La involución japonesa

Nagatomo (Tsutomu Takasu) y Uchida (Neier)

Con el paso de los años, se ha generalizado la idea de que Japón es la bella rosa que no puede crecer entre las rocas. Que es el que recita poesía mientras el malote se lleva a la chica. Es evidente que a Japón le falta para ganar una Copa del Mundo, pero la cultura del trabajo nipona hace pensar que en el futuro le llegará su día. Esta cultura, que más bien es una creencia, sienta sus bases en la idea del merecimiento: cualquier aspecto de la vida mejora o empeora según el esfuerzo que se le dedica. El esfuerzo merece la pena porque será recompensado, con lo que la aspiración cada mañana debe ser mejorar con trabajo lo que se tenía la noche anterior. Si se traslada esto al fútbol se deriva que la “meritocracia” aupará a la élite a la selección de Japón si se trabaja día a día, mes a mes y año a año para mejorar lo que ya hay. No variarlo, sino optimizarlo. Dar pasos hacia delante y no hacia los lados (ni hacia atrás). Solo así llegará el ansiado momento en el que el mundo hablará de Japón como el protagonista de la mayor historia de superación en la historia del fútbol. Con ello, la opinión pública sobre los Samurai Blue es positiva si se aprecia progreso pese a las ya frecuentes derrotas en contextos de máxima exigencia. El orgullo fue tendencia después de que Italia le remontase a Japón un 0-2 en la pasada Copa Confederaciones, pero hoy la sensación es la opuesta. La decepción es mayúscula en Japón y a nivel internacional: la selección nipona está un paso por detrás en el camino hacia el éxito con respecto a ese partido de hace 12 meses.

Lo que sucede con Japón en este Mundial de Brasil no es lo de siempre. No tiene que ver con la “falta de maldad”, que tantas veces se anhela para completar a un plantel plagado siempre de futbolistas excelsos en la técnica. No está relacionado con los sempiternos debates de los centrales contundentes (sorprendente buen nivel de Maya Yoshida e irrupción del corrector Masato Morishige) y del ‘9’ goleador:

Shinji Okazaki – volante o delantero – 15 goles en la temporada 2013-14 (FSV Mainz 05, 7º clasificado de la Bundesliga).

Yuya Osako – delantero – 24 goles en la temporada 2013 (Kashima Antlers, 5º clasificado de la J.League) y 6 en lo que va de 2014 (1860 München, 7º clasificado de la 2.Bundesliga). Ha firmado por el 1.FC Köln para jugar en la Bundesliga 2014-15.

Yoshito Okubo – delantero o volante – 33 goles en la temporada 2013 (Kawasaki Frontale, 3º clasificado de la J.League) y 9 en lo que va de 2014 en el mismo club.

Yoichiro Kakitani – mediapunta o falso ‘9’ – 24 goles en la temporada 2013 (Cerezo Osaka, 4º clasificado de la J.League) y 5 en lo que va de 2014 en el mismo club.

Japón iba a este Mundial con el cartel de “la mejor Japón de la historia” (hasta que llegue la siguiente) porque había avanzado mucho para arreglar las cuestiones mencionadas. Pero ha sufrido un varapalo anímico que lo ha dejado en shock: la remontada de Costa de Marfil en 2 minutos. En ese partido, Alberto Zaccheroni, actual encargado del desarrollo de la selección, introdujo la variante del repliegue en su libro de estilo. Los miembros de la plantilla lo entendieron como un paso más hacia delante en esa senda hacia la élite que recorrieron retirados, que recorren ellos y que recorrerán sus herederos. Asumieron que si se esforzaban en la fase defensiva obtendrían como recompensa una victoria ante un rival más fuerte y mejor en algunos aspectos. Que de esa forma se podrían sobreponer a lo que era un obstáculo en tiempos pasados y en un torneo de máxima exigencia. Pero de golpe, todo se fue. El esfuerzo no tuvo premio. El trabajo no dio rédito. El repliegue defensivo no fue un paso hacia delante sino uno hacia atrás. El equipo se dio cuenta y, por eso, la previa del partido ante Grecia estuvo marcada por comentarios como el de Eiji Kawashima, quien afirmaba contundentemente que Japón volvería a ser la de toque y la de elaboración. Que volvería al punto en la que estaba antes de enfrentarse a los marfileños en ese largo camino hacia el éxito nipón para intentar de nuevo avanzar hacia delante.

“En 2 minutos desperdiciamos el trabajo de 4 años”

Atsuto Uchida en zona mixta tras el Costa de Marfil 2-1 Japón

“Queremos tener la pelota y moverla hacia delante, utilizando todas nuestras cualidades y nuestra habilidad técnica para marcar goles. Así es como jugamos. (…) Es el tipo de fútbol que nos resulta confortable y natural”

Eiji Kawashima en una entrevista a FIFA.com en la previa del Japón-Grecia

Pero Grecia, con su carácter, con su esencia defensiva, con su fútbol de repliegue y transición y con sus incombustibles héroes de 2004, dejó a Japón muy por detrás de donde empezó el Mundial 2014 en esa senda hacia la gloria. Japón, anímicamente tocado por lo reciente del batacazo ante Costa de Marfil, le hizo frente a un rival duro y defensivo y no le supo atacar. Involucionó tácticamente y su ataque posicional no se pareció en absoluto al que le dio la victoria (1-0) hace solo 24 días ante una selección parecida a Grecia en cuanto a estilo y que pretendía “imitarla” en los amistosos preparatorios: Chipre. El repliegue del rival hace más difícil las apariciones de Keisuke Honda, de Shinji Okazaki, del sorprendentemente suplente Shinji Kagawa o del Yoshito Okubo que juega en la banda. Los hombres de tres cuartos están bloqueados por sí solos y las asociaciones niponas deben orientarse hacia la banda. Pero no para que Atsuto Uchida y Yuto Nagatomo sirvan como laterales centros al área sino para que, con su calidad técnica, se asocien en altura con el interior, con los mediapuntas y con el punta en aras de mover a la defensa replegada y de crear huecos. Con esta idea y con triangulaciones en las bandas, Japón podría haber hecho daño a José Holebas y a Vasilis Torosidis, que con las ayudas de Giorgios Samaras y Ioannis Fetfatzidis primero y de Panagiotis Kone y Dimitris Salpingidis después, consiguieron vivir cómodos y salir al ataque.

