1×02 Mornizhny Novgorod

Rusia Mundial 2018 Focus

Después de un intercambio de audios entre Axel Torres y Raúl Fuentes antes del decisivo Argentina 0-3 Croacia disputado en Nizhny Novgorod, Toni Padilla y Tomàs Martínez hablan sobre los temas de actualidad del Mundial. En su conversación tocan temas como la creciente igualdad en el fútbol de selecciones y varios de sus posibles motivos, el desempeño de Egipto y la relevancia de la figura de Salah en el país norteafricano, el papel de la geopolítica en el Mundial de Rusia 2018, la situación de Argentina o los futbolistas australianos con antepasados europeos y asiáticos a raíz de la irrupción de Daniel Arzani. ¡Participa con tus sugerencias y comentarios en el hashtag #MorningNN!

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Llego tarde. Algunos “Mornings” los he ido escuchando hacia atrás, no podía en su día. Pero este es especialmente bueno, deja análisis de muchos temas difíciles de encontrar. El de la evolución de las selecciones nacionales y su relación con el contexto geopolítico es simplemente brillante. Sin embargo me llama poderosamente la atención como se analizan las sedes de los campeonatos pasados, presente y futuros.

Creo que una sede con más de un país no es positiva. Entiendo que diluye el carácter de la sede. 2002 no fue ni japonesa ni koreana, en el recuerdo no queda que fuera el “Mundial de Japón” ni el “Mundial de Korea” y creo que ninguna sede se sintió tan involucrada socialmente en el torneo como si hubiera sido realmente “su Mundial”. Ya que estamos repitiendo países, podían haberle dado uno a Japón y otro a Korea.

La razón para la elección de sedes con más de un país es simplemente de política federativa. Se auspicia desde FIFA para contentar a más federaciones y recabar votos. Nada más. Y es que en un país (no siendo El Vaticano, claro), caben 32, 48 y 64 selecciones si nos ponemos. Si caben millones de personas cabe un Mundial. Otra cosa es que dispongan de las infraestructuras adecuadas, pero para eso se eligen las sedes “idóneas” y no cualquier país está preparado para organizar el evento más grande del orbe. Obvio ¿no?

Los JJOO se organizan en una ciudad, y aunque hay sub-sedes la mayor parte del programa se realiza en la sede principal y hablamos de fútbol masculino, femenino y muchos más deportes, todos a la vez en 15 días. De hecho en los mundiales los países candidatos ofrecen más sedes de las necesarias, muchas veces para contentar a sus propios compatriotas que quieren que el evento no pase de largo de su propia ciudad.

Es posible que fuera positivo para el fútbol que EEUU tuviera un segundo Mundial, ya sea por el desarrollo que nuestro deporte está experimentando allí, por su trascendencia económica y comercial que arrastra también a lo social, etc. Quizás la candidatura de Marruecos no era convincente y Canadá por sí misma pinta poco en el fútbol (aunque viniendo de Qatar…), tampoco creo que México tenga que celebrar su tercer Mundial mientras Inglaterra o España no tengan su segundo o Portugal el primero; por no hablar de Asia (pasando de la rotación) donde hay países que apuestan muy fuerte por el fútbol y que serían excelentes anfitriones.

El tema no radica en si “cabe” un Mundial en un país determinado, sino en que, independientemente de su tamaño, ese país sea capaz de dotarse (o tener) las infraestructuras necesarias para organizar el certamen y la huella que este dejará luego… este último es un punto capital.

La de Portugal fue una Eurocopa extraordinaria. Sirvió de pretexto para remodelar unos estadios que ya mucho ha que pasaron su mejor momento, y las remodelaciones y construcciones de nuevas instalaciones catapultó al fútbol portugués, quien sabe, si a los éxitos recientes, o al menos, a no perder más distancia con las ligas europeas más punteras. Sin Embargo la Eurocopa de Austria y Suiza o el Mundial de Sudáfrica dejaron unos estadios que se demolieron en parte o quedaron abandonados. Estos países, independientemente de su capacidad organizativa, no son capaces de aprovechar el impulso de la celebración de una gran competición futbolística en su seno. Buena parte del valor añadido de estas competiciones se perdió y no acabó redundando en la evolución del fútbol a nivel global. Lo mismo pasará en Qatar, pero no en Rusia, donde la Liga Rusa capitalizará las inversiones realizadas.

Y el de 2030 debería disputarse en Uruguay, por razones obvias, con 48 o 64 selecciones y parte de los gastos los debería asumir la propia FIFA. No en vano Uruguay se ofreció cuando FIFA y su mundial estaba en pañales y si no hubiera sido por países como este quién sabe qué sería de FIFA en la actualidad. En cualquier caso, recuperar el ruinoso fútbol uruguayo y dotarlo de las instalaciones y los medios que merece tendría un retorno que compensaría cualquier inversión.

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