Ucrania-Polonia: viejos enemigos, buenos vecinos

Lviv, Ucrania

Una de mis pasiones son los mapas antiguos. En casa trabajo en un escritorio presidido por mapas de otras épocas. Me apasionan esos en los que las fronteras pasan por lugares diferentes de los actuales, con estados que ya no existen y ciudades con otros nombres. Hablamos de eso cuando contamos la eterna rivalidad entre húngaros y rumanos, con el caso de Cluj-Napoca/Koloszvar.

Entre Polonia y Ucrania, la cosa es similar aunque ahora mismo el nivel de rivalidad no llegue a la misma tensión que en el caso de rumanos y húngaros. Han organizado una Eurocopa juntos, tienen unas fronteras consensuadas, pactos comunes… pero para los más radicales algo no funciona. El partido se juega en Járkov, muy lejos de tierras polacas. Un día hablaremos de esta ciudad con dos nombres: Kharkiv en ucraniano y Kharkov en ruso. Aquí, más o menos el 50% de la gente se considera ucraniana y el 43% rusa. La frontera no queda lejos.

Pero cerca de la frontera con Polonia la cosa es diferente. Tomemos el ejemplo de otra sede de la Eurocopa como Lviv, cuyo nombre en ucraniano es Lviv. En polaco, Lwow. En ruso, el L’vov. En alemán, Lemberg. En Yiddish, Lemberik. Todos los nombres eran utilizados por los ciudadanos de una ciudad que en muchos mapas antiguos aparece como… Leopolis, en latín.

La región de Lviv históricamente fue objeto de polémicas entre los estados polaco y ucraniano pues los dos la consideran suya. Polonia mira hacia el este, hacia tierras que ahora forman parte de Lituania, Bielorrusia y Ucrania, y siente que fueron suyas. Ya contamos el caso de las tierras disputadas entre polacos y lituanos con motivo de un duelo Zalgiris-Lech de la Europa League.

Lviv, Ucrania
Lviv, Lwow, Lemberg… varios nombres para describir una misma ciudad. (Foto: virtualkris)

La zona de Lviv ejemplifica bastante bien por qué no siempre se han llevado bien estas dos comunidades. Antes de 1939 era una de las grandes ciudades del estado polaco. Ahora pertenece a Ucrania. La historia no ha sido fácil para Lviv, ciudad que ha vivido seis guerras diferentes en apenas 200 años. Lviv fue la primera ciudad polaca o ucraniana en organizar un partido de fútbol y poder presumir de tener un club. El 14 de julio de 1894 se jugó el primer partido de fútbol documentado de la historia de Polonia, un encuentro Lwow-Cracovia en el que Wlodzimierz Chomicki hizo el primer gol de la historia del fútbol polaco. Entonces la ciudad formaba parte del Imperio austrohúngaro y, según los censos de la época, el 51 % de la población era polaca, el 28% judía y el 19% ucraniana.

Aunque ahora no forma parte de Polonia, Lviv (o Lwow) es la cuna del fútbol polaco. Además del primer partido y el primer gol, aquí se publicó el primer reglamento en polaco, aquí se fundó la federación polaca (1911) y de ahí era el primer árbitro polaco. En 1903, el primer club polaco fue fundado en Lwow: el Czarni (los negros, en honor al color de la camiseta). En 1913 se construía el primer gran estadio de Polonia, propiedad del Pogon Lwow, que ganaría la liga polaca en 1922, 1923, 1925 y 1926. De hecho, hasta cuatro clubes de la ciudad jugaron en primera durante los años 20: Pohon, Czarni, Lechia y el Hasmoneo, el club de la comunidad judía. Uno de los jugadores del Pogon era Kazimierz Gorski, que sería el seleccionador polaco durante el Mundial de 1974, cuando Polonia llegó a las semifinales.

