De Manaus a Salvador

Portada Salvador MI

Un Mundial de avión cada dos días -o a veces dos aviones en un día- te permite ponerle cara a las ciudades que antes sólo te sonaban por su nombre -o incluso algunas cuya existencia desconocías-. Si encima el Mundial es en Brasil, país extenso y de geografía cambiante, el espectáculo puede ser casi mayor fuera de los estadios que en los propios partidos. Hablar con la gente. Gente que es de allí y que siempre vivió allí. Gente que seguirá en Manaus cuando la Copa se haya ido y el mastodóntico Arena Amazonas no se sepa muy bien para qué sirve.

Manaus y Salvador de Bahía vienen a representar polos opuestos en un país mucho más multicultural de lo que podría parecer desde fuera. Y ya no hablemos de Sao Paulo. Sao Paulo es la urbe interminable, el atasco permanente, el “estoy llegando” por quinta vez en media hora. Pero lejos de la urbe caótica, desesperante, “tokyo-style sin style”, Brasil presenta ciudades más pequeñas y más tranquilas que sin embargo se parecen muy poco entre sí.

Manaus no estaba preparada para recibir a tanta gente. Se construyeron hoteles a última hora porque además les tocó un Inglaterra-Italia y no un Irán-Nigeria. A uno le entregaban la habitación a medianoche y aún olía a pintura. El baño perdía agua y a las siete de la mañana los operarios ya estaban trabajando -y despertando a los huéspedes- para intentar acabar el trabajo -no vaya a ser que los que vayan al segundo partido se encuentren lo mismo-. Un clasicazo en un Mundial en una ciudad cuyos equipos de fútbol más importantes, el Nacional y el Sao Raimundo, juegan en cuarta o en quinta división -ni los propios ciudadanos de Manaus parecen tenerlo claro-. El taxista dice que él es más del Sao Raimundo, pero que no le pregunte mucho por el equipo, que en realidad es del Vasco da Gama. Un joven voluntario me confiesa que cuando termine el Mundial habrá que pensar algo para el estadio, porque se antoja complicado cubrir hasta una quinta parte del aforo con partidos de los equipos locales. “¿Este es el mayor evento de vuestra historia, no?”, le pregunto. Y no. Resulta que no. Me habla en portugués de algo que interpreto que es un festival de música y que al parecer atrae a más visitantes aún que los que se darán cita en el Mundial. Pero claro, los que van a esos festivales no se quedan en los hoteles. Yo si fuera a un festival de música rara al Amazonas no dormiría en un Novotel. De hecho supongo que no dormiría, o caería dormido en algún momento en el que el tiempo dejara de poder ser medido.

Arena da Amazonia GV Manaus FocusEl estadio de Manaus ha sido construido exclusivamente para el Mundial. Foto: Focus Images Ltd

Manaus también recuerda con orgullo la visita de Juan Pablo II. “Fue una misa espectacular, hace treinta años. Había más de 100.000 personas”, cuenta el taxista del Sao Raimundo. “¿Estuviste?”. “No había nacido”. Lo miro raro. O se conserva muy mal o… “Igual hace cuarenta años y no treinta… O cincuenta… Lo que sé seguro es que no había nacido”.

La genialidad táctica de poner un Inglaterra-Italia en Manaus es que estás obligando a los ingleses a ir a la selva. Porque ya se sabe que siguen a la selección a todas partes, y esta vez “todas partes” es un lugar en medio de la jungla al que se llega volando a Sao Paulo o Rio de Janeiro (12 horas) y desde allí a la capital del Amazonas (4 horas más). Te recompensan con el mejor aterrizaje de tu vida, eso sí: justo al lado del punto exacto en el que los dos afluentes principales del río más famoso del mundo se juntan y sus aguas de distintos colores se mezclan sin mezclarse. La pista de aterrizaje queda al lado de algunas cabañas entre mucho bosque y mucho verde. Apocalypse Now total (se la robé a Calamaro, lo sé).

