Cinco equipos que han jugado un Mundial

México, con la camiseta de Gremio

Los Mundiales siempre nos dejan casos curiosos. En cinco partidos de una fase final, la camiseta de un club ha gozado de un protagonismo sorprendente, como ya recordó el gran periodista argentino Pablo Aldo Geraldes en su blog. Recuperamos estos cinco partidos añadiendo detalles.

Austria en 1934… con la camiseta del Nápoles

Qué equipo era esa Austria de 1934. El ”wunderteam” liderado por Matthias Sindelar. Un equipazo que se quedó a un paso de la final del primer Mundial jugado en Europa, en Italia. En el partido por el tercer lugar, Austria se enfrentó a Alemania. Tan solo unos años antes de la anexión alemana de Austria (en 1938 los jugadores austríacos ya jugaron el Mundial como alemanes). El problema fue que los dos equipos vestían igual: camiseta blanca, pantalón negro. El árbitro, el italiano Carrara, pidió buscar otras camisetas y encontraron unas del Nápoles, el equipo local, de entrenamiento. Así, de azul, Austria perdió por 3-2 con los alemanes.

México en 1950… con la camiseta de Grêmio 

El 2 de julio de 1950, las selecciones de México y Suiza, ya eliminadas, se enfrentaban en Porto Alegre. Superadas por brasileños y yugoslavos se jugaban el honor en la vieja cancha de Internacional, el estadio Ildo Meneghetti, conocido popularmente como el Estádio dos Eucaliptos. El problema fue que los dos equipos llegaron con camiseta roja. Los suizos, como siempre. Los mexicanos, con su segunda equipación. El colegiado sueco Elkind pidió buscar otras camisetas y un trabajador consiguió las del Gremio de Porto Alegre.  Luego se sorteó quién cambiaba de color. Ganó México, pero cedió por una cuestión de señorío y fueron los aztecas los que jugaron con las camisetas del Gremio de Portoalegre. Perdieron 2-1 con gol mexicano de una leyenda: el gran Horacio Casarin. “En un Mundial no puedes actuar como un señorito. Le cedimos las camisetas a los suizos, pensando que así eramos elegantes. Qué cosas” me comentó La ‘Tota’ Carbajal, portero mexicano en 1950 cuando lo entrevisté preparando mi libro sobre el Mundial de 1950.

México, con la camiseta de Gremio

México con la camiseta de Grêmio. Foto: FMF

Argentina 1958… con la camiseta del IFK Malmö

En 1958 Argentina por fin volvió a un Mundial… 24 años después, entre guerras y boicots. Guillermo Stabile, el máximo goleador del Mundial de 1930, dirigía al equipo argentino. El debut era en Malmö contra los vigentes campeones del Mundo: Alemania Occidental. El problema fue que los alemanes se presentaron con su camiseta blanca y los argentinos con la albiceleste. Y los dos con pantalón oscuro. Demasiado parecido. Así que el colegiado, el inglés Leafe (árbitro muy popular en la época y famoso por arbitrar duelos europeos entre el Barça y el Madrid), ordenó que  uno de los dos equipos cambiara la suya. Como no había camisetas de repuesto, Argentina jugó con la del IFK Malmö, el equipo más modesto de la ciudad.

Corbatta, ese genio inconstante, marcó el 0-1 vestido de amarillo. Luego Alemania remontó. Ya de albiceleste, los argentinos derrotaron por 3-1 a Irlanda del Norte. Luego llegó el desastre: derrota 6-1 con Checoslovaquia. ¿El amarillo dio mala suerte? En Argentina aún se habla del “desastre de Suecia”. Los argentinos llegaron pensado que eran los mejores y perdieron. El legendario Ángel Labruna, por ejemplo, fue convocado cuando ya estaba de vacaciones… con 39 años. “No nos preparamos. Ni estudiamos a los rivales, ni trabajamos bien…ni teniamos camisetas” recordó en ‘El Gráfico’.

Francia 1978… con la camiseta del Kimberley

En 1978, Francia jugaba su último partido de la primera fase en el estadio José María Minella de Mar de Plata contra Hungría. Los dos equipos llegaron vestidos de blanco, con sus segundas equipaciones. Los húngaros se habían dejado la primera, roja, en el hotel. Los franceses, la azul en el suyo. Y los dos equipos tenían el hotel… en Buenos Aires. Al parecer, el error fue de la FIFA, que comunicó mal las instrucciones. Sea como fuere, el árbitro brasileño, Coelho, pidió que se buscara otra equipación.

Los trabajadores del estadio buscaron por los vestuarios. Nada. Al final pidieron a un trabajador del Atlético Kimberley, un modesto club local, que se acercara rápido a la sede del club y trajera unas camisetas. El partido se retrasó 45 minutos y, al final, Francia salió con la camiseta de Kimberley, verde y blanca, como el Betis.

Los  franceses ganaron por 3-1 con goles de Lopez, Berdoll y Rocheteau, aunque quedaron eliminados en el grupo, superados por argentinos e italianos. Una de las imagenes más curiosas fue ver jugadores con un dorsal en la camiseta y otro diferente en el pantalón, pues no llegaron camisetas con los dorsales superiores al 16.

Costa Rica en 1990… con la camiseta del Libertad

Costa Rica debutó en 1990 en un Mundial. En su primer partido derrotó a Escocia con su uniforme de siempre: camiseta roja, pantalón azul. El segundo partido era contra Brasil en Turín y los “ticos” saltaron con una camiseta blanca y negra: la camiseta del club decano de Costa Rica, el Libertad, entonces desaparecido. El seleccionador, Bora Milutinovic, pensó que sería una buena forma de intentar ganar el apoyo de la hinchada local, vistiendo como la Juve en Turín. Aunque no funcionó: Brasil ganó 1-0 y los hinchas locales animaron a los brasileños. Quizás eran aficionados del Torino…

En “Brasil 50. Retratos del Mundial del Maracanazo Toni Padilla reconstruye de una forma coral y poliédrica este épico Mundial a partir del retrato de cuarenta de sus protagonistas.

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