La pasión de Francia

París (Francia) Dan M

3-0 en el Stade de France. Hay fiesta en République porque la madera crujió, las cortinas se abrieron de par en par y la claridad mostró un parqué ucraniano frágil machacado por la ausencia de estructura. Kiev calentó el horno, cosió las piernas de una selección bleu que dejaba tras de sí un sendero de oro (en el recuerdo) y escombros, del que últimamente mamaban éxitos y fracasos a partes iguales. Esta noche, en circunstancias adversas, se rompieron esas correas que ataban a todo un país por los tobillos y amenazaban con alejarlo de la samba. Con una mano mala y la baraja rota, corroído por la humillación del viernes, el míster local preparó el partido bajando la mirada y antes de la avalancha decidió poner el salón en la cocina, la cocina en la terraza, a Nasri en el trastero y Benzemá, flor de loto, como última bala del país. La casa parecía más acogedora: centro del campo de control y alunizaje e ilusionismo arriba en un acto de fe. Karim, que a veces late y otras se difumina en la idea de latir, fue suficiente fermento para contrarrestar el desparrame de la ida (sopló Zozulya y se cayeron los naipes). La nueva decoración mostró a un Valbuena apasionado y ejecutor, coreado por una afición deseosa de gozar el presente. Pogba robó y castigó los espacios, Ribéry subió y bajó la banda descabalgando rivales y Sakho, en la noche de su vida, fue maestro en el área rival y se acostará, si lo hace, con la sonrisa boba de un niño pequeño.

Ukraine Press Conference

La selección de Fomenko no dio la talla en París (Foto: Focus Images LTD)

La distribución en el terreno de juego se antojaba lógica pero existían dudas razonables acerca del funcionamiento colectivo, porque Francia vive de forma perenne en el incómodo borde de la decepción. La sacudida inicial zarandeó a una Ucrania sin Stepanenko y con Bezus (cambio inesperado), que intentó resistirla de pie. No tardó en morder el polvo y acabó quedándose en candidata, que es como quedarse en nada. El ucraniano, que ya no quería mirar, refunfuña abatido ante la oportunidad perdida que conduce a causar baja en la competición de competiciones. Inconscientemente se vieron allí, por lo que costará hacer la digestión con tanto mareo en París. Fomenko, ahogado, seleccionó los ingredientes pero no formó una masa sólida y no supo encontrar soluciones para capear el temporal a lo largo de los noventa minutos.

Ucrania no fue centrista y reposada como en la ida, no asumió con naturalidad el papel que le tocaba representar: calcetar en silencio la leyenda despojándose de los complejos, sin perdonar ni la propina mientras, teóricamente, esperaba el terremoto agachada debajo de la mesa. La tormenta francesa lo barrió todo desde el inicio y la expulsión de Khacheridi, ya en la segunda mitad, terminó por destruir cualquier atisbo de esperanza. Esta noche trataron de levantar un muro en Saint-Denis, pero se vieron atrapados en una marmita francesa perfecta para calentar el agua y hacer una tila, que la van a necesitar.

Francia fue vertical y jugó con corazón, con la intensidad propia de la necesidad. Hubo química, comunión entre equipo, cuerpo técnico y un estadio a rebosar. Y con un 4-3-3 que aplasta, consiguió darle la vuelta al 2-0 adverso de la ida. Nadie lo había hecho antes. Jamás.

Foto de portada: Inwill

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5 comments

Muy buen análisis. Me gustaron Debuchy, Sakho, Pogba, Cabaye, Ribèry y Valbuena. No están por orden de preferencia.

Francia goleó en la previa, con la Marsellesa descosieron el corazón ucraniano y luego salieron once gallos de pelea coronados en la furia y el desgarre de Pogba y Ribery, pero la noche iba de pequeños héroes y Valbuena cuando se viste de blue parece un crack imparable que no deja de aparecer en todas partes. Pero sin duda quien le iba a decir a Deschamps que su cuarto central sería, a lo Lilian Thuram, la daga que terminaría por demostrar que anoche Francia podía hacer todo lo que quisiese. Una selección que desde el 2006 no jugaba como equipo lo sacó todo el día D y nos demostró que si algo está escrito en el fútbol es qhe nunca se puede dar nada por sentado. Felicidades a Francia, y sobretodo a los jugadores y su pasión, las celebraciones me emocionaron como si estuviese allí. Nuevamente París será una fiesta. Podrán soñar con el Mundial?

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