México aplasta a Nueva Zelanda incluso en el juego aéreo

El punta neozelandés Chris Wood, en una imagen de archivo (Foto: Focus Images Ltd).

Podíamos esperar, claro, que México le pasara por encima a Nueva Zelanda. Incluso sabiendo que no le había pasado por encima a nadie últimamente. Pero bueno: Miguel Herrera tomó una decisión que en un primer momento pareció extremadamente osada -utilizar sólo jugadores de la liga local, renunciando a las figuras que actúan en el extranjero- y que luego, si se analizaba con frialdad, tenía más sentido. Al fin y al cabo, tuvo que disputar esta repesca sin haber dirigido nunca antes a la selección -más allá de un partido amistoso ante Finlandia y un par de prácticas más-. Ni siquiera sin haber podido programar algunas sesiones de entrenamiento con los futbolistas foráneos, a los que la Federación no habría podido liberar para ello con la antelación suficiente debido a sus compromisos en el exterior. Muchos conceptos no habría podido aportar al grupo que llegara desde Europa en dos días de trabajo. Así que optó por armar un equipo en base a lo que conocía mejor y a los que lo conocían mejor a él. Siete futbolistas de su América campeón del Clausura 2013 fueron titulares ante Nueva Zelanda.

Decíamos, sin embargo, que podíamos esperar un desenlace como el que se produjo en el Azteca (5-1). Lo que no podíamos suponer era que la mayoría de goles llegarían en acciones de juego aéreo, que en teoría es lo que mejor sabe defender el cuadro oceánico. En Sudáfrica 2010, el esquema de cinco atrás les había funcionado muy bien, pero entonces contaban con gente experimentada en el primer nivel como Ryan Nelsen o con un porvenir evidente como Winston Reid. Hoy no estaba ninguno de los dos. Nelsen, ya retirado, entrena al Toronto FC de la Major League Soccer, y Reid se lesionó la semana pasada con su club, el West Ham, en el peor momento posible.  Así que a Ricky Herbert no le quedó otro remedio que usar en esa línea de tres centrales a gente como Ivan Vicelich, que tiene 37 años -¡uno más que Nelsen!- y lleva varias temporadas jugando en la muy poco exigente liga neozelandesa. Probablemente, si Nelsen hubise cogido un avión desde Toronto y se hubiera plantado en el Estadio Azteca ayer con dos botas en la mano Herbert habría estado muy contento. Aún sin jugar desde enero, seguramente habría mejorado el esperpéntico nivel defensivo mostrado por los all-whites (que ayer, por cierto, vistieron de negro).

 

El punta neozelandés Chris Wood, en una imagen de archivo (Foto: Focus Images Ltd).
El punta neozelandés Chris Wood, en una imagen de archivo (Foto: Focus Images Ltd).

Fue un baño de dimensiones colosales. Fue un baño tan grande que el mejor jugador del partido fue el portero que recibió cinco goles, Glen Moss. Si llegan a quedar 10-0 no le habría extrañado a nadie. A Herrera le salió todo perfecto. Su estructura defensiva no sufrió en absoluto –Chris Wood, el punta neozelandés que a sus 21 años lleva ya más de cincuenta goles en el fútbol profesional inglés, sólo tuvo una ocasión real de peligro, y fue con un disparo desde fuera del área-. Al espectador que no siga la liga mexicana debió sorprenderle el lateral izquierdo Layún, que, aprovechando el dispositivo de los tres centrales, se proyectó muchísimo por su carril, al igual que lo hizo Paul Aguilar por el derecho. En la creación de juego había ganas de ver a Carlos Alberto Peña, pero fue su compañero en el Club León, el zurdo Luis Montes, quien más generó en tres cuartos. Para redondear la fiesta, marcaron los dos nueves: Raúl Jiménez y Oribe Peralta por partida doble. Miguel Herrera saltó varias veces, y no porque la silla del banquillo mexicano hirviera como de costumbre. El logro puede parecer fácil por el nivel del rival, pero satisfacer las expectativas en un fútbol rodeado de tanta presión como el azteca está al alcance de pocos.

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1 comments

Solo espero que este triunfo, y posiblemente el pase al mundial, no tapen los errores del proceso que de proceso no tuvo nada. Miguel puede ser una buena apuesta. Siempre le ha dado prioridad a los jóvenes y viendo las generaciones que vienen detrás de esta, pinta bien.

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