Nagatomo (Tsutomu Takasu) y Uchida (Neier)Nagatomo y Uchida no se asociaron con los atacantes y se limitaron a servir centros repelidos por Grecia.
Fotos: Tsutomu Takasu y Neier. Edición: MarcadorInt.

Uchida y Nagatomo subieron para colgar centros al área, y no había nadie más fuerte que Sokratis Papastathopoulos o Kostas Manolas para rematarlos. Los dos centrales griegos, y especialmente el del Olympiacos FC, estuvieron sublimes en los despejes, en las coberturas, en las correcciones y en las ayudas a los compañeros replegados. Japón intentaba, además, construir en la zona de influencia del interior Giannis Maniatis con Makoto Hasebe, Hotaru Yamaguchi y Honda (Yasuhito Endo, excelso pasador pese a los 34 años, volvió a ser suplente). El repliegue y la presión –existente en el primer tiempo– hacían que esas jugadas acabasen en pérdida, en contragolpe griego, en disparo contra la defensa o, en el mejor de los casos, en una falta con la que intimidar algo a Orestis Karnezis. La expulsión de Kostas Katsouranis a los 37 minutos podía incentivar esas asociaciones japonesas en altura, que siempre nacen en las botas de los laterales. Pero Fernando Santos metió a Giorgios Karagounis para no perder el espíritu de 2004. Así, Grecia no perdía una “escoba” que limpiase el centro del campo griego de unos mediapuntas japoneses que ansiaban asociarse. Especialmente un Okubo que dominaba horizontalmente los tres cuartos y que corría por ellos sin balón deseoso de recibirlo.

Grecia fue aumentando claramente su repliegue y Japón no supo evitar que el equipo heleno acabase metido en su área. Allí, sin espacios, la frustración nipona llegó hasta el punto de generar jugadas con varios pases dentro del área grande de Grecia. El punto le valía al combinado europeo para jugarse su pase a Octavos de Final el un partido ante Costa de Marfil para el que Kostas Mitroglou, lesionado a los 35 minutos, será seria duda. Japón tiene posibilidades matemáticas de acceso ante la clasificada Colombia, pero las sensaciones son las de un equipo virtualmente eliminado del Mundial. Han dado un paso atrás en el camino hacia el éxito y necesitan, con o sin Zaccheroni, recuperar lo perdido y seguir optimizando lo que ya hay.

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5 comments

Cuando vi la convocatoria de Japón, me dió la sensación que iban a echar en falta a Mike Havennar en algún momento. Creo que anoche fue ese momento de tener a un delantero alto para pelear con los rocosos centrales griegos.

Coincido con AlbertM, salvando las distancias mismo problema que España, me parece inconcebible que en una convocatoria de 23 jugadores no haya hueco para llevar jugadores que den otras opciones y variantes al juego inicial planteado por el equipo…. Havenaar debería haber ido y, ayer, habría tenido minutos y relevancia en el juego de ataque nipón.

Por supuestísimo. Hay que tener otras opciones para partidos como el de ayer. Era impotencia: sabías que generaban la jugada en ataque, que mimaban el balón hasta encontrar la asociación perfecta, que lograrían un centro al área de manera cómoda… pero allí no finalizaba nadie. Muy de acuerdo con tu comparación con España. Vi el partido de Chipre que cita David Fernández y era una Japón abrumadora y brutal, un espectáculo que me hizo pensar “madre mía cómo llegan este año al Mundial”, pero ganaron por un pírrico 1-0 siendo un partido de 8-0. Qué pena me dan, en serio, porque son una propuesta interesantísima y de calidad 🙁

A mi se me hace que Zacche amarro mucho a esta seleccion.

En ningun momento se vio esa verticalidad,desparpajo,velocidad y juego de combinacion que demostraron en la Confederaciones.Y tampoco entiendo los 0 minutos a Kiyotake en dos partidos, es un jugador que te puede abrir un partido, un jugador asociativo y vertical.

Me quedo con la frase de Uchida,pero la modifico: " En dos partidos hemos tirado el trabajo de 4 años".Gran parte de la culpa la tiene Zacheroni. En lo personal, la mayor decepcion fue Japon.

Sobre Japón, me gustaría también tener en cuenta la opinión de un hombre que entiende de ese fútbol, en parte porque lo ayudó a levantar: Zico.

http://sportv.globo.com/site/programas/selecao-sportv/noticia/2014/06/zico-critica-jogo-aereo-do-japao-no-empate-com-grecia-nao-gostei.html

Realmente no se entiende cómo pudo jugar Japón como jugó. No me da buena espina como Zaccheroni está haciendo las cosas. De momento le ha valido porque el fútbol del resto de Asia, aún en muchos países, es el que es. Pero Japón debería aspirar a algo más.

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