 

Lviv, ligada al fútbol desde 1894 (Foto: Groundhopping Merseburg)
Lviv, ligada al fútbol desde 1894 (Foto: Groundhopping Merseburg)

Para entender aquellos años hay que conocer una época que fue muy complicada. Con el fin del Imperio austrohúngaro varias naciones reclamaron su estado. Polacos y ucranianos lo hicieron, y en 1918 los nacionalistas ucranianos proclamaron su República Popular, reclamando Lviv como suya. Los polacos se levantaron en armas reclamando formar parte del nuevo estado polaco. Si la situación ya era bastante complicada, hay que añadir que pocos meses después los soviéticos entraron en acción reclamando también las tierras. Al final, el nuevo estado polaco sobrevivió, Lviv pasó a ser su tercera ciudad más poblada, y Ucrania se quedó sin estado, con los ucranianos viviendo dentro de la nueva Polonia o integrados en el nueva Unión Soviética. Y Lviv (conocida entonces como Lwow) pasó a ser uno de los grandes centros culturales y deportivos de la nueva Polonia.

Esta situación duró hasta el 1939. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial Polonia fue invadida, y una vez los nazis atacaron la Unión Soviética los nacionalistas ucranianos volvieron a la carga. De hecho, agrupados en la Organización de nacionalistas ucranianos, fueron aliados de Hitler durante la invasión y los caudillos Yaroslav Stetsko y Stepan Bandera proclamaron un estado ucraniano independiente con ciertas tendencias xenófobas. Proclamación que hicieron precisamente en Lviv. Poco después, sin embargo, los nazis los encarcelaron por razones no muy claras, aunque los dejarían libres de nuevo en 1944. Los nacionalistas ucranianos protagonizaron asesinatos masivos de polacos en la región y aún hoy en día estas son figuras polémicas. Especialmente Bandera, nacido en Lviv, que por muchos ucranianos de hoy en día es un héroe, cuando para otros fue un genocida que asesinó civiles polacos y judíos.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, Lviv quedó en manos de los soviéticos, que acabaron de echar a casi todos los polacos con la conocida “Operación Vistula”, que consistió en deportar unos 200.000 polacos de la zona de Lviv hacia las tierras al oeste de Polonia. Tierras que antes de la guerra eran alemanas y se entregaron a los polacos. Polonia, pues, perdió tierras por el este y las ganó por el oeste. Lviv pasó a ser una ciudad donde el 90% de la población es ucraniana, el 8% rusa y apenas el 1% es polaca.

El Arena Lviv fue una de las sedes de la Eurocopa de Polonia y Ucrania (Foto: SchnitzeljagdTV)
El Arena Lviv fue una de las sedes de la Eurocopa de Polonia y Ucrania (Foto: SchnitzeljagdTV)

Futbolísticamente, Lviv dejó de ser una potencia polaca. Muchos de los jugadores polacos que huyeron de Lviv hacia Polonia fundaron o ayudaron a otros clubes, y muchos incluso se bautizaron en honor del club más famoso que había dejado de existir, el Pogon. Por eso aún hoy existe el Pogon de Szcecin. En 2009 sin embargo, un grupo de jóvenes polacos de Lviv decidieron revivir el Pogon, que existe desde hace tres años aunque no está federado: juega partidos amistosos con clubes de estudiantes polacos. Pese a que hoy en día apenas el 1% de la población de Lviv es polaca este club es uno de sus símbolos, como lo demuestra que antes de muchos partidos los jugadores dejen flores en el monumento en memoria de los defensores de Lviv… los jóvenes que murieron en 1920 luchando contra los ucranianos.

La mayor parte de la ciudad, pues, es ucraniana. Y su equipo de fútbol es el Karpaty, que toma el nombre de las montañas que rodean la ciudad. Al ser el club de una zona tan importante para el nacionalismo ucraniano, los aficionados jóvenes del Karpaty se han politizado mucho. Marcadamente de derechas, recuperan los símbolos del nacionalismo ucraniano de los años 20, 30 o 40 y se denominan “Banderstadt Ultras”. El nombre hace referencia a cómo se conocía la ciudad en los años 50. Entonces, durante los años de la Unión Soviética, esta zona del oeste de Ucrania vivió episodios violentos entre el ejército soviético y guerrilleros nacionalistas ucranianos liderados por Stepan Bandera, que vivía en Múnich. Fue entonces cuando se conoció la ciudad como “Banderstadt” (la ciudad de Bandera). Bandera, asesinado por la KGB en 1959, es el gran héroe de estos jóvenes, que suelen llevar grandes banderas con su cara.

