leckie FocusMathew Leckie fue el mejor jugador de Australia. Su velocidad y su desborde, claves del partido. Foto: Focus Images Ltd.

Los hombres de Postecoglou demostraron entonces estar abiertos a todo. Aunque la nueva Australia prefiere poseer y desbordar con asociaciones y con movimientos de fuera-dentro desde las bandas, que siguen siendo la vía principal de ataque, no denuesta el juego exterior y el contragolpe de “la vieja guardia”. Las transiciones tras robo y, sobre todo, la velocidad por las bandas, pusieron a Chile en un aprieto y demostraron lo problemático que resulta a veces colocar una defensa tan poco tradicional. Mathew Leckie fue el máximo responsable de los dos pragmáticos mecanismos ofensivos. Su potencia física, su velocidad y su desborde sirvieron para desequilibrar en las múltiples ocasiones de gol australianas. Por su banda llegó el 2-1 de Tim Cahill, que, de cabeza –cómo no–, se impuso muy fácilmente a Medel para rematar un centro del finalmente lesionado Franjić. El centro del campo de Chile no variaba su actitud y Australia se vino arriba en un segundo tiempo en el que fue superior. Sampaoli corrigió el centro del campo con la entrada de Felipe Gutiérrez en detrimento de un Vidal que, pese a su enfado, apenas pudo contribuir por sus molestias físicas. Con el del FC Twente Enschede a la altura de Aránguiz, la presión de los hombres de la medular no mejoró mucho. El técnico argentino gastó su segunda sustitución con la entrada de Jean Beausejour en lugar de Valdivia. Cambió el dibujo a 4-3-3 y la presión apareció, aunque en la línea más adelantada (más consistente con 3 hombres que con los 2 “no puntas”). Australia, con Leckie y Bresciano desgastados, dejó de aparecer y el cuadro sudamericano recondujo la situación. Volvió a generar peligro (aunque con menos pujanza que en el arranque) e impidió el avance de los Socceroos. Además, demostró con el gol de Beausejour en el descuento que el concepto ‘meritocracia’ es difuso en el fútbol. Chile se va a Rio de Janeiro pensando en cómo mejorar la presión para ser constantemente Sampaolista mientras que la nueva Australia, sin nada que perder, aprobó su primer examen y dio una considerable buena imagen.

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6 comments

Muy buen análisis David, Chile sin la presión alta se convierte en un equipo muy blando pero creo que esta carencia es absolutamente mental, vas ganando 2-0 al rival “débil” del grupo jugando prácticamente de local(lo del himno fue espectacular) la humedad, calor,etc. y un hecho que me parece sumamente relevante, fue el error de Bravo. Chile empezaba a dominar sin discusión hasta ese momento,cambió radicalmente la intensidad y control del equipo, todo se hizo más inseguro.
Y de Australia, buen equipo para el futuro pero la verdad es que mucho no podrán hacer durante este Mundial.

Estoy contigo en el tema del error de Bravo. No fue un error gordo como el de Casillas, pero el gol de Australia viene precedido de un balón que pierde él y provoca que los australianos monten la contra. Pero bueno, luego salvó con un paradón en la segunda mitad.

Y con respecto a eso de que "no podrán hacer mucho durante este Mundial", no estaría yo tan seguro, ¿eh? No me sorprendería en demasía verlos dando algún sustillo a España o a Holanda.

Si Chile pule esos bajones de intensidad, son un equipo a tener en cuenta. Australia me pareció mejor de lo que me esperaba, no son nada del otro mundo, cierto, pero sí muestran un nivel más alto que en el pasado. Tras el 5-1 que nos clavaron… Holanda, con un subidón de moral y confianza en su apuesta, pasa a ser considerada candidata firme. Blind, Robben y Van Persie están en una forma tremenda.
Ayer me sorprendió la victoria de México, creía que iban a sufrir más contra el despliegue físico de Camerún. Sigo sin ver claro lo de Song como pivote, y aunque se hablaba mucho de Bedimo, el lateral izquierdo fue Assou-Ekotto. Se nota mucho que los carriles son un coladero, y en el mediocampo no hay capacidad para construir.

Me dejo con mal sabor de boca esta seleccion chilena, espero mucho mas de ellos.

Contra España tendran que morder y presionar para ganar.

Bufff.. no me gusta nada esto… que Chile haya ganado sin hacer un gran partido, con Sampaoli poniéndoles las pilas para que presionen a muerte contra España.. me da que nos vamos a ir del Mundial haciendo el ridículo..

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