Klinsmann se enfrenta al país al que hizo creer

Foto: sbos2
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Recuerdo que el Mundial de 2006 lo viví en Lindau, una ciudad al sur de Alemania cerca del Bodensee, punto de encuentro de jóvenes de los países colindantes en busca de algo parecido a una playa donde disfrutar del verano. Recuerdo la intensidad con la que se vivía el torneo, cómo cada partido se convertía en un acontecimiento internacional vivido en Biergartens, garitos y bares, y después en discotecas, donde la gente de cada país se juntaba para ver los partidos de su selección y el espectador neutral se sentía fascinado por la trascendencia que otorga saber que estás en el país que todo el mundo está observando y tú tienes que vivirlo, pese a que en realidad no se disputaba ningún partido en kilómetros a la redonda. Recuerdo cómo Alemania convirtió aquello en una fiesta inmensa, cómo el país se volcó para dar una imagen de profesionalidad, alegría y amor por el fútbol. Pero lo que más recuerdo de ese Mundial es cómo la sociedad alemana lo empezó con pesimismo, temiendo el ridículo en su propia casa y pensando que no tenía ninguna posibilidad, que Klinsmann no tenía ninguna experiencia y que aquello iba a ser un terrible fracaso (el presidente de la Federación Alemana confesó en su autobiografía que estuvieron a punto de echarle justo antes, excusándose en que todo el país veía aquello negro) y cómo, a lo largo de 4 semanas, en el país fue creciendo una ola de entusiasmo, un impulso, un furor que acabó con cientos de miles de alemanes echados a las calles celebrando un dignísimo tercer puesto, completamente orgullosos de su selección y pidiendo a gritos a Klinsi que se quedara.

Un Klinsmann que había hecho multitud de cambios, había modernizado la selección y apostado por un grupo que mezclaba la veteranía de los Ballack, Lehmann (¡primer portero por delante de una leyenda como Kahn!), Frings y compañía con un grupo de jóvenes talentosos casi sin experiencia que venían sobresaliendo en la Bundesliga (Odonkor, Podolski, Schweinsteiger, Hitzlsperger…) y que fueron recibidos como héroes en Berlín. Apostó por un estilo de juego ciertamente revolucionario con la historia de Alemania, desinhibido, atrevido, ofensivo que acabó ganándose, identificando y convenciendo a una nación entera. Y que al final por orgullo, por despecho de cómo se había sentido tratado antes de que empezara todo, rehusó a renovar su contrato, pese a que el país se movilizara para que se quedara con canciones, webs, camisetas, y demás en su honor. En el cargo quedó Joachim Löw, el segundo de Klinsi, con la esperanza de que todo aquello continuara. Se enfrentarán en Brasil.

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4 comments

lo de la seleccion alemana es de escandalo!!! vaya hornada de futbolistas k estan saliendo y saldran como Meyer, Goretzka, Dukzs…
Creo que alemania ahora mismo esta a un escalon por encima de España. Si Joachim Low consigue dar con la tecla del equipo y saber ordenar a cada futbolista ganaran el Mundial, no tengo ninguna dudaa!
——————NEUER————–
LAHM——BOATENG—-HUMMELS—SCHMELZER
————–SCHWEINSTIGER————-
———-OZIL————KROOS———
—GOTZE———————-REUS——
—————MULLER——————–
·Pero lo mejor es el banquillo: Draxler, Khedira, Klose, Podolski, Schurrle, Bender, Kruse….

Pasan los años, y los puntales de USA siguen siendo Howard, Bradley, Dempsey y Donovan. Imagino que seguirán otros viejos conocidos como Friedel, Bocanegra, Beasley o Altidore.

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