Bandera, criminal de guerra por unos y héroe nacional por los otros, es uno de los hijos de esta ciudad, Lviv, que no ha encontrado la calma hasta que una comunidad, la ucraniana, se ha convertido en mayoritaria. Destinada al dolor y a no ser feliz, Lviv, curiosamente, también es la ciudad donde nació la palabra “masoquismo”. Su padre es Leopold von Sacher-Masoch, un escritor austríaco que nació en la ciudad cuando aún era una pequeña torre de babel. Hijo de un funcionario austríaco de origen español y una aristócrata medio ucraniana y rusa, von Sacher-Masoch hablaba alemán. Incapaz de tomar partido entre polacos y ucranianos, optó por una vida diferente, sin política. Y con sexo. Puestos a hacer daño, ¿mejor hacerse daño a uno mismo y gozar con ello, no?

Hoy en día los dos estados afirman no tener aspiraciones territoriales sobre los territorios vecinos. Y firmaron un pacto para respetar los derechos de las minorías polaca o ucraniana. Si sumamos que el partido se jugará sin público, tenemos un partido más tranquilo que el Rumanía-Hungría. Eso fue terrible.

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17 comments

El post es buenisimo pero si no lo pregunto reviento , de donde se siente el 7% de los habitantes de Jarkov que no se siente ni ruso ni ucraniano ?

Toni, un placer leerte, mis felicitaciones a ti en concreto y a todo el equipo en general, MI es un oasis en medio de la mediocridad periodística general

Gracias JJ. Xavi. Se trata de judios, bielorusos o gente con padre ucraniano y madre rusa..que no se moja.

Gracias a los dos!

Fantástico artículo y preciosa la ciudad, se la recomiendo a todo el mundo… aunque todavía recuerdo las terribles colas kilométricas que se forman en la frontera con Polonia si llegas desde otras dos bonitas ciudades, Lublin y Zamosc.

El caso de Lwow es realmente complejo, y recuerda bastante a las ciudades de Transilvania… El campo circundante siempre fue mayoritariamente ucraniano; pero la ciudad en sí, fue esencialmente polaca (y también judía) desde al menos el siglo XIV hasta la Segunda Guerra Mundial.

La situación de Vilna (Wilno/Vilnius) es muy semejante, y de hecho Wilno y Lwow son las dos pérdidas más “sensibles” que han sufrido los polacos. Que la tensión de Polonia con sus vecinos no alcance tanta gravedad como la de Hungría, se debe, probablemente, a que Stalin deportó a la mayoría de los polacos de las tierras que anexionó a la URSS, mientras que la mayor parte de los húngaros víctimas de Trianon han podido permanecer (afortunadamente) en sus lugares de origen.

Felicidades Toni. Te has planteado escribir un libro recopilando estas joyas que nos escribes en este bloq. Te animo a que lo hagas, si tienes tiempo!!

Mañana mismo lo compro.

De todas formas gracias por estos artículos y sigue ilustrandonos con ellos.

No se me ocurre la forma adecuado de agradecerte la elaboración de este tipo de artículos. Sólo decirte que soy amante del fútbol desde que tengo uso de razón y además licenciado en Historia…Conclusión: es lo mejor que he leído nunca relacionado con el fútbol. Representa esa especie de “ideal” personal a través del cual interpreto el fútbol.
Simplemente GRACIAS.

Felicidades Toni por todos tus artículos donde tratas estos temas. Para los aficionados al fútbol e interesados en la historia de Europa son muy constructivos y entretenidos. Gracias.

No por mucho repetirlo va a ser menos cierto. Estos artículos tuyos, Toni, son maravillosos. Porque tienen un nivel de conocimiento geopolítico muy alto, y utilizan la que para mi es la mayor cualidad que tiene el fútbol, la de acercar lugares e historias a un público que nunca se acercaría.

Y tu esfuerzo por mostrar neutralidad e información es muy de agradecer. El artículo de Kosovo también es memorable.

Lviv es una ciudad muy bonita, coincido con lo comentado por otro compañero.

Buenísimo reportaje, da gusto leer cosas así. Todos esas pinceladas de historia las sabias tu o te documentaste? Felicidades por el articulo. Saludos!

El Karpaty Lviv, que en el 2010 se enfrento al Sevilla en la fase de grupos de la Europa League (0-1 en la ida (Kanoute) y 4-0 en el Pizjuan). Fue el grupo de la muerte con Dortmund, PSG, Sevilla y Karpaty Lviv.

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