Ingleses Manaus

Los seguidores ingleses desbordaron los hoteles de Manaus. Foto: MarcadorInt

Inglaterra Manaus Focus

La afición inglesa no dudó en seguir a su selección hasta Manaus. Foto: Focus Images Ltd

Salvador, en cambio, es otra historia. Salvador fue la primera capital de Brasil y es, después de Sao Paulo y Rio, la tercera ciudad que más visitantes recibe. El mar se huele por todas partes. Los paseos marítimos son paseos marítimos a la altura de los mejores paseos marítimos de nuestras vidas. Y las casitas antiguas de distintos colores explican por sí solas que aquel lugar estaba ahí desde muchos años antes de que te tocara nacer.

Salvador es tan turístico que en los restaurantes más concurridos hasta te tratan con desidia, como sabiendo que no tienen que convencer a nadie porque el año que viene volverá a venir mucha gente. Salvador vive en la calle, se reúne en la calle, bebe en la calle. Salvador no fue un decorado nuevo para los alemanes que fueron a ver a su equipo ante Portugal, sobre todo si son ese tipo de alemanes que hemos conocido en nuestras costas.

Salvador Casas MI

Vista de Salvador. Foto: MarcadorInt

Pero Salvador tiene rincones muy auténticos. Calles empinadas en las que de repente aparece un bar que no es un bar pero que sí es un bar. Es gente que vive ahí y sirve comidas y bebidas, fundamentalmente a los vecinos, que se sientan en taburetes alrededor de la puerta sin persiana y ven pasar los días. Es gente futbolera. Mucho más que en Manaus. Es gente apasionada. Como saben que nunca te paraste a pensar si es mejor el Vitoria o el Bahía, te cuentan con vehemencia los éxitos de su equipo y lo tonto que es el contrario. Y te repiten mil veces que Daniel Alves jugó en el Bahía, claro.

Dani Alves Brasil Focus

En Salvador te repiten mil veces que Dani Alves jugó en el Bahía. Foto: Focus Images Ltd.

Son gente tan apasionada con el fútbol que se reúnen para ver en medio de la calle un Irán-Nigeria. Sacan el televisor y toman cerveza mientras sirven a un despistado reportero que pasaba por ahí un plato de Mocotó. Van con Nigeria. ¿Por qué? “Porque son africanos, y nosotros somos afrobrasileños. La mezcla de Salvador es la mejor. Es la mezcla de los que llegaron de África y de nuestros indígenas que emigraron desde Asia hace seis mil años. Ayy… Las mujeres de Salvador… Es la mejor mezcla que encontrarás en Brasil”.

Irán Nigeria Salvador MI

El Irán-Nigeria también se vive en las calles de Salvador. Foto: MarcadorInt

En efecto, unos devotos celebran una ceremonia de una religión afrobrasileña para darla a conocer al mundo justo antes de que arranque el Alemania-Portugal. Les cuento a los tipos del primer bar -o a los del segundo, o a los dos, ya no sé- que vuelvo a verlos en octavos o en cuartos. “Recuerda que en sexta feira hacemos feixoada“. Pues habrá que ir un viernes a Salvador, qué duda cabe.

Foto de portada: MarcadorInt

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3 comments

Axel, gracias por estos reportajes que nos ilustran un poco más sobre el país. He tenido la suerte de estar dos veces en Salvador y conocerla un poco, además de sus maravillosos alrededores (Itapua, Itaparica, la costa dos Coqueiros cuando aún no estaba construida). Durante muchos años guardé una foto que me hice con unos amigos tras jugar un partido de fútbol en la playa frente a un grupo de chicos baianos. Bahía es la terra da felicidade, la Roma Negra.
Estaría bien que en Gol Televisión realizarais reportajes o videos adornados con la inagotable y maravillosa música brasileña, al estilo de los que hacían Daimiel y Andrés Montes (qepd) con la NBA. Sería una forma de conocer un poco más ese mágico país que es Brasil.
Una vez más, gracias por vuestras retransmisiones.

No te olvides de visitar la iglesia de san salvador . Coge las pulseritas de la suerte para tus amigos y familiares… Si teneis tiempo despues del mundial ir a morro do sao paulo es increible. Playas buenas y buena fiesta. Tengo recorrida media brasil. Mi zona favorita es pipa a 1 h de natal. Por cierto natal la ciudad menos contaminada del mundo. Un placer

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