Cuando fallar no está permitido

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Higuaín introdujo el balón al fondo de la portería después de un magnífico centro desde la banda derecha. Lo celebró con rabia. Había fallado una ocasión clamorosa minutos antes y, de golpe, se encontró con el gol de la gloria. Un tanto para la historia, pensó. Y se señaló, reivindicándose tras entrar en los registros goleadores de las finales mundialistas. O eso creía, pues el asistente había levantado el banderín. El gol no valía. Higuaín marcó en situación de fuera de juego y ni el gol ni la celebración importaban. La historia debía esperar. Higuaín creía que la situación estaba controlada, pero de golpe regresó a la realidad.

Higuaín Argentina Focus

Higuaín perdonó el 0-1. Foto: Focus Images Ltd

Argentina logró que el partido se acercara al guion que más le beneficiaba. Orden atrás y equipo bien replegado, con Romero interviniendo poco y la defensa despejando el balón cada vez que Alemania se acercaba más de la cuenta. Neutralizó bastante bien al rival: primero a Kramer y Özil, que se colocaban en los resquicios que quedaban entre las líneas argentinas, y después a Schürrle, más pegado a la línea de banda. Pocas ocasiones en contra y algunas a favor, pues sus atacantes gozaban de espacio para correr. Pero la calidad alemana empujó al final del primer tiempo y Höwedes cabeceó al poste. Otro aviso.

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Höwedes se topó con el poste justo antes del descanso. Foto: Focus Images Ltd

Messi dejó los primeros destellos. El cambio de ritmo con el que dejó atrás a Hummels a los cinco minutos de partido fue prometedor. Leo cayó a la banda derecha y buscó desequilibrar al central del Borussia Dortmund, que debía ayudar a Höwedes. El peligro existía cada vez que recibía el 10, pero esta sensación no se traducía en goles. Aparecía una pierna, normalmente de Schweinsteiger, para interceptar el último pase. O fallaban los atacantes. Perdonó Higuaín una ocasión que recordará durante toda la vida del mismo modo que Kroos hubiese recordado su mala cesión de cabeza en caso de terminar en la red de Neuer. También falló Messi, que cruzó demasiado ante Neuer en su oportunidad más clara, nada más iniciar el segundo tiempo. Los compañeros que entraron en la segunda mitad, Palacio y Agüero, tampoco mejoraron a Argentina en cuanto a pegada. De hecho, el atacante del Inter desperdició otra ocasión muy clara. Incluso se mostraron más imprecisos en tres cuartos que Enzo Pérez y Lavezzi, que al menos rajaron a Alemania con varias conducciones de mérito. Argentina, que presentaba una de las nóminas de delanteros más temibles del torneo, fue incapaz de anotar en los últimos 300 minutos de Mundial. A medida que avanzaba la final, crecía Boateng y se empequeñecían los delanteros argentinos.

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Argentina fue incapaz de transformar sus ocasiones. Foto: Focus Images Ltd

No asumió excesivos riesgos y su estrella apareció más que en las eliminatorias anteriores. Generó más oportunidades, pero faltó contundencia y acierto. O un poco más de precisión para al menos obligar a Neuer a intervenir, pues tampoco protagonizó ninguna parada imposible. Se marcha Argentina del Mundial con una amarga derrota y, además, consciente de que podría haber ganado. De que creó suficiente peligro para tumbar a los campeones. Sobre todo en los primeros 90 minutos, especialmente parejos. Mascherano, Garay, Rojo, Biglia, Romero y compañía cumplieron con su parte manteniendo la portería a cero durante las eliminatorias. Pero quien acertó para decantar la final fue el acertó el más joven de los 28 futbolistas que jugaron en Maracaná. Y no era argentino.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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1 comments

Al final a Sabella le fallaron los delanteros, él les creó n sistema para q a priori su mayor defecto (la defensa) se convirtiera eb su mejor virtud. Los mejores: SuperMasche, Garay, Demichelis y Rojo. Las estrellas arriba no la enchufaron y los germanos siempre cobran sus deudas.

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