Alemania se aprovecha

Müller Alemania FOcus

Alemania ganó con claridad y suficiencia a la República Checa (3-0) en la segunda jornada de clasificación europea para el Mundial 2018. La selección de Joachim Löw pudo obtener una ventaja aún mayor que la de tres goles gracias a su dominio territorial y futbolístico, apenas contestado por Chequia en Hamburgo. La vigente campeona del mundo se instaló pronto en campo contrario y generó peligro no solo con asociación sino también con juego directo. Alemania aplicó ambas fórmulas aprovechándose de las debilidades de la República Checa, las cuales coincidían con los puntos fuertes de la Mannschaft. Los laterales de Karel Jarolím dejaban espacios en defensa, lo cual fue una invitación a Jonas Hector y a Joshua Kimmich (de nuevo lateral) para vivir en zona de extremos. El doble pivote checo no tenía mediocentro defensivo, lo cual permitió a Sami Khedira y a Mesut Özil moverse siempre a su espalda. Y la mentalidad visitante era la de atreverse a hacerle daño a Alemania, la cual fue contestada despóticamente por Mats Hummels y Jérôme Boateng. Los dos centrales se situaron en la divisoria para cortar contragolpes por lo sano y para enviar balones largos con mucha precisión en la faceta más vertical y directa de Alemania.

Alemania 3 (Müller 13′, 65′; Kroos 49′)
República Checa 0

Planteamientos del Alemania-República Checa

El atrevimiento de la República Checa se apreciaba en su once inicial. En el centro del campo, dos interiores como David PavelkaTomáš Hořava partían como titulares en doble pivote para intentar aprovechar las carencias defensivas de Toni Kroos, mediocentro y cerebro de la Mannschaft. Además, Filip Novák, lateral con proyección ofensiva y gol en el Midtjylland, fue el elegido por Jarolím para defender a Thomas Müller y a un Kimmich que volvió a su demarcación de la pasada Eurocopa: la de lateral derecho. Por el otro perfil, Chequia utilizó a un lateral más moderado como Pavel Kadeřábek, pero las pocas ayudas defensivas del volante de su banda (Milan Petržela) iban a dejarle muy expuesto ante Hector y Julian Draxler. Esas ayudas fueron poco frecuentes porque la República Checa no salió a replegarse en Hamburgo. Asumió que dejar espacios era un peaje a pagar si quería llegar a la portería de Manuel Neuer y marcarle a una Alemania aparentemente mortal. Pero esa presuposición, así como las claves descritas de su once inicial, iba a suponer su derrota y la sensación de ser aplastada –e incluso perdonada con vida– en el Volksparkstadion.

Alemania firmó un partido completo al funcionar de forma óptima con el balón y sin él. Cuando tenía la posesión, los hombres de Löw mostraban un juego preciosista que se trenzaba con conexiones rápidas entre Kroos, Khedira, Özil y un Mario Götze elegido como falso ‘9’ titular tras la lesión de un ‘9’ como Mario Gomez. También podía verse a Alemania sacar la pelota por los costados con Hector y Kimmich, para que después estos la cedieran a unos centrocampistas creativos pero también “llegadores” desde segunda línea. Y cuando la República Checa planteaba oposición, Alemania mostraba la versión más vertical y contragolpeadora de su juego, como la vista en buena parte del Mundial 2014 y de la Euro 2016. Hector y Kimmich abrían el campo clavados en zonas de extremo por la incontinencia de Novák y por la temprana amarilla de Kadeřábek (19′). Eran posibles destinatarios de balones largos que normalmente servía con excelente precisión Boateng y que normalmente buscaban a Götze, a Müller y a Draxler. Los dos últimos tenían permiso para meterse en el interior del área, al quedar las bandas cubiertas por los laterales (en caso de perder el balón, se perdería en las inmediaciones del área checa y no en la alemana). Y Götze se constituía como posible receptor por su movilidad de falso ‘9’, la cual reblandeció a la pareja de centrales Tomáš SivokMarek Suchý y dio más dolores de cabeza a Novák y a Kadeřábek. Por momentos, un envío de 40 metros de Boateng, un control de Götze y un pase para Müller estuvieron cerca de suponer un gol. Tres toques al balón en jugadas directas, rápidas y con plena precisión alemana. Otras veces, los espacios dejados por los dos interiores de Chequia permitían a Alemania robar la pelota e hilar pases completamente paralelos a la línea de banda para contraatacar, como el día del Mineirazo. Toques rápidos y verticales. Die Mannschaft en su plenitud.

Jerome Boateng Alemania Focus
Los desplazamientos largos de Boateng propulsaban a la Alemania más vertical. Foto: Focus Images Ltd.

Con todas estas fórmulas de ataque, Alemania dominó el encuentro y consiguió sus tres goles (y muchas otras ocasiones que no entraron en el arco de Tomáš Vaclík). El 1-0 fue un contragolpe hilado con pases completamente paralelos a la línea de banda. Hummels para Özil y Özil para Götze. Ya en el área, Götze, escorado a la izquierda, centró hacia el punto de penalti para que Özil tocara la pelota y se la dejara generosamente a Müller para anotar. El 2-0 y el 3-0 fueron jugadas que evidenciaron la superioridad de Alemania ante los laterales checos. El segundo gol lo engendró Kimmich, quien intervino sin oposición de Novák. Centró al área para que Kroos, sin vigilancia ninguna ni de Pavelka ni de Hořava, rematase con elegancia desde segunda línea. El futbolista del Real Madrid, normalmente cauto ante las subidas de Khedira, pudo adelantarse mucho porque Chequia lo permitía. El conjunto de Jarolím permitió por momentos que Jérôme Boateng interviniese en zona de mediapuntas. En cualquier caso, no solo la República Checa se deshacía por dentro y por la izquierda. En la derecha, el superado Kadeřábek también sucumbió ante Hector en la jugada del 3-0. El lateral checo cerró la banda confiando en que Petržela le ayudaría, pero este se despistó ante un pase de Özil hacia Hector. El lateral del 1.FC Köln, completamente solo, centró al área. Y Müller remató, con el permiso de los reblandecidos centrales checos.

Ese tanto fue el cuarto en dos jornadas de clasificatorios de un Müller que trabaja sin balón y que aparece para meterlo en la red. El futbolista del Bayern cerró el partido al colocarse como máximo anotador del Premundial europeo junto a Cristiano Ronaldo y a Robert Lewandowski. Lo cerró pese a que la República Checa, atrevida hasta el final, se vino arriba en los últimos minutos de juego con acercamientos de Bořek Dočkal y de dos suplentes que quisieron reivindicarse: el extremo del Brighton Jiří Skalák y el delantero Václav Kadlec. Su osadía ante una Alemania menos intensa (por el 3-0 y por las sustituciones de Löw) casi les permite marcar en Hamburgo. Pero Neuer sigue sin encajar en una Alemania que suma ya seis puntos de seis posibles en un grupo en el que lleva seis goles a favor y ninguno en contra. El martes recibirá a Irlanda del Norte en Hannover con la mirada puesta en Draxler, que se lesionó a falta de diez minutos. Mientras, la República Checa, con solo un punto y ya a cinco de Alemania y de Azerbaiyán, recibirá a los exsoviéticos en Ostrava sin Pavelka por sanción (vio en Hamburgo la segunda amarilla en dos partidos de Premundial).

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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