Las camisetas belgas de Wilmots y Brasil

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Era día 6 de febrero de 2013. Un miércoles cualquiera. Un miércoles en el que se jugaban varios partidos amistosos de selecciones, esos que tanto gustan a los clubes, además de las semifinales de la Copa de África, otra competición que tampoco les entusiasma. Y entre tantas citas futbolísticas, mientras aprovechaba unos cuantos días libres para visitar Bélgica y Holanda, me encontré con una invasión de aficionados belgas.

Sabía que ese miércoles estaría en Brujas y que allí se jugaría un partido de selecciones, pero no había manera de encajarlo con las combinaciones de trenes necesarias. Así que me olvidé por completo de su existencia. Incluso me olvidé pese a que la noche antes, en Gante, había visto una noticia en una televisión belga que manifestaba su principal duda: ¿Quién debe ser el delantero de Bélgica, Lukaku o Benteke? Pero me olvidé. No me acordé, quizás por el impacto que me causó la ciudad, hasta que, entre canales, casas tradicionales, plazas coquetas y calles que parecen peatonales, me crucé con un par de personas vestidas con los chándales de la selección eslovaca de fútbol.

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Aficionados belgas en el centro de Brujas

Tras la comida, ya a primera hora de la tarde, las calles se fueron llenando de camisetas y gorros de la selección belga. Se trataba de algo progresivo, sutil, pero cada vez había más gente con la elástica roja en Brujas. Algunos aficionados iban acompañados de una jarra de cerveza que en varios casos no parecía ser la primera del día. Y casi todas las camisetas tenían algo en común: el dorsal 14. Veía la parte delantera de la camiseta e, ingenuo de mí, pensaba: ¿Quién lleva el “14”? Lo deben de adorar. Más tarde lo vi. No eran camisetas de Dries Mertens.

Entonces Bélgica lideraba su grupo y superaba a Croacia por tres puntos. Y quedaban muchísimas jornadas de la fase de clasificación. Pero tal era el entusiasmo de los aficionados con su selección que se popularizaron las camisetas con el dorsal 14 y el nombre de Brasil a la espalda. Y las exhibían antes de un amistoso, a falta de más de un año para el Mundial.

Hoy están en el Mundial, 12 años después, y esos aficionados guardarán las famosas camisetas durante toda su vida. De hecho, con la fase de clasificación ya terminada, es probable que se vendan muchas más. Excepto una. Porque, entre tanta camiseta, llegué a ver a un valiente con el 7 de Wilmots. Wilmots, el último belga en marcar en una Copa del Mundo. Y el entrenador que les ha hecho regresar a ella, precisamente en el país del rival que los eliminó en 2002.

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Bélgica al fin confirmó su presencia en el Mundial de Brasil

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